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Ya han pasado dos décadas desde que un jovencito alemán llamado Tobias Sammet irrumpiera con energías renovadas y una buena dosis de frescura en el panorama del power metal europeo con su banda madre, Edguy, y discos como “Vain Glory Opera” que a día de hoy aún siguen sonando frecuentemente en mis playlists. Pero como parecía no tener suficiente con ello reunió a algunos de los mayores talentos del rock y el metal en un proyecto tan personal como grandilocuente, Avantasia.

Mucho ha llovido ya desde aquellos magníficos dos episodios de “The Metal Opera” y si bien es cierto que su estilo musical ha ido evolucionando de un power metal sinfónico a una opera rock más teatral, la esencia del sonido Avantasia sigue estando ahí y sigue siendo tan reconocible como en sus inicios. Y “Moonglow”, su última obra, es un claro ejemplo de ello, reuniendo a viejos conocidos y nuevas caras (o voces, mejor dicho) para darle forma.

Un sonido resplandeciente

El disco arranca con “Ghost In The Moon”, un tema marca de la casa, de prácticamente diez minutos de duración y que reúne inteligentemente todos los ingredientes de su sello. Bueno, casi todos, porque en esta ocasión la voz de Sammet es la única que escucharemos en un corte repleto de arreglos orquestales y de glorioso estribillo, siempre con la complicidad de su inseparable Sascha Paeth a las guitarras y los omnipresentes teclados de Michael Rodenberg. Valiente forma de comenzar esta nueva aventura.

El riff de guitarra mucho más crudo y afilado de “Book Of Shallows” penetra con fuerza en nuestro oído, sumándole la fuerza y la intensidad de un desfile de voces de primer nivel como Ronnie Atkins (Pretty Maids), Jorn Lande (ex-Masterplan), Hansi Kürsch (Blind Guardian) y, como no, la de un Mille Petrozza (Kreator) que aporta un contraste perfecto a la agudo rango vocal de Sammet. La melodía predominante en la mayor parte de la composición encuentra un maravilloso compañero de viaje en su vertiente más thrash que elevan a una nueva dimensión el sonido de la banda.

“Moonglow” es el tema que dá título al trabajo y lo hace bajo un manto melódico en el que predominan las delicados teclados de Rodenberg y, sobretodo, la cálida voz de Candice Night (Blackmore’s Night). Curiosamente uno de los cortes más comerciales y con mayor orientación al formato single que, como no, se queda grabado en la memoria ya con las primeras escuchas gracias a un brillante estribillo.

Estoy convencido de que el propio Kürsch habría firmado con sus Blind Guardian una canción como “The Raven Child”, la más extensa del álbum, y con el sello de autenticidad garantizada de los germanos. ¿Qué se puede hacer para que resulte aún más épica? Sumarle la voz de Sammet y, de nuevo, la de Lande. Poderosos riffs, una base rítmica que no para de jugar y coquetear con constantes cambios de harmonías gracias al trabajo de Felix Bohnke a la batería y del propio Sammet al bajo, y, una vez más, con un estribillo sencillamente espectacular. Si ya resultaba valiente comenzar con un corte como “Ghost in the Moon” aún lo resulta más haber elegido a este “The Raven Child” como primer single o adelanto.

Recuperan la velocidad sin renunciar un ápice a la melodía en “Starlight”, de corte mucho más power metal como en antaño y con la dupla Sammet-Atkins a las voces entre mantos de enérgicos riffs de guitarra, doble bombo y estribillos repletos de potentes coros marca de la casa.

Una constante lluvia de estrellas

En los siguientes dos cortes Geoff Tate (ex-Queensrÿche) es el invitado de lujo. “Invincible” se basta de su voz y el calor de los teclados para conquistarnos mientras en “Alchemy” se busca un mayor protagonismo de las guitarras y de la esencia metálica del sonido Avantasia de tintes progresivos que tan bien le sienta a la voz vocalista alemán y que nos recuerda a la época dorada de su banda madre.

