Archivos de la categoría ‘ROCK Crónicas Conciertos’

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El pasado sábado vivimos en la ciudad condal la primera edición del DAMASK METAL FEST en una sala Razzmatazz 2 que ya a primera hora de la tarda presentaba una notable entrada que fue mejorando con el paso de los minutos. Un evento encabezado por los alemanes HAGGARD, que hace más de una década que no pisaban nuestros escenarios, y acompañados de hasta tres bandas más que formaban un completo cartel para casi todos los gustos dentro del género metálico.

De fiesta con CELTIBEERIAN

Los encargados de abrir fuego fueron CELTIBEERIAN con su folk metal fiestero, su declaración de amor a la cerveza y la intención de convertir aquello en una divertida fiesta. Y vaya si lo consiguieron. Actitud y buen rollo con melodías instrumentales, épica y una riqueza instrumental inyectada por sus violines, gaitas y sonidos celtas. El sonido fue mejorable pero supieron ganarse al respetable.

Nos venían a presentar temas de su último disco, “Deiwos”, bien representado en su repertorio en el que no escatimaron en otros más clásicos que probablemente fueron los que más expectación levantaron. Nos animaron a cantar, a saltar y a levantar nuestros vasos cargados de bebida con “Fear My Beard”, “Looking For Beer” o “The Booze Song”, e incluso se permitieron cierto guiño a nuestro querido Bob Esponja. ¡Así se comienza una fiesta amigos!

La épica de DRAGONLAND

El relevo lo tomarían los suecos DRAGONLAND y su power metal de corte épico que a pesar de que nos tienen algo abandonados en cuanto a lanzamientos se refiere, ya que su último trabajo, “Under The Grey Banner”, se remonta al 2011, nos dejaron más que satisfechos con su velocidad, melodías y energía. Jonas Heidgert, su vocalista, no paro de animar ni un momento y regalarnos todo un repertorio de agudos que se anteponían a un sonido instrumental al que le faltaba un punto de potencia.

Aún así demostraron que tienen un buen puñado de temas con los que satisfacer a un público ansioso de power con temas como “A Thousand Towers White”, “Supernova” o “Cassiopeia”, cerrando su aproximadamente una hora de actuación con una versión que todos reconocimos sin problema, “The Neverending Story”. ¿Quién no ha crecido con esa melodía? Como dato curioso destacar que había algún despistado que no se había enterado del cambio de orden en el cartel y se perdieron a nuestro representante nacional del festival. Una pena.

Reina la oscuridad de DRACONIAN

No nos movíamos de las tierras suecas pero cambiamos completamente de registro aminorando la velocidad y aumentando la intensidad con el doom gothic metal de DRACONIAN. Nada que reprochar a la banda pero quizás el cambio fue algo brusco para algunos de los allí presentes, con unos ritmos más densos, gélidos y profundos, comandados por los registros guturales de Anders Jacobsson y el toque femenino y melódico de Heike Langhans.

Su última obra, “Sovren” tuvo un peso muy importante en el set con temas como “Stellar Tombs” o “Heavy Lies The Crown”, cerrando la actuación con “Dishearten”, pero hubo tiempo para realizar paradas a lo largo de su discografía con cortes como “The Last Hour Of Ancient Sunlight” o “Bloodflower”. El sonido general seguía presentando algunos problemas técnicos que no pudieron, eso sí, eclipsar lo que estaba siendo una notable primera edición del evento.

Sabor neoclásico a cargo de HAGGARD

Y llegó el momento de los protagonistas de la noche, con HAGGARD subidos al escenario, aunque tuvieron que retrasar considerablemente su show por unos problemas técnicos que se negaban a abandonar su suerte. Eso sí, Assis Nasseri, su frontman tiró de buen humor y paciencia y nos amenizó la espera con algunos guiños de guitarra al “One” de METALLICA para que el ánimo de la audiencia no se viera resentido, acompañado de un buen puñado de músicos con violines, flautas o teclados poblando prácticamente la totalidad del escenario.

