Archivos de la categoría ‘POP Críticas Discos’

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Tras prácticamente dos décadas de historia a sus espaldas y un par de discos, nos llega el nuevo trabajo de los madrileños OTRA CARA bajo el nombre de “El Valor del Tiempo”. Un notable trabajo de Metal Rock Alternativo de rasgos melódicos compuesto de diez cortes que dejan claras las intenciones y potencial de la banda.

El disco arranca con el tema que le da título, “El Valor del Tiempo”, muy representativo de su sonido gracias a la contundencia instrumental marcada especialmente por los afilados riffs de sus guitarras, Raúl y Javier Medina, y la potencia melódica del registro vocal de Jesús Pina. No cambian el rumbo en “Ser Real”, canción elegida para darle vida en forma de videoclip, una acertada carta de presentación.

Las armonías melódicas se apoderan de la esencia de “Todo Lo Que Soy”, especialmente en esos emotivos dibujos de seis cuerdas y la carga emocional que imprime Jesús al corte.

“Súcubo” posee esos ritmos electrónicos tan habituales en el género y que tan bien se funden con la esencia eléctrica de estas bandas, que fácilmente puede recordar a las propuestas de nombres como SÔBER o SKIZOO.

En “Charlie” llevan las riendas la poderosa base rítmica formada por el bajo de Pablo Steiner y la batería de Fran Carella, al igual que en “Retroevolución”, que encuentra su punto álgido en un logrado estribillo y una intensidad increscendo en la que la delicadeza de su piano juega un papel fundamental. No nos alejamos de esos valores en “Sonrisas y Lágrimas”, que con un aporte más metálico podría encajar perfectamente en la discografía de INMUNE.

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Nos vamos acercando al final del compacto con “Nunca Olvides”, un tema muy pegadizo y que, de nuevo, se mueve entre los martes de la melodía y la contundencia. “Semilla” nos ofrece destellos de esa velocidad, cambios de ritmo y emotividad desatada que me evoca a algunas de las composiciones y, sobretodo, la esencia de bandas como ROMANTHICA, con un deje vocal por parte de Jesús Pina muy cercano al de David Gohe.

Con la llegada del “Invierno”, plagado de fuerza, se pone el punto y final a un disco notable, que se deja escuchar de forma muy satisfactoria, y que demuestra las tablas de los madrileños, que aún están por explotar de forma definitiva en la escena.

Nota: 7/10

Texto: Lluís “DiMu” García

Discográfica: Warner Music / Duque Producciones

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Tercer lanzamiento el de estos jóvenes fineses procedentes de Helsinki, que practican un Hard Rock tan clásico como fresco, bebiendo de los mejores SKID ROW o GUNS’N’ROSES, pero aportando ese toque europeo de bandas como CRASHDÏET o sus compatriotas y amigos, RECKLESS LOVE. Un álbum que viene a demostrar el gran momento en el que se encuentran SANTA CRUZ, colocándoles en una posición privilegiada en el disparadero del género, dispuestos a comerse el mundo. Talento y ganas no les faltan.

Arrancan con el cañonazo “Young Blood Rising”, un corte perfecto como carta de presentación ya que pone de manifiesto todo su potencial. Riffazos de guitarra, estribillos pegadizos y una energía juvenil que empuja al headbanging acompañando a su carismático líder, vocalista y guitarrista, Archie. No dejan su vena más rockera en “River Phoenix” ni en la revolución en la que incitan con su “Fire Running Through Our Veins”, toda una declaración de intenciones con Johnny ejecutando solos de vértigo entre poderosos coros y un final de traca. Eso sí, también saben tocar la vena más sensible en la preciosa “Drag Me Out of the Darkness”, cargada de melodía y emotividad en busca de esa mano amiga que tantas veces uno necesita para seguir adelante.