Los pasajes más operísticos y sinfónicos se hacen notar en “The Piper at the Gates of of Dawn” en el que nuestro pequeño gran protagonista vuelve a rodearse de voces del calibre de Atkins, Lande y Tate presentando esta vez dos nuevas y portentosas gargantas a la ecuación: Eric Martin (Mr. Big) que aporta su granito de arena más elegante y el inmortal Bob Catley (Magnum) que sigue dando una lección allá donde resuena la tan personal textura de su registro vocal. Nada puede salir mal con estos nombres sobre la mesa y, oh sorpresa, no lo hace. Un tema extenso, juguetón y con pasajes instrumentales brillantes que resume perfectamente lo que es Avantasia.

“Lavender” irrumpe con unos deliciosos teclados en un increscendo devenir instrumental al que se le van añadiendo el resto de sus compañeros para firmar un corte pegadizo, tremendamente melódico que mezcla lo que supone un proyecto como el que tenemos entre manos y el espíritu de bandas como Magnum. No es de extrañar pues que sea nuevamente Catley el invitado a compartir el micrófono con Sammet.

Mucho se nos ha hecho esperar en este “Moonglow” (Avantasia) una de esas voces que siempre espero con ansias disfrutar en cada nuevo trabajo de la banda. Os hablo, como no, de la increíble e inimitable voz del señor Michael Kiske (Helloween) que eleva este trabajo a otro nivel. Un tema hecho a medida del germano con la complicidad del bueno de Sammet quien, personalmente, creo firmemente que tuvo un papel crucial en recuperar a Kiske para la causa del heavy metal y que probablemente sin su aportación quizás hoy no estaríamos hablando de su vuelta a Helloween. O sí, quien sabe. Power metal marca de la casa.

Bailando bajo el hechizo de la luna

Cerramos este nuevo trabajo con “Maniac”, una versión de la mítica canción de los ochenta de Michael Sembello que la mayoría de vosotros conoceréis por formar parte de la banda sonora de la película “Flashdance”. Obviamente, suena más eléctrica, con un solo de guitarra espectacular, pero quizás su contribución al disco no sea demasiado relevante y debe obedecer más a un capricho de Sammet que a un motivo estrictamente musical. Un broche cuanto menos curioso pero tal vez innecesario al que se le suma un bonus track con el nombre de “Heart”.

Un nuevo disco de Avantasia siempre es motivo de celebración para cualquiera que ame el hard rock y el heavy metal y “Moonglow” no es precisamente una excepción. Una hora de prodigio musical con unas composiciones espectaculares que reafirman a Tobias Sammet como uno de los grandes genios del género que ha dado la escena europea y que, además, sabe rodearse con algunas de las mejores voces de toda la escena. ¿Lo mejor? Que en apenas unos meses le tendremos de gira por nuestro país en una de las citas imprescindibles del año.

Nota: 9/10

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No cabe duda de que el año que dejamos atrás ha sido tremendamente fructífero para la banda finesa Beast In Black recogiendo los frutos de su debut discográfico publicado a finales de 2017 bajo el título ‘Berseker’,abriendo para nombres de primer nivel como W.A.S.P. (no sin problemas) o recientemente Nightwish y recorriendo los festivales de media Europa.

Pues bien, 2019 promete ser el paso definitivo dentro de la escena y su nueva obra, Beast In Black – From Hell With Love, viene a presentar su seria candidatura a uno de los mejores (y más divertidos) discos de heavy metal del año. Y es que Anton Kabanen tras su abandono de Battle Beast tenía clara sus intenciones y puso la maquinaria en marcha para crear un buen puñado de canciones que son singles en potencia, bebiendo del metal más clásico y compartiendo el protagonismo de guitarras aceleradas junto a teclados de lo más pegadizos y sin complejo alguno.

Heavy metal sin complejos

Ya demostraron en su anterior trabajo que les gusta comenzar fuerte y esta vez no iba a ser una excepción. “Cry Out for a Hero” es eléctrica, potente, rápida y, sobretodo, pegadiza. Un puñetazo en la mesa con un Yannis Papadopoulos desatado en sus agudos con un estribillo que dan ganas de cantar una y otra vez. “From Hell With Love”, tema que da titulo al álbum, repite en cuanto a factor melódico baja la velocidad para convertirse en un medio tiempo repleto de arreglos de teclado con el acompañamiento de las guitarras de Anton Sabaneen y Kasperi Heikkinen divirtiéndose como si de unos niños con juguete nuevo se tratara. ¡Bienvenidos a la fiesta!