Arrancaron en formato acústico al compás de “A Midnight Gathering” que empalmaron con “Of A Might Divine”, poniendo de manifiesto su amor por los ritmos barrocos y sabor clásico que se fundían con la fuerza y energía propia del metal. Un duelo de metal sinfónico entre guitarras y cuartetos de cuerda que tanta personalidad imprimen a su sonido dejándonos por el camino algunos de sus temas más clásicos como “Tales Of Ithiria”, “Upon Fallen Autumn Leaves” o un “The Final Victory” que fue gratamente recibido por un público que le echaba de menos por estas tierras.

El retraso provocó que tuvieran que acortar levemente su repertorio pero los alemanes aún tuvieron tiempo de regalarnos un tema como “Seven From Afar”, el cual formará parte de su próximo trabajo de estudio titulado “Grimm” y que, como su nombre indica, estará inspirado en las célebres historias de tales hermanos. El punto y final lo pusieron con “Per Aspera Ad Astra”, sin duda uno de los momentos más álgidos de su actuación, que subo a poco por culpa de los problemas técnicos que sufrimos gran parte de la velada y que dejó algo insatisfechos a su público.

No es facil emprender la aventura de organizar un festival en nuestro país, por pequeño que sea, pero esta primera edición del DAMASK METAL FEST aprobó con buena nota gracias a un cartel de lo más variado repleto de calidad que supo congregar a centenares de aficionados a los diversos géneros del metal. ¿A mejorar? Sin duda alguna el sonido general, algo de lo que estamos convencidos de que sus organizadores habrán tomado nota para una, esperemos, segunda edición que vuelva a congregar un buen puñado de nombres a su cartel. ¡Hasta la próxima edición!

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 3 de Noviembre, Sala Razzmatazz 2, Barcelona

Promotora: Damask Events

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Octubre es tradicionalmente uno de esos meses que abren la veda de la nueva temporada de conciertos una vez superada la época veraniega de los cada día más numerosos festivales que se dan cita a lo largo y ancho de nuestro país y en toda Europa, y si apenas una noche antes pudimos disfrutar en la ciudad condal de todo un recital de heavy metal esta vez era el turno para una apuesta más sinfónica del género con Kamelot como grandes protagonistas, como ya hicieran en la pasada edición del Leyendas del Rock.

Leave’s Eyes y su pegadizo espíritu vikino

Apenas pasaban unos minutos sobre las siete de la tarde cuando una legión vikinga invadía el escenario como telón de fondo a la aparición de Leave’s Eyes, encargados de abrir la veda con su metal sinfónico de tintes góticos y espíritu folk, tras la cancelación de sus últimas fechas y con la presencia de Elina Siirala como vocalista como gran atractivo tras la salida de la formación hace un par de años de Liv Kristine.

Como era de esperar el set se basó prácticamente a la par en sus dos últimas obras, “King of Kings” y “Sing of the Dragonhead”, éste último ya con Elina en sus filas. Precisamente el tema que da título a éste abriría un show muy entretenido, con una puesta en escena en la que Alexander Krull tiraría del carro al compás de su registro vocal gutural como perfecto contrapunto a la cálida voz de Elina, animando ambos a un público con ganas de saltar y cantar y al que engancharon fácilmente con sus melodías más pegadizas.

Necesitaron poco más de media hora para hacer disfrutar a los suyos, sirviendo a su vez de entretenido aperitivo para el resto de la audiencia que ya a estas alturas presentaba una más que notable entrada, al ritmo de canciones como “Swords in Rock”, “Riders on the Wind”, “Hell to the Heavens” (la única concesión del repertorio que no pertenece a sus dos últimos discos), “Beowulf” o una “Blazing Waters” que pondría el punto y final. Convencieron, divirtieron y probablemente ganarían un puñado de nuevos fans aunque, personalmente, sigo sin empatizar demasiado con su estilo ni sus obras más recientes.

