Archivos de la categoría ‘POP Críticas Discos’

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La banda rockera de Pensilvania, Halestorm, vuelve a la actualidad con el lanzamiento de su nuevo álbum de estudio “Vicious”, el cuarto ya en su carrera, y que de alguna forma recupera parte de la esencia más eléctrica, potente y rebelde que pareció menguar en su anterior obra.

De esta forma se mantienen fieles a su propio estilo que tan buenos resultados les dio en su segundo trabajo, el fantástico “The Strange Case of…”, y que tras su posterior “Into the Wild Life” hizo que algunos seguidores se sintieran algo decepcionados con su sonido más comercial, a pesar de contener grandes canciones.

Parece que tras su habitual periodo de tres años entre lanzamientos discográficos, la tercera entrega de su “ReAniMate: The CoVeRs eP” les ha sentado de maravilla. En ella rendían tributo a grupos tan dispares como Whitesnake, Metallica o Twenty One Pilots, poniéndoles las pilas de cara a su nuevo episodio.

Y así llegamos a “Vicious”, con la mejor versión de los hermanos Hale, con la dinámica y enérgica voz de Lzzy al frente y la pegada a la batería de Arejay recuperada para la causa. La banda suena compacta, fuerte y melódica, gracias a las doce composiciones que forman el cuerpo de este nuevo trabajo.

“Black Vultures” comienza como toda una declaración de intenciones, con Lzzy mostrando su rango más desgarrador y con unos riffs muy densos y pesados que culminan en un estribillo marca de la casa en el que la melodía y la pegada se dan de la mano. Sin embargo en “Skulls” experimentan con las tesituras más pop que coquetean con la rabia más rockera. Como si Britney Spears se rasgara las vestiduras y se soltara la melena.

La vena más punk y macarra la marca la rápida base rítmica de la batería de Arejay y el bajo de Josh Smith en “Uncomfortable”, con su rabia más visceral y directa no exenta de ciertos matices más cálidos en su tramo final. Las líneas más comerciales aparecen de nuevo con “Buzz”, con una Lzzy increscendo en perfecta compañía y sintonía con los guitarrazos de Joe Hottinger y de ella misma durante su machacón estribillo.

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Las armonías parecen flotar durante “Do Not Disturb” a través de las líneas rítmicas del bajo de Josh y la juguetona e intensa voz de Lzzy que da paso a un corto pero poderoso solo de guitarra. Como buenos americanos recogen la influencia más country en “Conflicted” y la pasan por su propio filtro que han ido depurando con el paso de los años. Y que cada vez nos suena mejor.

Una de mis favoritas es sin duda “Killing Ourselves to Live”, que ya se apodera de nuestra atención en la primera escucha. Una perfecta combinación de melodía y agresividad, con unas guitarras deliciosas y un estribillo tan sencillo como pegadizo. Su lado más suave viene firmado por la emotiva esencia acústica de “Heart of Novocaine”, un precioso corte en el que se pueden apreciar todas las texturas vocales de Lzzy que van creciendo a lo largo del mismo. Una gran muestra de todo su poderío al micrófono.

La electricidad ataca de nuevo al compás de “Painkiller” y sus afilados y pesados riffs de guitarra que aportan músculo a la composición. Son en estos temas en los que la parroquia más afín a su faceta más metalera encontraran su mayor satisfacción. Innegable es el groove de “White Dress”, de inclasificables cambios rítmicos y con ciertos coqueteos electrónicos que parecen entenderse francamente bien con su columna más eléctrica bajo el compás de la batuta del señor Arejay.

“Vicious” es el corte que da titulo al disco y reúne todos los ingredientes que hace de este grupo una receta única. De nuevo la base rítmica se lleva el gato al agua, explotando a niveles melódicos en su acertado estribillo que te invita a cantarlo una y otra vez, desatando una locura controlada en su tramo final. La tormenta perfecta antes de la deliciosa “The Silence” en la que la emotiva y rota voz de Lzzy vuelve a brillar con luz propia. Un broche final perfecto.

Para todos aquellos que habían perdido la esperanza con su anterior trabajo, “Vicious” demuestra, una vez más, el increíble potencial y la frescura que poseen Halestorm, recuperando su faceta más eléctrica pero experimentando con sonoridades que enriquecen aún más su propuesta. La voz de Lzzy Hale sigue sorprendiendo por su capacidad camaleónica y estamos contando los días que faltan para que llegue Octubre y les tengamos de nuevo encima de nuestros escenarios, y es que cinco años tras su ultima visita son ya demasiados.