Podría resultar desconcertante el arranque de “Sweet True Lies” sino estuviéramos hablando de un disco de Beast in Black, así que todo correcto por aquí. Cerrad los ojos e imaginaros el último pelotazo de la boy band del momento, añadidle un toque sueco a lo ABBA, melodías ochenteras y una puesta en escena digna de Eurovision. Et Voilà!¿Quién dijo miedo?

Pero que no se le olvide a nadie que esto es heavy metal y “Repentless” está ahí para recordárnoslo con un corte que perfectamente podrían haber firmado los propios Nightwish y unos coros al más puro estilo Sabaton. Mención aparte merecen los solos de guitarra y los teclados que dotan a la composición de un talante sinfónico de la mejor escuela finesa.

¿Queréis más sorpresas? “Die by the Blade” es el tema elegido como nuevo sencillo y tiene todos los ingredientes necesarios para seguir dejándonos con la boca bien abierta y los oídos bien despiertos. Y seguimos con el recital de registros vocales de un Papadopoulos que es oro puro y una línea rítmica que, siguiendo con Eurovision, ya hubieran querido para si mismos sus compatriotas Lordi.

Un océano de melodías

Vuelven a recordarme a la mejor versión de bandas como Nightwish o Within Temptation (los de antaño) en la balada, o mejor dicho, baladón, que se marcan con “Oceandeep”. Os juro que sino fuera porque a estas alturas ya tengo más que asimilado de lo que es capaz la voz de Yannis pensaría que el tema lo interpreta una vocalista femenina. ¡Y ojito al solo que se marca Kabanen!

No se andan con rodeos en “Unlimited Sin”, otro de esos cortes directos, sencillos y tremendamente pegadizos que encuentran en los arreglos sinfónicos su mejor aliado y a su poderoso estribillo su mejor baza. La base rítmica tan simple como eficaz del bajo y de la batería de Mate Molnar y Atte Palokangas, respectivamente, ponen el resto, entre sintetizadores propios de cualquier película de serie b de la dorada época de los ochenta.

Esa misma estela es la que sigue “True Believer” que perfectamente habría encajado en la banda sonora de películas como Rocky IV compartiendo protagonismo con tan ilustres y variados nombres como Survivor, John Cafferty o Robert Tepper. No soy del todo partidario de frases como “tiempos pasados siempre fueron mejores” pero de vez en cuando es bonito echar la vista atrás para poder mirar hacia adelante y rendir homenaje a los sonidos que tanto nos han influenciado.

¡Pero amigos esto es la guerra de hordas metálicas! Así que es turno de “This is War” para recuperar la épica y grandilocuencia perdida por el camino y volver a la senda de los himnos sinfónicos que tanto caracterizan al género y, por ende, a bandas como la que nos ocupa.

“Heart of Steel” está a medio camino entre esa feroz épica y las deliciosas melodías omnipresentes a lo largo de todo el disco, con unos teclados que nos trasladan al centro de la batalla, una dulce voz tan inclasificable como única y unas guitarras que definen sencilla pero eficazmente como debe sonar un buen corte de heavy metal. Sabaneen le pone la música y Papadopoulos la voz a otro estribillo marca de la casa.

Retroceder nunca, rendirse jamás

Dudo mucho que estos fineses sean de ese tipo de músicos que se rindan fácilmente así que no se me ocurre forma mejor para despedir el álbum que un corte como “No Surrender”, un canto a la fuerza y a la valentía entre una épica a lo Sabaton, unas armonías de guitarra a lo Iron Maiden y un sello tan genuino como el que han demostrado estos chicos con apenas un par de discos en el mercado. Una canción que se nos graba a fuego ya en su primera escucha y que supone una despedida a la altura de las circunstancias.

Beast in Black han firmado con ‘From Hell With Love’ una obra tan comercial, fresca, metálica, potente y variada que solamente está al alcance de unos pocos elegidos. No me queda ninguna duda de que Kabanen y compañía están entre ellos y aquí está su segunda obra para corroborarlo. Si os gusta el heavy metal al que no le importa hacerle ojitos a otros géneros menos duros este es vuestro disco. Y esta es vuestra banda.