Los sonidos acústicos predominan en la sureña “Breathe” que fácilmente nos recuerdan a esos jóvenes y descarados GUNS’N’ROSES de finales de los 80 con temas como “Patience”, con un intenso piano y unas melodías silbadas que ya firmarían Axl y los suyos a día de hoy. “Voice of the New Generation” juega a otra cosa, coqueteando con los efectos electrónicos y registros más vanguardistas para dar voz a esa nueva generación de fans del Hard Rock que viene golpeando fuerte, sin olvidar, ni mucho menos, cuales son sus raíces. El compás macarra de “Back From the Dead” viene marcado por el bajo y la batería de Middy y Taz, respectivamente, que se adueñan del tempo de la composición en la que el estribillo, de lo más pegadizo, simple y efectivo, vuelve a dar guerra. Y de la buena.

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Todas sus enseñas de identidad siguen intactas en “Bad Habits Die Hard”, con esa fusión de Rock, Heavy Metal y esencia más Pop se abrazan sin ningún prejuicio. Archie y Johnny nos hacen cabalgar de nuevo a lomos de sus cañeros riffs de guitarra en “Pure Fucking Adrenaline”, un corte que hace honor con su música a su explicito nombre. Si esto fuera boxeo estaríamos hablando de un imponente gancho capaz de dejar KO a cualquier rival. Así pues, toca bajar las revoluciones, recuperar esa vertiente más acústica y norteamericana, y que mejor que hacerlo con un tema como “Get Me Out of California”. El punto y final lo pone la más comercial y pegadiza “River Phoneix, Pt. 2”, con oun estribillo repetido hasta la saciedad luchando por quedarse grabado en nuestra memoria antes de dar por acabado este compacto.

Si con “Screaming for Adrenaline” sorprendieron a los aficionados al estilo y con “Santa Cruz”, su álbum homónimo, confirmaron que lo suyo no era fruto de la casualidad, este “Bad Blood Rising” debería situar a los fineses SANTA CRUZ dentro del panorama actual como lo que son, unas auténticas estrellas del Hard Rock. Y sino me creéis, esperaros a verles en directo. Ahí veréis que este cuarteto no llama a la puerta, la derriba de un puñetazo a base de contundentes riffs, enérgicos ritmos y estribillos de lo más pegadizo. Let’s Rock!

Nota: 8.5/10

Texto: Lluís “DiMu” GS

Discográfica: Sakara Records

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Los australianos TONIGHT ALIVE vuelven a estar de máxima actualidad gracias al reciente lanzamiento de su nuevo álbum, el cuarto ya, “Underworld”, en el que recuperan aquella energía tan característica que parecían haber perdido (o transformado en nuevas tendencias y sonidos más cinematográficos) en su anterior “Limitless”. Quizás haya sido debido a que no han parado de girar con bandas tan dispares como 3OH!3, BLACK VEIL BRIDES o ALL TIME LOW, o al cambio de discográfica y la vuelta de su anterior productor, Dave Petrovic. Quien sabe, el caso es que los tenemos de vuelta con ganas de dar mucha guerra.

El disco comienza por todo lo alto con “Book Of Love”, un precioso corte que gira alrededor de la deliciosa voz de Jenna McDougall con los sonidos de guitarra y elementos electrónicos de la dupla Whakaio Taahi/Jake Hardy. “Temple”, el que fuera primer single, presenta esos riffs más pesados, oscuros y eléctricos que uno espera de ellos, sin renunciar a las líneas melódicas y los estribillos pegadizos, con mucha pegada. Se mueven como pez en el agua por los pasajes más delicados y emotivos en “Disappear”, gracias al dúo vocal que forman la propia McDougall y la invitada especial, Lynn Gunn de PVRIS. ¿Qué podía salir mal al juntar ambos talentos y unas líneas armónicas encargadas de instrumentalizar sus voces? Efectivamente, nada. Quizás por eso sea su más reciente sencillo.

“The Other” coquetea de nuevo con los efectos electrónicos, siempre sin abandonar su vertiente más eléctrica, con un excelente trabajo vocal de McDougall y un potente estribillo que le hace llegar a su clímax. En la misma línea tenemos “In My Dreams”, que contiene todos los ingredientes para convertirse en otro hit single y sonar con fuerza en las radio fórmulas. El tema más universal de la historia, como es el amor, no podía perderse la cita y ahí encontramos la sensibilidad y acogedoras melodías de “For You”.