Nota: 8/10

Discográfica: Atlantic Records

Texto: Lluís “DiMu” García

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Tras prácticamente dos décadas de historia a sus espaldas y un par de discos, nos llega el nuevo trabajo de los madrileños OTRA CARA bajo el nombre de “El Valor del Tiempo”. Un notable trabajo de Metal Rock Alternativo de rasgos melódicos compuesto de diez cortes que dejan claras las intenciones y potencial de la banda.

El disco arranca con el tema que le da título, “El Valor del Tiempo”, muy representativo de su sonido gracias a la contundencia instrumental marcada especialmente por los afilados riffs de sus guitarras, Raúl y Javier Medina, y la potencia melódica del registro vocal de Jesús Pina. No cambian el rumbo en “Ser Real”, canción elegida para darle vida en forma de videoclip, una acertada carta de presentación.

Las armonías melódicas se apoderan de la esencia de “Todo Lo Que Soy”, especialmente en esos emotivos dibujos de seis cuerdas y la carga emocional que imprime Jesús al corte.

“Súcubo” posee esos ritmos electrónicos tan habituales en el género y que tan bien se funden con la esencia eléctrica de estas bandas, que fácilmente puede recordar a las propuestas de nombres como SÔBER o SKIZOO.

En “Charlie” llevan las riendas la poderosa base rítmica formada por el bajo de Pablo Steiner y la batería de Fran Carella, al igual que en “Retroevolución”, que encuentra su punto álgido en un logrado estribillo y una intensidad increscendo en la que la delicadeza de su piano juega un papel fundamental. No nos alejamos de esos valores en “Sonrisas y Lágrimas”, que con un aporte más metálico podría encajar perfectamente en la discografía de INMUNE.

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Nos vamos acercando al final del compacto con “Nunca Olvides”, un tema muy pegadizo y que, de nuevo, se mueve entre los martes de la melodía y la contundencia. “Semilla” nos ofrece destellos de esa velocidad, cambios de ritmo y emotividad desatada que me evoca a algunas de las composiciones y, sobretodo, la esencia de bandas como ROMANTHICA, con un deje vocal por parte de Jesús Pina muy cercano al de David Gohe.

Con la llegada del “Invierno”, plagado de fuerza, se pone el punto y final a un disco notable, que se deja escuchar de forma muy satisfactoria, y que demuestra las tablas de los madrileños, que aún están por explotar de forma definitiva en la escena.

Nota: 7/10

Texto: Lluís “DiMu” García

Discográfica: Warner Music / Duque Producciones

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Tercer lanzamiento el de estos jóvenes fineses procedentes de Helsinki, que practican un Hard Rock tan clásico como fresco, bebiendo de los mejores SKID ROW o GUNS’N’ROSES, pero aportando ese toque europeo de bandas como CRASHDÏET o sus compatriotas y amigos, RECKLESS LOVE. Un álbum que viene a demostrar el gran momento en el que se encuentran SANTA CRUZ, colocándoles en una posición privilegiada en el disparadero del género, dispuestos a comerse el mundo. Talento y ganas no les faltan.

Arrancan con el cañonazo “Young Blood Rising”, un corte perfecto como carta de presentación ya que pone de manifiesto todo su potencial. Riffazos de guitarra, estribillos pegadizos y una energía juvenil que empuja al headbanging acompañando a su carismático líder, vocalista y guitarrista, Archie. No dejan su vena más rockera en “River Phoenix” ni en la revolución en la que incitan con su “Fire Running Through Our Veins”, toda una declaración de intenciones con Johnny ejecutando solos de vértigo entre poderosos coros y un final de traca. Eso sí, también saben tocar la vena más sensible en la preciosa “Drag Me Out of the Darkness”, cargada de melodía y emotividad en busca de esa mano amiga que tantas veces uno necesita para seguir adelante.

Los sonidos acústicos predominan en la sureña “Breathe” que fácilmente nos recuerdan a esos jóvenes y descarados GUNS’N’ROSES de finales de los 80 con temas como “Patience”, con un intenso piano y unas melodías silbadas que ya firmarían Axl y los suyos a día de hoy. “Voice of the New Generation” juega a otra cosa, coqueteando con los efectos electrónicos y registros más vanguardistas para dar voz a esa nueva generación de fans del Hard Rock que viene golpeando fuerte, sin olvidar, ni mucho menos, cuales son sus raíces. El compás macarra de “Back From the Dead” viene marcado por el bajo y la batería de Middy y Taz, respectivamente, que se adueñan del tempo de la composición en la que el estribillo, de lo más pegadizo, simple y efectivo, vuelve a dar guerra. Y de la buena.