Exhibición de talento a cargo de Opera Magna

Los valencianos Opera Magna serían los siguientes en seguir caldeando el ambiente para el plato fuerte de la velada, a base de un power metal de lo más sinfónico y técnico que les ha llevado a ser co-protagonistas de un tour como el que nos ocupa. En ese sentido poco se le puede reprochar aunque es cierto que un sonido excesivamente alto y por momentos congestionado deslució parte de su actuación.

Sobra decir la calidad que atesora a la voz José Vicente Broseta, todo un portento de registros agudos, aunque quizás pecó en exceso de un abuso de sus tonos más altos y notas sostenidas, siendo, por otra parte, todo un sello en su faceta como vocalista. Francisco Javier Nula se marcó todo un recital de solos de guitarra plagados de velocidad y virtuosismo, siempre bien acompañado por el resto de músicos que le arropan y que forman una banda con un potencial increíble como ya han demostrado en sus recientes dos actos de sus discos “Del Amor y Otros Demonios”.

El arranque lo firmaría “Rojo Escarlata” aunque tendrían tiempo para repasar su discografía con canciones como “El Pozo y el Péndulo” o la mítica “Horizontes de Gloria”, logrando una buena conexión con el público con Broseta animando y haciendo partícipe a los que allí nos dábamos cita. Cerrarían con “La Herida”, una nueva demostración del talento que fluye por su música y haciendo protagonista al respetable durante su estribillo, dejando claro su buen estado de forma y que son una de las apuestas del heavy metal nacional sin ningún tipo de dudas.

Kamelot, elegancia sinfónica

Y ahora sí, con una puntualidad exquisita y con la marcha del Rey Arturo como introducción saltaban al escenario los grandes protagonistas de la noche, Kamelot. Presentaban nuevo disco, “The Shadow Theory”, nuevo batería y una increíble Lauren Hart como segunda voz que, no en vano, tuvo menos presencia tanto escénica como vocal de la que me hubiera gustado. Pero poco más le podemos reprochar al show, siempre solvente y efectivo, de la banda.

Resulta curioso ver como su anterior disco de estudio, “Haven”, tiene incluso más peso que su última obra, estando, eso sí, prácticamente a la par en cuanto a su presencia en el repertorio del quinteto. Eso sí, que no cunda el pánico que no faltaron grandes clásicos de su dilatada discografía con un Tommy Karevik impecable que ha sabido recoger el difícil testigo de Roy Khan y que dejó buena muestra de su talento en la propia “Phantom Divine (Shadow Empire)”, “Rule the World” o “Iinsomina” que significaron el pistoletazo de salida del show.

Poco a poco iban cayendo los temas como “The Great Pandemonium”, la mítica “When the Lights are Down”, “End of Innocence”, “Veil of Elysium” o una preciosa “Here’s to the Fall” en la que la melódica voz de Karevik apenas fue arropada por las teclas de Oliver Palotai. Seguía la fiesta con “Ravenlight”, la potente “March of Mephisto” en la que Hart ponía el color más agresivo durante su estribillo, una muy celebrada “Karma” o una “Amnesiac” que serviría de preludio al solo de teclado y de batería que protagonizarían Palotai y Alex Landenburg. Es de agradecer una duración más que correcta, algo de lo que deberían tomar nota muchas otras bandas de heavy metal.

Volverían al completo con fuerza al compás de “Sacrimony (Angel of Afterlife), nuevamente con Hart como estrella invitada y con Sean Tibbets tan activo como en él es costumbre y espectacular al bajo agitando enérgicamente sus extensas rastas. Le seguiría “Burns to Embrace” antes del primer bis de la noche del que volvieron por todo lo alto al ritmo de la espectacular “Forever”, haciendo más partícipe que nunca a los seguidores que llenaban la céntrica sala de la ciudad, para tras un breve descanso dejarnos extasiados por la agresividad y melodía de “Liar Liar (Wasteland Monarchy)” nuevamente con la dupla Karevik/Hart como grandes protagonistas.