“Crack My Heart” es otro de los sencillos que tuvimos ocasión de disfrutar antes de la llegada del álbum. Un tema poderoso, con una buena dosis guitarrera, la voz de Jenna rasgando el estribillo y con la base rítmica de Cameron Adler y Matt Best, al bajo y a la batería, respectivamente, golpeando con firmeza. El Power Pop – Punk Rock que tanto popularizaron hace un puñado de años bandas como PARAMORE está muy presente en “Just For Now”, con un compás pausado pero enérgico, y una línea vocal que se mueve en variadas tesituras para enriquecer el conjunto. No bajan un ápice ni la intensidad ni la calidad del compacto con “Burning On”, marcada por un patrón similar al descrito anteriormente, y con un plus de sensualidad que los músicos saben ejecutar para arropar la voz de su carismática líder, algo que también nos serviría para describir ese hímnico y esperanzador “Waiting For The End”.

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Nos siguen engatusando a base de preciosas, delicadas y pegadizas melodías con “Last Light”, en el que el sonido me recuerda a los mejores THIRTY SECONDS TO MARS, con la aguda voz de Jenna alzándose con prácticamente todo el protagonismo. Llegó el momento de apagar las luces y encender los mecheros (o velas, o móviles, lo que tengáis más a mano), con la deliciosa “Looking For Heaven” en la que tan solo una profunda y emotiva voz, acompañada de un piano que le ponga una nota de color, son más que suficientes para emocionarnos. Algo que, visto lo visto, se les da de fábula. Es probable que cuando uno se enfrenta a una colaboración con un músico como Corey Taylor por su cabeza ronde ritmos más contundentes que el que encontramos en “My Underworld”, pero no cabe duda de que el punto y final del álbum viene marcado por un medio tiempo de lo más emocional. Al fin y al cabo hablamos de un vocalista que ha puesto voz a cortes tan intensos como “Vermilion Pt. 2” o Snuff” en SLIPKNOT, y “Bother” o “Through Glass” en STONE SOUR. Ahí es nada.

Siempre resulta gratificante recuperar la fe en una banda con la que te habías llevado alguna pequeña decepción y parecía condenada a quedarse en tu camino de lista de reproducciones. Y con TONIGHT ALIVE y este “Underworld” hay una gran cantidad de buenas razones, trece concretamente, para disfrutar de grandes composiciones de Power Pop Rock. Si aún no conocéis a estos chicos de Sydney, este es un buen momento y un gran trabajo para poneros al día. Aún estamos solamente en febrero, pero probablemente estamos ante uno de los discos del año.

Nota: 8.5/10

Texto: Lluís “DiMu” GS

Discográfica: Hopeless Records

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Aunque para el público español el nombre de SUNRISE AVENUE no les diga gran cosa, y apenas sepan de su existencia gracias al próximo tour que parará en nuestro país a finales de año de la mano de “Madness Live”, a la que normalmente asociamos con bandas de Heavy y Rock, estamos hablando de unas super estrellas en gran parte del continente. “Heartbreak Century” es su quinto álbum de estudio, al que le preceden diversos trabajos en directo y un reciente recopilatorio que recoge los grandes éxitos cosechados a lo largo de más de diez años de carrera discográfica. Así pues, por raro o poco familiar que os pueda resultar, nos encontramos ante una banda capaz de llenar estadios en su Finlandia natal, romper récords en la industria en buena parte de Europa, y arrasar por allí donde pasan en países como Alemania, Austria o Suiza. ¿La última muestra? Colgar el sold out para el Hartwall Arena de Helsinki en apenas unas horas.