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Todas sus enseñas de identidad siguen intactas en “Bad Habits Die Hard”, con esa fusión de Rock, Heavy Metal y esencia más Pop se abrazan sin ningún prejuicio. Archie y Johnny nos hacen cabalgar de nuevo a lomos de sus cañeros riffs de guitarra en “Pure Fucking Adrenaline”, un corte que hace honor con su música a su explicito nombre. Si esto fuera boxeo estaríamos hablando de un imponente gancho capaz de dejar KO a cualquier rival. Así pues, toca bajar las revoluciones, recuperar esa vertiente más acústica y norteamericana, y que mejor que hacerlo con un tema como “Get Me Out of California”. El punto y final lo pone la más comercial y pegadiza “River Phoneix, Pt. 2”, con oun estribillo repetido hasta la saciedad luchando por quedarse grabado en nuestra memoria antes de dar por acabado este compacto.

Si con “Screaming for Adrenaline” sorprendieron a los aficionados al estilo y con “Santa Cruz”, su álbum homónimo, confirmaron que lo suyo no era fruto de la casualidad, este “Bad Blood Rising” debería situar a los fineses SANTA CRUZ dentro del panorama actual como lo que son, unas auténticas estrellas del Hard Rock. Y sino me creéis, esperaros a verles en directo. Ahí veréis que este cuarteto no llama a la puerta, la derriba de un puñetazo a base de contundentes riffs, enérgicos ritmos y estribillos de lo más pegadizo. Let’s Rock!

Nota: 8.5/10

Texto: Lluís “DiMu” GS

Discográfica: Sakara Records

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Los australianos TONIGHT ALIVE vuelven a estar de máxima actualidad gracias al reciente lanzamiento de su nuevo álbum, el cuarto ya, “Underworld”, en el que recuperan aquella energía tan característica que parecían haber perdido (o transformado en nuevas tendencias y sonidos más cinematográficos) en su anterior “Limitless”. Quizás haya sido debido a que no han parado de girar con bandas tan dispares como 3OH!3, BLACK VEIL BRIDES o ALL TIME LOW, o al cambio de discográfica y la vuelta de su anterior productor, Dave Petrovic. Quien sabe, el caso es que los tenemos de vuelta con ganas de dar mucha guerra.

El disco comienza por todo lo alto con “Book Of Love”, un precioso corte que gira alrededor de la deliciosa voz de Jenna McDougall con los sonidos de guitarra y elementos electrónicos de la dupla Whakaio Taahi/Jake Hardy. “Temple”, el que fuera primer single, presenta esos riffs más pesados, oscuros y eléctricos que uno espera de ellos, sin renunciar a las líneas melódicas y los estribillos pegadizos, con mucha pegada. Se mueven como pez en el agua por los pasajes más delicados y emotivos en “Disappear”, gracias al dúo vocal que forman la propia McDougall y la invitada especial, Lynn Gunn de PVRIS. ¿Qué podía salir mal al juntar ambos talentos y unas líneas armónicas encargadas de instrumentalizar sus voces? Efectivamente, nada. Quizás por eso sea su más reciente sencillo.

“The Other” coquetea de nuevo con los efectos electrónicos, siempre sin abandonar su vertiente más eléctrica, con un excelente trabajo vocal de McDougall y un potente estribillo que le hace llegar a su clímax. En la misma línea tenemos “In My Dreams”, que contiene todos los ingredientes para convertirse en otro hit single y sonar con fuerza en las radio fórmulas. El tema más universal de la historia, como es el amor, no podía perderse la cita y ahí encontramos la sensibilidad y acogedoras melodías de “For You”.

“Crack My Heart” es otro de los sencillos que tuvimos ocasión de disfrutar antes de la llegada del álbum. Un tema poderoso, con una buena dosis guitarrera, la voz de Jenna rasgando el estribillo y con la base rítmica de Cameron Adler y Matt Best, al bajo y a la batería, respectivamente, golpeando con firmeza. El Power Pop – Punk Rock que tanto popularizaron hace un puñado de años bandas como PARAMORE está muy presente en “Just For Now”, con un compás pausado pero enérgico, y una línea vocal que se mueve en variadas tesituras para enriquecer el conjunto. No bajan un ápice ni la intensidad ni la calidad del compacto con “Burning On”, marcada por un patrón similar al descrito anteriormente, y con un plus de sensualidad que los músicos saben ejecutar para arropar la voz de su carismática líder, algo que también nos serviría para describir ese hímnico y esperanzador “Waiting For The End”.

