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Hace ya la friolera de siete años que la banda madrileña STRAVAGANZZA, con Leo Jiménez al frente y Pepe Herrero dando cuerpo y alma a su sonido, se despidieron de nosotros con un cuarto álbum, “Raíces”, tras el cual hubo una ruptura, un tiempo de inflexión o, simplemente, un parón, que todos deseábamos que no fuera definitivo. Y por suerte aquí estamos, una semana después de su regreso en Madrid, a una de las bandas de Heavy Metal más frescas, originales y personales que ha dado nuestro país en los últimos años. Y lo mejor de todo, es que todos podríamos ser testigos del estupendo estado de forma en la que se encuentra la formación, las ganas que había entre el público de volver a tenerles encima de un escenario, con una sala Razzmatazz 2 en Barcelona con una más que notable entrada, y unos músicos preparados para realizar un repaso a los cuatro actos que forman su carrera discográfica, de forma cronológica. Y, como no podría ser de otra forma, un par de sorpresas que llegarían en la parte final del concierto.

El primer acto causó gran sensación entre todos los asistentes, ansiosos de poder escuchar de nuevo temas que hacía mucho tiempo, demasiado, que no sonaba en ninguna sala. Bajo el telón de fondo de un grupo de bailarinas y perfomance varias acompañando a la actuación el grupo, Leo Jiménez conseguía levantar la primera gran ovación de la noche. Comienza el espectáculo y los primeros acordes de “Dios” comienzan a resonar con fuerza en el recinto marcados por el potente compás que marcan la base rítmica formada por el bajo y la batería de Patricio Babasasa y el talentoso y fiel escudero, Carlos Expósito, respectivamente. Uno de los momentos más emocionantes llegarían de la mano de la preciosa “En Soledad Me Lamento”, en la que los acordes de Pepe parecían derramar lágrimas de sangre, como si de un augurio de lo que iba a ocurrir en la ciudad condal apenas unas horas más tarde se tratara. “Mi Tempestad” sería la encarga de poner punto y final a este primer acto.

Haciendo honor al título del segundo disco, y acto, “Sentimientos”, la escenografía parecía acompañar al nombre al que rendían tributo, y “Esperanza” significaba el disparo de salida. Si algo le sobra a esta banda es “Pasión”, y sus primeros y cálidos compases envolvieron con un armónico manto sinfónico al público, totalmente entregado y rendido a los pies de un Leo Jiménez que ejercía de forma pletórica de maestro de ceremonias. “Desilusión”, uno de mis cortes favoritos continuaba erizando la piel de todos los que allí nos reuníamos, con esos intensos y sentidos registros vocales que Leo derrocha en su brillante estribillo. La extensa “Dolor” sería el preludio de “Nostalgia” antes de llegar a una de las canciones, o mejor dicho, versiones, que más célebres hicieron a STRAVAGANZZA a mediados de la pasada década. “Hijo de la Luna” puso, quizás, uno de los momentos más especiales del extenso show, con una audiencia que no dudó un instante en desgañitarse acompañando a la voz de Leo en todos y cada uno de los versos de la canción que tan popular hizo en su día a una de las bandas referentes de este país, MECANO. Creo que el estribillo aún sigue resonando a lo largo y ancho de toda la ciudad, aunque lo que es seguro es que sirvió para dar por cerrado el acto más extenso de todo el concierto.

El tercer acto comenzó por todo lo grande, con la brillante “Deja de Llorar”, otro de los temas más celebrados y coreados de la noche. Sería injustos llegados a este punto, destacar todo el despliegue y acompañamiento del que gozaba la banda, gracias a la labor de Miguel Ontivero a la guitarra, el imponente y majestuoso teclado de Eloy Terrero, el seductor sonido de violín de Sergio Ramírez y los coros de Beatriz Albert, que no hacían otra cosa que otorgar mayor poderío a una actuación de esas que quedan grabadas en la memoria de mucha gente. Con “Grande” sería turno de los breakdownsheadbangings más salvaje, antes de que estallará “Máscara de Seducción”, en donde la preciosa Natalia Barros danzaba al son del compás que le marcaba el corte. El halo gótico de “Requiem” se apoderó de la céntrica sala catalana en la que el grupo de bailarinas que forman la “Danza Rock Metal” escenificaron toda la lírica que forma parte y pone letra a la composición, esquelas en mano. Las suaves caricias del teclado de Eloy se fusionaron con el registro más dulce de Leo para dar por terminado este nuevo tramo, al compás que marca el breve sentir de “Inmortal”.

“Cuestión de Fe” abría el cuarto y último acto, al que le prosiguió una bella y muy escenificada “Sin Amar”, antes de desatar la locura emocional que siempre produce entre los seguidores de la banda un corte como “Impotencia II”. La única diferencia que pudimos vivir con lo ocurrido en Madrid apenas una semana antes, fue que esta vez el encargado de acompañar a las voces a Leo fue Mr. Korpa, en detrimento del habitual vocalista de la banda CUERNOS DE CHIVO, Mero Mero, por cierto, hermano de este. Sea como fuera, puso el punto gutural y más agresivo del tema, en contraposición y como prólogo a la emocional “Un Millón de Sueños”, que trajo de nuevo la calma a un repertorio que ya discurría alrededor de las dos horas. La gente se dejó llevar, y comenzó a corear el nombre de Leo Jiménez, bien alto, de forma muy sincera y sentida, y que éste, en un gran gesto, les invitó a cambiarlo y compartirlo por el de toda la banda. Todo un detalla por parte de una de las voces y personalidades más aplastantes que ha dado el Heavy Metal en nuestro país. “Raíces” cerraba una noche redonda, dando por finalizado un cuarto acto al que daba nombre, entre aplausos y vítores.

Eso sí, nadie se movió de su sitio, ya que como era de esperar, más aún si ya habíamos echado una ojeada al setlist de su concierto presentación en este regreso, la banda volvería al escenario tras un pequeño bis. La sorpresa vino acompañada de la versión de su admirada y querida MÓNICA NARANJO, quien también guarda, no nos olvidemos, una estrecha relación musical con Pepe Herrero. “Desátame” sirvió precisamente para eso, para desatar a un público disfrutando de la fiesta en la que se había convertido este tramo final de la actuación, en la que Leo bordaba cada nota de la complicada y exigente voz de “La Pantera de Figueras”. Lo he dicho siempre, son, probablemente, dos de las mejores voces de las que tenemos suerte disfrutar en este país, y, a nivel personal, me encantaría ver alguna colaboración suya más allá de un simple cover o acompañamiento en alguna actuación como la que pudimos ver en el pasado tour 4.0 de la diva. Pero eso no sería todo, a que CAMILO SESTO tendría su sentido homenaje en “Vivir Así Es Morir De Amor” con el que, ahora sí, STRAVAGANZZA se despidió entre risas, bromas, y caras de plena satisfacción, demostrando que esto no es una simple reunión, sino un golpe de autoridad en la mesa para decir que están aquí para quedarse. Les deseamos un glorioso futuro porque, sinceramente, se lo merecen por lo arriesgado y talentoso de su propuesta. Gracias Leo. Gracias Pepe. Y gracias a todos los que hicisteis posible una velada como ésta.

Texto: Lluís “DiMu” García y Agnès Garcia

Fotos: Agnès Garcia y Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: Sábado 29 de Septiembre, Sala Razzmatazz 2, Barcelona

Promotora: RRS Promo y Eclipse Group Barcelona

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