Una gran noche de lo mejor y más variado del metal sinfónico actual la que nos han hecho vivir Kamelot, Opera Magna y Leave’s Eyes, cada uno con su estilo y su forma de entender el género, que ha vestido de gala una sala que ha presentado una entrada digna de las grandes citas. No merecía menos.

Texto: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 6 de Octubre, Sala Razzmatazz 2, Barcelona

Promotora: Madness Live

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No cabe duda de que Barcelona se ha convertido en una de las ciudades favoritas para Erik Martensson y Magnus Henriksson, y es que en los últimos tres años les hemos tenido tocando por aquí hasta en seis ocasiones en distintas salas y formatos. Presentación de su último disco de estudio, “Monumentum”, Rock Fest Barcelona, shows acústicos como el de esta noche… en fin, que los datos hablan por si solos.

Y es que la relación de amor con la ciudad condal, y con nuestro país en general, sigue creciendo tras cada visita de los suecos Eclipse, enamorando y enamorándose de nosotros en una idílica historia romántica que tiene un el mejor hard rock melódico como banda sonora. Así que con todos estos ingredientes es fácil explicar porque la sala presentaba una más que notable entrada, especialmente teniendo en cuenta que hablamos de un miércoles por la noche, y se respiraba un excelente ambiente en ella.

Con una puntualidad exquisita saltaban al escenario los dos músicos, que no habían hecho más que entrar por la puerta principal, para ponerse manos a la obra con un trío de canciones de lo más animadas, rockeras y que invitaban a unirse a la fiesta como “Never Look Back”, “Killing Me” que se concibió en formato acústico y le sienta como anillo al dedo, y “Wake Me Up” que es todo lo contrario pero que funciona francamente bien. Encima del escenario solo había una pareja pero delante de él más de un centenar de gargantas estaban dispuestas a no dejarles solos.

Llegaría el momento más intimo de la noche, con una preciosa “The Storm” que nació tan solo un par de semanas después de la repentina muerte del padre de Martensson cuyo corazón dejó de funcionar. Sin duda esta declaración la hizo aún más especial y se le sumaron “Living Like I’m Dying” y “Hurt”, una de las composiciones más recientes de la banda y que se encuentra entre las favoritas del siempre sonriente vocalista.

Tras un speech en la que declaró que para él solo existen dos tipos de música, la buena y la mala, nos introdujo al primer cover de su actuación. Los elegidos serían la formación liderada por uno de sus cantantes favoritos, Brandon Flowers, es decir, The Killers, y el tema elegido no sería otro que su conocido “When You Were Young”. Y es que no solo de rock y de metal vive uno. Tras este momento celebraríamos el décimo aniversario de su disco “Are You Ready to Rock” que, precisamente hoy, cumplía diez años y que mejor que hacerlo al ritmo de “Million Miles Away”.

Es cierto, es imposible decidir cuando y como uno puede escribir la mejor canción posible, un gran éxito, y entre risas y confesiones descubrimos que la melodía de “Wide Open” surgió durante algo tan cotidiano como una ducha, y es que uno nunca sabe cuando puede recibir la caprichosa visita de las musas. Y así, sin más, comenzaron a sonar los primeros acordes de “Jaded”, que volvían a hacer vibrar a un público que se mostraba de lo más feliz y que supondría la antesala del primer guiño a sus compatriotas e inspiración musical Europe, a los que vieron hace apenas unos días en Madrid y de los que rescataron la mítica “Prisoners in Paradise”.