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Nos siguen engatusando a base de preciosas, delicadas y pegadizas melodías con “Last Light”, en el que el sonido me recuerda a los mejores THIRTY SECONDS TO MARS, con la aguda voz de Jenna alzándose con prácticamente todo el protagonismo. Llegó el momento de apagar las luces y encender los mecheros (o velas, o móviles, lo que tengáis más a mano), con la deliciosa “Looking For Heaven” en la que tan solo una profunda y emotiva voz, acompañada de un piano que le ponga una nota de color, son más que suficientes para emocionarnos. Algo que, visto lo visto, se les da de fábula. Es probable que cuando uno se enfrenta a una colaboración con un músico como Corey Taylor por su cabeza ronde ritmos más contundentes que el que encontramos en “My Underworld”, pero no cabe duda de que el punto y final del álbum viene marcado por un medio tiempo de lo más emocional. Al fin y al cabo hablamos de un vocalista que ha puesto voz a cortes tan intensos como “Vermilion Pt. 2” o Snuff” en SLIPKNOT, y “Bother” o “Through Glass” en STONE SOUR. Ahí es nada.

Siempre resulta gratificante recuperar la fe en una banda con la que te habías llevado alguna pequeña decepción y parecía condenada a quedarse en tu camino de lista de reproducciones. Y con TONIGHT ALIVE y este “Underworld” hay una gran cantidad de buenas razones, trece concretamente, para disfrutar de grandes composiciones de Power Pop Rock. Si aún no conocéis a estos chicos de Sydney, este es un buen momento y un gran trabajo para poneros al día. Aún estamos solamente en febrero, pero probablemente estamos ante uno de los discos del año.

Nota: 8.5/10

Texto: Lluís “DiMu” GS

Discográfica: Hopeless Records

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Aunque para el público español el nombre de SUNRISE AVENUE no les diga gran cosa, y apenas sepan de su existencia gracias al próximo tour que parará en nuestro país a finales de año de la mano de “Madness Live”, a la que normalmente asociamos con bandas de Heavy y Rock, estamos hablando de unas super estrellas en gran parte del continente. “Heartbreak Century” es su quinto álbum de estudio, al que le preceden diversos trabajos en directo y un reciente recopilatorio que recoge los grandes éxitos cosechados a lo largo de más de diez años de carrera discográfica. Así pues, por raro o poco familiar que os pueda resultar, nos encontramos ante una banda capaz de llenar estadios en su Finlandia natal, romper récords en la industria en buena parte de Europa, y arrasar por allí donde pasan en países como Alemania, Austria o Suiza. ¿La última muestra? Colgar el sold out para el Hartwall Arena de Helsinki en apenas unas horas.

Pero para Samu Haber, vocalista, guitarra y líder de la formación, y los suyos, no todo siempre ha sido tan fácil. Este nuevo disco y su actual gira, llevada a cabo íntegramente en pequeños clubs a diferencia de las grandes arenas habituales que volverán el año que viene, no son más que un reflejo, una retrospectiva, de lo que fueron sus inicios. Tras pasar unos años en Barcelona, a finales de los noventa, Samu volvió a su hogar en busca de un éxito por el que tanto había luchado, y así fue, como a primeros de este milenio tras llamar a la puerta de innumerables agencias y sellos discográficos, y con la inestimable ayuda de su amigo Mikko Virtala (quien vendió su casa para financiar los costes del primer disco del grupo, “On the Way to Wonderland”), una pequeña banda de pop rock llamada SUNRISE, comenzó a hacer realidad sus sueños. A esto le seguirían con el paso de los años todo lo que habéis leído apenas un párrafo atrás, la inclusión de temas como “Fairytale Gone Bad” en eventos deportivos o “Choose to Be Me” en “Big Brother Germany”, la firma con un gran sello como “Universal Music”, o su llegada como coach a la edición alemana de “La Voz”. Pero hablemos del disco.