Pero para Samu Haber, vocalista, guitarra y líder de la formación, y los suyos, no todo siempre ha sido tan fácil. Este nuevo disco y su actual gira, llevada a cabo íntegramente en pequeños clubs a diferencia de las grandes arenas habituales que volverán el año que viene, no son más que un reflejo, una retrospectiva, de lo que fueron sus inicios. Tras pasar unos años en Barcelona, a finales de los noventa, Samu volvió a su hogar en busca de un éxito por el que tanto había luchado, y así fue, como a primeros de este milenio tras llamar a la puerta de innumerables agencias y sellos discográficos, y con la inestimable ayuda de su amigo Mikko Virtala (quien vendió su casa para financiar los costes del primer disco del grupo, “On the Way to Wonderland”), una pequeña banda de pop rock llamada SUNRISE, comenzó a hacer realidad sus sueños. A esto le seguirían con el paso de los años todo lo que habéis leído apenas un párrafo atrás, la inclusión de temas como “Fairytale Gone Bad” en eventos deportivos o “Choose to Be Me” en “Big Brother Germany”, la firma con un gran sello como “Universal Music”, o su llegada como coach a la edición alemana de “La Voz”. Pero hablemos del disco.

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“Never Let Go” abre este nuevo trabajo, y ya desde un principio deja claro que, aunque SUNRISE AVENUE mantengan su esencia intacta, el tiempo, la vida y la experiencia que vivimos por el camino nos hacen recoger nuevas influencias, sonidos y formas de afrontar el futuro. Las guitarras más rockeras o los teclados más melódicos que tan presentes han estado en algunas de sus composiciones, dejan paso a un aire más Folk, que perfectamente podría encajar en bandas como MUMFORD & SONS. Todo ello cargado de una innegable rítmica pegadiza y un estribillo que fácilmente se queda retenido en nuestra memoria, con la personal y grave voz de Samu Haber. Los primeros compases de “Heartbreak Century” ya dibujan el porque es el corte elegido para dar título al álbum. Una línea vocal muy intensa, que explota en el estribillo para hablar del tema más universal que existe, el amor, se da la mano con una composición musical sencilla, efectiva, tremendamente melódica y aderezada por unos coros cuyo protagonismo resulta omnipresente en toda su producción. Un sentimiento que ha quedado eclipsado e indefinido por una era en el que la falsa conexión de las tecnologías nos ha hecho perder su verdadero ser. Y el primer single llega con la divertida “I Help You Hate Me”, en la que los fineses explotan su lado más festivo, sin olvidar sus inspiraciones líricas, pero con un punto ácido, crítico y desenfadado. Un soplo de aire fresco.

Una de las composiciones más inspiradas, tanto a nivel musical como en su letra, la encontramos en “Afterglow”. De corte pausado pero increscendo, la rítmica acústica de Samu marca el camino de las líneas eléctricas de la guitarra de Riku Rajamaa, logrando una de las cotas más altas, en lo que a sensibilidad se refiere, de todo el compacto. La descripción sincera y personal de ese fantasma que ha dejado huella en nuestra persona y, a pesar del tiempo o la distancia, sigue presente en nuestro interior. Una mirada optimista hacia adelante es lo que mejor define a “Point of No Return”, de nuevo con una producción muy cuidada, muy rica en matices que quizás pasen desapercibidos en una primera escucha, y con un tono que habrían firmado grupos como IMAGINE DRAGONS sin ninguna duda. Un canto a superar esos puntos sin retorno de la vida en la que muchas veces nos parece estar estancados. “Flag” debe ser sin duda un tema importante para SUNRISE AVENUE, pues, a pesar de no dar título al disco, su contenido e imagen es fácilmente reconocible en toda la faceta visual del mismo, siendo el leitmotiv del mismo. Una bandera que tenemos que levantar sin miedo, aunque aveces tenga que ser despacio y con buena letra, o con la ayuda de un tercero. Lo importante es no dejar que caiga, jamás.