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Hablar de ANTHRAX es hacerlo sobre una de las bandas más míticas e importantes de la historia del Thrash Metal que, junto a otros grandes como METALLICA, MEGADETH o SLAYER han escrito las páginas más doradas del género, especialmente en la década de los 80, gracias a discos como el que hoy nos ocupa, “Persistence of Time”. Pero si algo les diferenciaba de sus compañeros era un estilo tan personal, desenfadado y original que abrazaba sin pudor a mundos tan dispares como el del Rap o el Hardcore.

Casi tres décadas han pasado ya de la publicación del álbum que, junto a “Among the Living”, está en mi top personal y en el de mucha gente de la discografía de los neoyorquinos . Además fue el último trabajo de la formación más clásica antes de que Joey Belladonna abandonara (o le echaran de) el barco y optaran por nuevos sonidos e influencias en el posterior “Sound of White Noise” ya con John Bush a la voz. No es casual que se publicara en los 90 y marcara ese punto de inflexión que dejaba atrás una irrepetible década para la historia del Heavy Metal en general.

El segundero aceleraba el ritmo para dejar paso a una tormenta eléctrica que se desataba al compás de “Time”. Un corte machacón, pesado, denso, puro ANTHRAX, con la batería de Charlie Benante retumbando a través del altavoz con la infinita complicidad de su escudero Frank Bello al bajo. Una de mis parejas favoritas a la sección rítmica de ayer, hoy y siempre. No es un tema fácil pero es imposible no soltarse la melena (el que la tenga) y entregarse al headbanging más primario en su poderoso estribillo o su glorioso a la par que breve solo de guitarra.

¿Alguna banda de Thrash Metal sería capaz de componer una canción como “Blood”? Sólo ellos. La contundencia del Metal, el groove del Rap, riffs que solo pueden salir de la imaginación de un talento tan suyo y tan personal como el que tiene Scott Ian y con el propio Bello rapeando como si de PUBLIC ENEMY se tratara. Nunca se han dejado llevar por las ataduras del género al que pertenecían y ahí reside parte del gran encanto que siempre han tenido.

En esto que llegamos a uno de los grandes éxitos de los americanos con “Keep It in the Family”, todo un ejemplo de cómo una guitarra eléctrica puede cortar como una afilada cuchilla de afeitar (¡Gracias otra vez Ian!) y como son capaces de ejecutar una base rítmica que juega con virtuosismo y vistosidad entre la aceleración y la desaceleración, algo que está al alcance de muy pocos y que el quinteto convirtió en marca registrada. ¡Qué cañonazo!

“In My World”, ¿Qué puedo decir de ella? Hasta donde la memoria me alcanza el primer tema que escuché de la banda, grabándose a fuego en mi interior y que, aún hoy, sigue siendo mi favorito absoluto de toda su discografía. No le sobra un acorde, un compás, un verso, un estribillo, todo funciona a la perfección. ¡Y de qué manera! Imposible no cantar ese estribillo mientras te destrozas las cervicales o no gozar del delicioso solo de guitarra del pequeño gran Dan Spitz. Intensidad pura y dura.

Pero no todo van a ser composiciones de fácil escucha y digestión, y sino que se lo digan a “Gridlock”. Violenta, agresiva, una apisonadora sonora ruidosa de la que es difícil escapar y no sucumbir a su oscuro encanto. Un ejemplo de Thrash Moderno que dejaría al tan celebrado Grunge de la época a la altura del betún. Señores y señoras. Esto es ANTHRAX en estado natural y no se aceptan imitaciones.

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La instrumental “Intro to Reality” marcaría el punto de inflexión del álbum, un interludio en el que los músicos dejarían patente, una vez más, el inconfundible e incontestable dominio de sus instrumentos dejando latir de una forma más evidente su vertiente más melódica sin renunciar a la velocidad y a la potencia eléctrica que les son inseparables.

Y ahí se funde el arranque de la descomunal “Belly of the Beast”, otro de los grandes éxitos de este “Persistence of Time” y que más huella ha dejado con el paso del tiempo. Aquí se fusionan a la perfección todas las señas de identidad de la banda, agresividad, melodía, velocidad, cambios de ritmo, y un Belladonna en su mejor estado de forma. Hay ocasiones en las que se alinean las estrellas y para este disco debió ocurrir porque sino no encuentro otra explicación a tal estallido de creatividad, calidad y madurez compositiva y sonora. ¡Ojito al estribillo!