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“Never Let Go” abre este nuevo trabajo, y ya desde un principio deja claro que, aunque SUNRISE AVENUE mantengan su esencia intacta, el tiempo, la vida y la experiencia que vivimos por el camino nos hacen recoger nuevas influencias, sonidos y formas de afrontar el futuro. Las guitarras más rockeras o los teclados más melódicos que tan presentes han estado en algunas de sus composiciones, dejan paso a un aire más Folk, que perfectamente podría encajar en bandas como MUMFORD & SONS. Todo ello cargado de una innegable rítmica pegadiza y un estribillo que fácilmente se queda retenido en nuestra memoria, con la personal y grave voz de Samu Haber. Los primeros compases de “Heartbreak Century” ya dibujan el porque es el corte elegido para dar título al álbum. Una línea vocal muy intensa, que explota en el estribillo para hablar del tema más universal que existe, el amor, se da la mano con una composición musical sencilla, efectiva, tremendamente melódica y aderezada por unos coros cuyo protagonismo resulta omnipresente en toda su producción. Un sentimiento que ha quedado eclipsado e indefinido por una era en el que la falsa conexión de las tecnologías nos ha hecho perder su verdadero ser. Y el primer single llega con la divertida “I Help You Hate Me”, en la que los fineses explotan su lado más festivo, sin olvidar sus inspiraciones líricas, pero con un punto ácido, crítico y desenfadado. Un soplo de aire fresco.

Una de las composiciones más inspiradas, tanto a nivel musical como en su letra, la encontramos en “Afterglow”. De corte pausado pero increscendo, la rítmica acústica de Samu marca el camino de las líneas eléctricas de la guitarra de Riku Rajamaa, logrando una de las cotas más altas, en lo que a sensibilidad se refiere, de todo el compacto. La descripción sincera y personal de ese fantasma que ha dejado huella en nuestra persona y, a pesar del tiempo o la distancia, sigue presente en nuestro interior. Una mirada optimista hacia adelante es lo que mejor define a “Point of No Return”, de nuevo con una producción muy cuidada, muy rica en matices que quizás pasen desapercibidos en una primera escucha, y con un tono que habrían firmado grupos como IMAGINE DRAGONS sin ninguna duda. Un canto a superar esos puntos sin retorno de la vida en la que muchas veces nos parece estar estancados. “Flag” debe ser sin duda un tema importante para SUNRISE AVENUE, pues, a pesar de no dar título al disco, su contenido e imagen es fácilmente reconocible en toda la faceta visual del mismo, siendo el leitmotiv del mismo. Una bandera que tenemos que levantar sin miedo, aunque aveces tenga que ser despacio y con buena letra, o con la ayuda de un tercero. Lo importante es no dejar que caiga, jamás.

Volvemos a los pasajes más lentos e íntimos con “Let Me Go”, otro de los temas que fuera adelanto del álbum. El trabajo de percusión aquí vuelve a resaltar, especialmente en su parte final, con Sami Osala dejando su firma a la batería, siempre envuelta por todo el trabajo coral al que hacíamos referencia. Y es que hay ocasiones en la que es mejor dejar o dejarnos ir, para no hacernos más daño del necesario o para volver a ser felices lejos de aquello que, aunque nos cueste reconocer, no funciona. “Question Marks” recupera el espíritu más rockero y joven de su sonido, sin renunciar a la melodía y el alto contenido sentimental, desatándose a medida se acerca su final. Aquí resalta más el trabajo eléctrico de Riku, así como la base rítmica de Sami y el bajo de Raul Rutuu, com más fuerza y pegada que en cortes anteriores. Todos estamos llenos de preguntas, y al final nuestra existencia prácticamente se convierte en una, especialmente cuando se trata de dar una respuesta a nuestro corazón. Samu recupera su perfil más feliz en “Somebody Like Me (Crazy)” y es que, al final, hay que estar un poco locos para enamorarnos, ¿no? Y ojalá tuviéramos todos siempre la oportunidad de conocer a ese persona que lo esté tanto como nosotros y no la dejemos escapar nunca. Un corte que define perfectamente ese límite (imaginario) entre el Pop y el Rock, en un hit que podría estar en los últimos discos de alguien como SIMPLE PLAN.