Volvemos a los pasajes más lentos e íntimos con “Let Me Go”, otro de los temas que fuera adelanto del álbum. El trabajo de percusión aquí vuelve a resaltar, especialmente en su parte final, con Sami Osala dejando su firma a la batería, siempre envuelta por todo el trabajo coral al que hacíamos referencia. Y es que hay ocasiones en la que es mejor dejar o dejarnos ir, para no hacernos más daño del necesario o para volver a ser felices lejos de aquello que, aunque nos cueste reconocer, no funciona. “Question Marks” recupera el espíritu más rockero y joven de su sonido, sin renunciar a la melodía y el alto contenido sentimental, desatándose a medida se acerca su final. Aquí resalta más el trabajo eléctrico de Riku, así como la base rítmica de Sami y el bajo de Raul Rutuu, com más fuerza y pegada que en cortes anteriores. Todos estamos llenos de preguntas, y al final nuestra existencia prácticamente se convierte en una, especialmente cuando se trata de dar una respuesta a nuestro corazón. Samu recupera su perfil más feliz en “Somebody Like Me (Crazy)” y es que, al final, hay que estar un poco locos para enamorarnos, ¿no? Y ojalá tuviéramos todos siempre la oportunidad de conocer a ese persona que lo esté tanto como nosotros y no la dejemos escapar nunca. Un corte que define perfectamente ese límite (imaginario) entre el Pop y el Rock, en un hit que podría estar en los últimos discos de alguien como SIMPLE PLAN.

Nos vamos acercando al final del disco con “Beautiful”, otra declaración optimista, esta vez, del aprender a quererse a uno mismo, algo de lo que cada vez tendemos a olvidarnos más. Que nuestras heridas y cicatrices no determinen nuestra belleza. Con una base rítmica a medio camino entre la electrónica y lo eléctrico, con la guitarra de Riku arpegiando al compás que marcan Sami y Raul, y la voz de Samu navegando entre los registros más graves a los que nos tiene acostumbrados y otros tonos mucho más agudos. “Room” supone el espacio, habitualmente demasiado amplio, que nos marcamos unos de los otros mientras vivimos en la comodidad y, por que no, la mentira de cercanía, que nos brindan medios como las redes sociales. Un corte instrumentalmente algo discreto, quizás menos inspirado, pero con un aporte coral femenino que les acerca a sonidos más propios del Soul o el Pop más melancólico, que suena, eso sí, plenamente SUNRISE AVENUE. Y, ahora sí, toca la hora de despedirse con “Home”, un broche final sentido, sincero y terriblemente íntimo, cocinado a fuego lento, en el que la voz de Samu se desnuda y, musicalmente, nos dejan sumergirnos en ese océano de sentimientos que compone este “Heartbreak Century”, a golpe ya, prácticamente, de Gospel. Al fin y al cabo, cuando tu vida consiste en viajar de aquí para allá haciendo, eso sí, lo que más te gusta, resulta difícil tener una connotación de lo que es la propiedad, el hogar. Es por eso que, al final del día, el hogar estará allá donde estés.

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No nos olvidamos, eso sí, de que este lanzamiento se ha cuidado al detalle, y que mejor muestra que una edición muy especial formada por dos discos más. El primero de ellos es una serie de remixes a cargo de MADIZIN, un equipo de escritores y productores con base en Alemania, que dan un aire más fresco, electrónico y bailable a un buen puñado de temas que componen este álbum, otorgándoles una orientación más Dance. Y si habéis disfrutado del compacto os tienen una sorpresa más en forma de segundo disco con seis temas en acústico, lo que ayuda a crear un ambiente, aún más, íntimo y personal, con la voz de Samu acompañada apenas por los acordes de la guitarra y un delicioso teclado. Aquí ganan especialmente composiciones como “Home”, “Point of No Return”, “Beautiful” o la propia “Heartbreak Century”, en las que se puede respirar fácilmente, si uno cierra los ojos, el cálido ambiente que se crea en las pequeñas paredes de un club. Sería injusto no destacar, también, lo divertida que sigue sonando de esta forma “Somebody Like Me (Crazy)” o la intensidad que esconde, especialmente en su tramo final, el single “I Help You Hate Me”. Si queréis indagar más, y no es demasiado tarde, también podéis haceros con una edición deluxe que, además de contener todo lo aquí reseñado, incluye una serie de extras para el deleite de sus mayores fans, como una bandera, una libreta, un conjunto de púas y una postal firmada por el grupo.