Si hay que incluir alguna versión en un trabajo tan redondo como este, un tema que no es de cosecha propia, que sea con el cachondeo, calidad y contundencia de un “Got the Time” de JOE JACKSON que han hecho propio. Un puñetazo metálico que reinventa un tema NEW WAVE con un sello tan personal que no está a la altura de cualquier músico. Mucho más que un cover para el que no pasan los años.

Quizás es cierto que se baja el nivel con “H8 Red” pero no es menos cierto que mantener el nivel tan excelso logrado hasta entonces no es precisamente fácil, ni incluso para ellos. Pero con las repetidas escuchas se acaba apoderando de nuestra atención, con esos “Do I Hate You?” constantes de Belladonna, el sucio solo de guitarra de Spitz y esa colección de riffs que Ian sabe regalarnos en la mayoría de sus composiciones.

La verdad es que “One Man Stands” no es una de esas grandes canciones que cualquier aficionado a la banda o al género nombraría de buenas a primeras, pero es una de esas canciones imprescindibles para que un gran disco se convierta en una obra maestra más allá de sus singles y elegidas que han quedado para la historia. Cañera, pegadiza y con el 100% del ADN de los neoyorquinos con Bello y Benante haciendo de las suyas.

Para acabar el álbum por todo lo alto nada mejor que “Discharge”, toda una demostración de músculo, de velocidad agresiva bien entendida y de intensidad que fusiona estilos e influencias como pocas siempre bajo el filtro que ocasiona la termomix metálica de nuestros protagonistas. Un gran broche para cerrar uno de los mejores discos de la historia del Heavy Metal.

Poco más que añadir de “Persistence of Time” y de ANTHRAX, un grupo diferente y muy especial que es imprescindible para entender la historia del Thrash Metal y que parece estar viviendo una segunda juventud en la actualidad. Hay obras a las que, como al buen vino, el paso del tiempo les sienta de maravilla y nos este nos permite saborearlo de forma única. El tiempo amigos…

Nota: 9/10

Discográfica: Island Records

Texto: Lluís “DiMu” García

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La banda rockera de Pensilvania, Halestorm, vuelve a la actualidad con el lanzamiento de su nuevo álbum de estudio “Vicious”, el cuarto ya en su carrera, y que de alguna forma recupera parte de la esencia más eléctrica, potente y rebelde que pareció menguar en su anterior obra.

De esta forma se mantienen fieles a su propio estilo que tan buenos resultados les dio en su segundo trabajo, el fantástico “The Strange Case of…”, y que tras su posterior “Into the Wild Life” hizo que algunos seguidores se sintieran algo decepcionados con su sonido más comercial, a pesar de contener grandes canciones.

Parece que tras su habitual periodo de tres años entre lanzamientos discográficos, la tercera entrega de su “ReAniMate: The CoVeRs eP” les ha sentado de maravilla. En ella rendían tributo a grupos tan dispares como Whitesnake, Metallica o Twenty One Pilots, poniéndoles las pilas de cara a su nuevo episodio.

Y así llegamos a “Vicious”, con la mejor versión de los hermanos Hale, con la dinámica y enérgica voz de Lzzy al frente y la pegada a la batería de Arejay recuperada para la causa. La banda suena compacta, fuerte y melódica, gracias a las doce composiciones que forman el cuerpo de este nuevo trabajo.

“Black Vultures” comienza como toda una declaración de intenciones, con Lzzy mostrando su rango más desgarrador y con unos riffs muy densos y pesados que culminan en un estribillo marca de la casa en el que la melodía y la pegada se dan de la mano. Sin embargo en “Skulls” experimentan con las tesituras más pop que coquetean con la rabia más rockera. Como si Britney Spears se rasgara las vestiduras y se soltara la melena.

La vena más punk y macarra la marca la rápida base rítmica de la batería de Arejay y el bajo de Josh Smith en “Uncomfortable”, con su rabia más visceral y directa no exenta de ciertos matices más cálidos en su tramo final. Las líneas más comerciales aparecen de nuevo con “Buzz”, con una Lzzy increscendo en perfecta compañía y sintonía con los guitarrazos de Joe Hottinger y de ella misma durante su machacón estribillo.

https://youtu.be/taanowedKoY

Las armonías parecen flotar durante “Do Not Disturb” a través de las líneas rítmicas del bajo de Josh y la juguetona e intensa voz de Lzzy que da paso a un corto pero poderoso solo de guitarra. Como buenos americanos recogen la influencia más country en “Conflicted” y la pasan por su propio filtro que han ido depurando con el paso de los años. Y que cada vez nos suena mejor.