Nos vamos acercando al final del disco con “Beautiful”, otra declaración optimista, esta vez, del aprender a quererse a uno mismo, algo de lo que cada vez tendemos a olvidarnos más. Que nuestras heridas y cicatrices no determinen nuestra belleza. Con una base rítmica a medio camino entre la electrónica y lo eléctrico, con la guitarra de Riku arpegiando al compás que marcan Sami y Raul, y la voz de Samu navegando entre los registros más graves a los que nos tiene acostumbrados y otros tonos mucho más agudos. “Room” supone el espacio, habitualmente demasiado amplio, que nos marcamos unos de los otros mientras vivimos en la comodidad y, por que no, la mentira de cercanía, que nos brindan medios como las redes sociales. Un corte instrumentalmente algo discreto, quizás menos inspirado, pero con un aporte coral femenino que les acerca a sonidos más propios del Soul o el Pop más melancólico, que suena, eso sí, plenamente SUNRISE AVENUE. Y, ahora sí, toca la hora de despedirse con “Home”, un broche final sentido, sincero y terriblemente íntimo, cocinado a fuego lento, en el que la voz de Samu se desnuda y, musicalmente, nos dejan sumergirnos en ese océano de sentimientos que compone este “Heartbreak Century”, a golpe ya, prácticamente, de Gospel. Al fin y al cabo, cuando tu vida consiste en viajar de aquí para allá haciendo, eso sí, lo que más te gusta, resulta difícil tener una connotación de lo que es la propiedad, el hogar. Es por eso que, al final del día, el hogar estará allá donde estés.

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No nos olvidamos, eso sí, de que este lanzamiento se ha cuidado al detalle, y que mejor muestra que una edición muy especial formada por dos discos más. El primero de ellos es una serie de remixes a cargo de MADIZIN, un equipo de escritores y productores con base en Alemania, que dan un aire más fresco, electrónico y bailable a un buen puñado de temas que componen este álbum, otorgándoles una orientación más Dance. Y si habéis disfrutado del compacto os tienen una sorpresa más en forma de segundo disco con seis temas en acústico, lo que ayuda a crear un ambiente, aún más, íntimo y personal, con la voz de Samu acompañada apenas por los acordes de la guitarra y un delicioso teclado. Aquí ganan especialmente composiciones como “Home”, “Point of No Return”, “Beautiful” o la propia “Heartbreak Century”, en las que se puede respirar fácilmente, si uno cierra los ojos, el cálido ambiente que se crea en las pequeñas paredes de un club. Sería injusto no destacar, también, lo divertida que sigue sonando de esta forma “Somebody Like Me (Crazy)” o la intensidad que esconde, especialmente en su tramo final, el single “I Help You Hate Me”. Si queréis indagar más, y no es demasiado tarde, también podéis haceros con una edición deluxe que, además de contener todo lo aquí reseñado, incluye una serie de extras para el deleite de sus mayores fans, como una bandera, una libreta, un conjunto de púas y una postal firmada por el grupo.

Cuatro años después de su anterior álbum de estudio, “Unholy Ground”, y de no parar de girar con él en todos los formatos habidos y por haber, ya sea en sala, con orquesta u open air, nos llega su nuevo trabajo “Heartbreak Century”. Después de haber sido oro y platino en países como Alemania o Finlandia, SUNRISE AVENUE no lo tenían nada fácil, y han optado por un sonido distinto, más sensible y, porque no decirlo, quizás más comercial, lleno, eso sí, de matices pero, sobretodo, con unas letras en las que Samu Haber ha querido vaciarse emocionalmente, plasmando todas sus experiencias, sentimientos e inquietudes, desarrolladas en este intenso tiempo que le ha tocado vivir. Parece obvio que el trabajo en la composición y producción de Nicolas Rebscher y, sobretodo, de Jukka Immonen y Victor Thell, han tenido un peso muy importante en el resultado final, pero, quizás a falta de hit singles del perfil de “Fairytale Gone Bad”, “Hollywood Hills” o “Lifesaver” que uno pueda añorar, a día de hoy, este “Heartbreak Century” me parece el mejor y más completo disco que han registrado los fineses hasta la fecha. El tiempo me da dará o no la razón, pero, por suerte, por fin es algo que podremos comprobar en una gira muy especial, tanto para a ellos como músicos como para sus seguidores, que finalizará en nuestro país en las ciudades de Madrid y Barcelona. Una oportunidad única que no os podéis perder. Quizás algunos podáis pensar en cierta falta de objetividad en este texto pero al final la música se trata de despertar sensaciones, sentimientos, y aquí tenéis los míos.

Nota: 9

Discográfica: Polydor Records

Texto: Lluís “DiMu” García

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