Cuatro años después de su anterior álbum de estudio, “Unholy Ground”, y de no parar de girar con él en todos los formatos habidos y por haber, ya sea en sala, con orquesta u open air, nos llega su nuevo trabajo “Heartbreak Century”. Después de haber sido oro y platino en países como Alemania o Finlandia, SUNRISE AVENUE no lo tenían nada fácil, y han optado por un sonido distinto, más sensible y, porque no decirlo, quizás más comercial, lleno, eso sí, de matices pero, sobretodo, con unas letras en las que Samu Haber ha querido vaciarse emocionalmente, plasmando todas sus experiencias, sentimientos e inquietudes, desarrolladas en este intenso tiempo que le ha tocado vivir. Parece obvio que el trabajo en la composición y producción de Nicolas Rebscher y, sobretodo, de Jukka Immonen y Victor Thell, han tenido un peso muy importante en el resultado final, pero, quizás a falta de hit singles del perfil de “Fairytale Gone Bad”, “Hollywood Hills” o “Lifesaver” que uno pueda añorar, a día de hoy, este “Heartbreak Century” me parece el mejor y más completo disco que han registrado los fineses hasta la fecha. El tiempo me da dará o no la razón, pero, por suerte, por fin es algo que podremos comprobar en una gira muy especial, tanto para a ellos como músicos como para sus seguidores, que finalizará en nuestro país en las ciudades de Madrid y Barcelona. Una oportunidad única que no os podéis perder. Quizás algunos podáis pensar en cierta falta de objetividad en este texto pero al final la música se trata de despertar sensaciones, sentimientos, y aquí tenéis los míos.

Nota: 9

Discográfica: Polydor Records

Texto: Lluís “DiMu” García

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Si uno habla de una banda como THE RASMUS es inevitable no echar una mirada al pasado, a mediados de la pasada década, donde cuatro jóvenes fineses arrasaron la escena musical con un álbum llamado “Dead Letters”. Un trabajo que les llevó a estar en todos los tops ya no solo europeos, sino también americanos, especialmente con el single “In the Shadows” que arrasó por allí donde sonó, o la preciosa “Funeral Song”. De hecho les llevó a ondear la bandera de un Rock de tintes góticos, como hicieran sus compatriotas H.I.M, aunque estando siempre mucho más cerca de la radio-fórmula y los terrenos más propensos a las melodías Pop.

De hecho el grupo, llamado anteriormente RASMUS, y con un estilo más alternativo, surfero y funk, decidió cambiarse (sutilmente, eso sí) de nombre, siendo mucho más destacable su transformación tanto estilística como sonora, oscureciendo ambas y acercándose más al Emo de la época, aunque siempre guardando ciertas distancias con bandas como la de Ville Valo, o otras tan distantes como EVANESCENCE o MY CHEMICAL ROMANCE. No cabe duda de que era otra época, y algunos, como yo, crecimos con ella. Pero vayamos a lo que nos ocupa, que es su sexto (o noveno, según como se mire) álbum de estudio, tras su anterior “The Rasmus”, hace ya cinco años, y que se podía entender en su momento como un punto de inflexión en los de Helsinki.

“Paradise” es, probablemente, la mejor forma de comenzar el álbum. Una canción que enlaza perfectamente entre lo que fue la mejor época de la banda y la última, a medio camino entre el Pop y el Rock. El puente que sirve de antesala al estribillo mantiene intacta la esencia de su propio sonido, en gran parte por culpa de la melosa voz de Lauri Ylönen, antes de caer en la repetición de este, que no en la monotonía. En “Something in the Dark” se dejan seducir por las melodías más electrónicas, sin renunciar a esa melancolía tan finesa que desprenden sus mejores composiciones, con un estribillo tremendamente pegadizo que no desentonaría en ninguna pista de baile. “Wonderman” tiene una pegada muy fuerte gracias al contundente riff de guitarra de Pauli Rantasalmi, algo desdibujado hasta el momento. Eso sí, el clímax lo alcanzan con el que casi con toda seguridad es el mejor estribillo de este “Dark Matters. THE RASMUS en estado puro, con todas sus virtudes y defectos, según el gusto del oyente.