Una de mis favoritas es sin duda “Killing Ourselves to Live”, que ya se apodera de nuestra atención en la primera escucha. Una perfecta combinación de melodía y agresividad, con unas guitarras deliciosas y un estribillo tan sencillo como pegadizo. Su lado más suave viene firmado por la emotiva esencia acústica de “Heart of Novocaine”, un precioso corte en el que se pueden apreciar todas las texturas vocales de Lzzy que van creciendo a lo largo del mismo. Una gran muestra de todo su poderío al micrófono.

La electricidad ataca de nuevo al compás de “Painkiller” y sus afilados y pesados riffs de guitarra que aportan músculo a la composición. Son en estos temas en los que la parroquia más afín a su faceta más metalera encontraran su mayor satisfacción. Innegable es el groove de “White Dress”, de inclasificables cambios rítmicos y con ciertos coqueteos electrónicos que parecen entenderse francamente bien con su columna más eléctrica bajo el compás de la batuta del señor Arejay.

“Vicious” es el corte que da titulo al disco y reúne todos los ingredientes que hace de este grupo una receta única. De nuevo la base rítmica se lleva el gato al agua, explotando a niveles melódicos en su acertado estribillo que te invita a cantarlo una y otra vez, desatando una locura controlada en su tramo final. La tormenta perfecta antes de la deliciosa “The Silence” en la que la emotiva y rota voz de Lzzy vuelve a brillar con luz propia. Un broche final perfecto.

Para todos aquellos que habían perdido la esperanza con su anterior trabajo, “Vicious” demuestra, una vez más, el increíble potencial y la frescura que poseen Halestorm, recuperando su faceta más eléctrica pero experimentando con sonoridades que enriquecen aún más su propuesta. La voz de Lzzy Hale sigue sorprendiendo por su capacidad camaleónica y estamos contando los días que faltan para que llegue Octubre y les tengamos de nuevo encima de nuestros escenarios, y es que cinco años tras su ultima visita son ya demasiados.

Nota: 8/10

Discográfica: Atlantic Records

Texto: Lluís “DiMu” García

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A estas alturas es obvio que hablar de Primal Fear es hacerlo de una de las bandas más sólidas y contundentes del panorama actual del heavy metal, por mucho que no estemos acostumbrados a ver su nombre en lo más alto de los festivales del género o llenar grandes recintos.

Pero ahí están. Unos guerreros del acero que llevan bajo este nombre dos décadas de trabajo insaciable pero que ya eran viejos conocidos antes de meterse en esta andadura. Y es que la veteranía es un grado, y sino que se lo digan a Ralf Scheepers (ex – Gamma Ray), que sonó con mucha fuerza en su día para supliar a Haldford en Judas Priest, o a Mat Sinner (Sinner).

Ya lejos queda su debut con su disco homónimo a finales del pasado siglo, y a pesar de que los tiempos cambian, así como las modas o las tendencias, hay cosas que se mantienen intactas. Y Primal Fear es una de ellas. Y es que si tienes el secreto de la Coca-Cola y esta te funciona para que vas a cambiarlo.

Que nadie espere encontrar en este “Apocalypse”, el duodécimo disco de estudio de los germanos, algo nuevo o que les sorprenda. Ni falta que hace. Lo que tenemos aquí son una serie de nuevos cañonazos de heavy metal de la vieja escuela, con un toque de agresividad y mucha melodía, que vuelve a recoger todos los elementos que mejor definen el sonido de la banda.

Por cierto, no me gustaría comenzar esta crítica sin destacar la espectacular portada que le preside, sin inventar nada nuevo pero reflejando a la perfección la fuerza y la energía que atesoran las composiciones escondidas en su interior. Y pocas formas más épicas hay de comenzar un disco de estas características que con una introducción como “Apocalypse”.

“New Rise” es un autentico cañonazo de heavy metal. Rápido, agresivo y con un estribillo marca de la casa. Una mezcla de los Judas Priest de “Painkiller” y “Jugulator”, con unos riffs de guitarra que no dejan tregua a cargo de sus tres espadas: Alex Beyrodt, Magnus Karlsson y Tom Naumann. Aunque para riff el que nos acompaña durante prácticamente todo “The Ritual”, más denso y oscuro y con la aguda voz de Scheepers poniendo la guinda. Eso sí, vemos la claridad de la luz en un precioso solo de la vieja escuela al más puro estilo power.

El primer sencillo del álbum es el siguiente en sonar bajo el nombre de “King of Madness”. En esta ocasión las revoluciones bajan, otorgándonos algo más de tregua, con una base muy melódica y un estribillo muy resultón. Una de las futuras imprescindibles en sus shows con toda seguridad. Pero tranquilos, que el headbanging está de vuelta con “Blood, Sweat & Fear”, en esa mezcla tan particular que tienen de recoger la intensidad del heavy más clásico (¡esas guitarras!) y las melodías tan netamente power.

La voz de Scheepers aporta un color muy especial a los temas más pausados o incluso a las baladas, y en “Supernova” no es precisamente una excepción. Una estructura increscendo siempre bien escudada por los arreglos de teclados y unas líneas armónicas de guitarra que le añaden una emotividad que abraza los tonos vocales más cálidos. “Hail to the Fear” juega inteligentemente sus cartas, con un compás muy marcado y pesado en el que la base rítmica imprimida por el bajo de Sinner y la batería de Francesco Jovino juegan un papel fundamental, explotando con fuerza y melodía en su efectivo estribillo.

La maquina no se detiene con “Hounds of Justice”, otra de esas canciones que sirvieron de aperitivo al álbum y en la que Scheepers vuelve a demostrar la cantidad de rangos vocales que es capaz de dibujar. Otro puñetazo de metal encima de la mesa. Vuelven a abrazar la velocidad con ese arranque que tanto me recuerda a la mejor versión de Iced Earth y con un estribillo nuevamente de lo más pegadizo, acompañado de unos coros que aportan un punch muy agresivo en contraste con las notas tan altas que su vocalista es capaz de alcanzar.

No os voy a negar lo mucho que disfruto de sus composiciones más extensas, y es que con “Eye of the Storm” me sucede lo mismo que con “We Walk Without Fear” de su anterior trabajo, “Rulebreaker”. Consiguen dar en la tecla para tocar la fibra más sensible, épica y, por que no, sinfónica, de su poderoso heavy metal. Un tema de tempo lento pero seguro, instrumentalmente impecable y vocalmente sobresaliente. De lo mejor del disco sin duda. Y con “Cannonball” ponen punto y final a su nuevo trabajo, a lomos de su vertiente más habitual con la dupla Sinner-Jovino llevando el timón y con las cuerdas Beyrodt-Karlsson-Naumann completamente afiladas para el ritual.

Si os hacéis con la versión deluxe podréis disfrutar de tres canciones más. El primero de ellos es “Fight Against All Evil”, otro de esos cortes a medio tiempo en los que resalta las melodías de la guitarra y su estribillo. “Into the Fire” guarda un similitud más que evidente al “Turbo Lover” de Judas Priest, mientras que “My War is Over” es una preciosa balada de sabor puramente ochentero.

Son muchos los factores que hacen que por mucho que pasen los años la fórmula de Primal Fear no se agote. La producción del propio Mat Sinner hace que la banda suene exactamente como tiene que sonar, con la inimitable y espectacular voz de Ralf Scheepers al frente, y con un trio de guitarras de alto nivel que enriquecen cada una de las composiciones que firman. Si a eso le sumamos el brillante trabajo que realiza en el estudio Jacob Hansen (Amaranthe, Avantasia, Cyhra, Epica, Volbeat, etc.) pues no es de extrañar el resultado final.

Nada más ni nada menos que esto es “Apocalypse”, una nueva demostración del excelente heavy metal que destilan los germanos Primal Fear por todos y cada uno de sus costados y que hará las delicias de toda la legión de fieles seguidores que tienen tras de si. Un nuevo y excelente capítulo que añadir a sus extensas memorias y que en apenas un par de meses tendremos la ocasión de ver como suenan en directo gracias a la gira que pasará por nuestro país.

Nota: 8.5/10

Discografica: Frontiers Music

Texto: Lluís “DiMu” García

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