“Nothing” bien podría pasar por cualquier tema pop de los que encabezan las listas de éxitos internacionales, manchado con el pesimismo que marca la letra de Lauri, mientras en “Empire” siguen por la senda del sonido más dance, con ciertos guiños que incluso pueden recordar al dubstep más blandito durante sus puentes, antes de engancharnos de nuevo con un estribillo que marca, como dice el propio Lauri, “el final de mi imperio”. ¿Quizás una alusión a lo que representaron un día? Quien sabe… Curiosamente los primeros compases del siguiente tema, así como su estructura a nivel rítmico recuerdan un poco demasiado a “In the Shadows”, sin duda el tema más celebrado de toda su dilatada carrera. Aquí el trabajo del bajo y de la batería de Eero Heinonen y Aki Hakala, respectivamente, nos transportan a tiempos pasados, aunque la producción haga de este “Crystalline” un corte más popero y de melodías envenenadas. Uno de los momentos más emotivos del compacto la encontramos con la pausada “Black Days”, que podría encajar fácilmente como uno de sus próximos sencillos, ya que contiene todos los ingredientes que uno puede esperar a estas alturas encontrar en la banda nórdica. La guitarra de Pauli vuelve a acaparar cierto protagonismo, especialmente en algunos compases, musicalmente ahogada por el tono electrónico predominante a lo largo del álbum y la melancólica voz, y letra, de Lauri. Y es que si una cosa no se les puede negar es la sensibilidad con la que saben cuidar y acariciar a la mayoría de sus creaciones. Y esta no es precisamente una excepción.

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Los bellos arpegios del arranque de “Silver Night” pronto se funden entre efectos, bases electrónicas y un estribillo basado en la repetición. En este caso funcionan mucho mejor los versos, regalándonos (a estas alturas ya lo podríamos catalogar así) de incluso un, eso sí, breve solo de guitarra. Si anteriormente hemos hecho alguna referencia a las pistas de baile, en “Delirium” directamente nos dejamos cegar por las brillantes luces de las enormes discoballs que las reinan. Un tema no sería difícil de encontrar como featuring track en alguna colaboración con algún DJ del momento. No es algo necesariamente malo, ni mucho menos, y no seré yo quien les juzgue, pero obviamente les aparta la escena más rockera. Un poco más. Llego la hora de la despedida a cargo de la balada “Dragons into Dreams”. De nuevo esos samplers que se pueden apreciar en el fondo de la composición nos llevan a terrenos más electrónicos, coqueteando con ese revival tan ochentero que parece predominar en el arte y cultura actual. Una épica declaración sentimental de Lauri y los suyos que en algunos pasajes me inspiran a cierta revisión dance de RADIOHEAD. Quizás solo un breve instante, casi al final, pero ahí está.

Y de esta forma llegan tras un tiempo de silencio THE RASMUS, con un notable “Dark Matters” que satisfará a los seguidores que estén más cerca de sus “Black Roses” o “The Rasmus” que a los que lo estén de otros trabajos como sus magníficos “Dead Letters” o “Hide From the Sun”. No me cabe la menor duda de que un buen puñado de estos temas pasarán con nota el examen que provoca el paso de los años, y que muchos de ellos estarán bien presentes en sus recientes setlists que les están llevando a girar de nuevo por toda Europa. Bueno, de momento seguimos sin noticias de España, como viene siendo habitualmente en demasiados casos, pero aún no perdemos la esperanza. Un disco con la suficiente calidad para conservar los fans que con el tiempo fueron cosechando, recuperando alguno que quedó por el camino y, probablemente, captando alguno de las nuevas generaciones que vienen pegando fuerte.

Nota: 7.5

Lluís “DiMu” García