Una de las canciones más celebradas de todo el repertorio fue sin duda la pegadiza “Battlegrounds”, con un estribillo que fue cantado y coreado en repetidas ocasiones, obligando al propio Martensson a coger su móvil para inmortalizar el momento. No vaya a ser que cuando se lo cuente a sus amigos no se lo crean, ¿eh?. La guitarra de Henriksson se desató de forma inesperada con la conocida banda sonora de la película “Pulp Fiction” que ambos músicos empalmarían con un poco de folklore musical sueco, como buenos vikingos y amantes del alcohol que son.

Volveríamos a recuperar su obra más reciente, “Monumentum”, con dos de las composiciones más destacas del álbum como son la tremendamente pegadiza “Downfall of Eden”, una de esas canciones que rezuman optimismo y son capaces de alegrarte hasta el día más gris, y la veloz “Vertigo”, que a pesar de no estar ideada, definitivamente, para su formato acústico, encajó a la perfección en el engranaje de la noche.

Shows como estos te permiten rendir homenaje a las bandas con las que uno ha crecido y se ha educado musicalmente, y a la lista se le sumaban Whitesnake, uno de los grandes, con “Love Ain’t No Stranger”, una de las grandes, que, como buenos aficionados al rock y de exquisito paladar, sus seguidores acogieron con los brazos bien abiertos. Y tras un alegato en contra de Eurovisión, certamen en el que curiosamente participaron, sonaron los primeros compases de “Runnaways” y los suyos, y ellos mismos, se volvieron a venir arriba, en un ambiente que se mantuvo con “I Don’t Wanna Say I’m Sorry”.

La cita parecía llegar a su fin y de hecho se despidieron de nosotros con la foto de rigor, pero todo quedaría en una falsa alarma, en el inevitable bis, del que volvieron sin hacerse rogar demasiado con un nuevo guiño a Europe esta vez a ritmo de “Open Your Eyes”, diciéndonos definitivamente adiós con uno de sus temas más emblemáticos, “Bleed & Scream”, con la que probablemente comenzó a forjarse la leyenda de lo que hoy conocemos como Eclipse.

Casi dos horas de buen hard rock melódico la que nos ofrecieron Erik Martensson y Magnus Henriksson en una velada acústica en la que se sintieron y nos hicieron sentir en familia, entre confidencias, risas y, sobretodo, grandes canciones. Quizás echamos en falta algún recuerdo hacia Nordic Union o W.E.T pero os puedo asegurar que salimos más que satisfechos de allí y muchos se quedaron a compartir una foto, una firma o una cerveza con ellos. Algo que es de agradecer y de lo que podrían aprender muchas estrellas, y otras que no lo son tanto. ¡Hasta pronto!

PD: Dejo un par de preguntas/reflexiones al aire:

  1. ¿De verdad es necesario que algunos tengan el móvil (o directamente la cámara con monopié incluído) durante TODO el concierto en lo alto?
  2. Y no menos importante, ¿Qué les pasa a los guitarristas suecos con los sombreros? Ahí lo dejo…

Texto: Lluís “Dimu” García

Fecha y lugar: 10 de Octubre, Sala Rocksound, Barcelona

Promotora: RockNRock

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Noche espectacular la que se presentaba en Barcelona en una de las paradas que PRIMAL FEAR realizaban en nuestro país para celebrar veinte años dedicados al Heavy Metal, acompañados por los míticos RIOT V y toda una promesa europea como EXISTANCE. Un triple cartel que había levantado una enorme expectación prácticamente con el disparo de salida de los giras que se nos avecinan una vez los festivales veraniegos se han quedado atrás.

Desgraciadamente no pudimos llegar a tiempo para ver el show de EXISTANCE aunque por lo que nos contaron algunos compañeros y pudimos escuchar entre el público convencieron y caldearon el ambiente a base de buen Heavy Metal presentando su más reciente (y segundo) disco, “Breaking the Rock”, con Julian Izard al frente de la formación poniendo voz y guitarra a sus composiciones.

Sonaba el tercer tema de RIOT V cuando entrábamos a toda prisa en la sala, que presentaba una entrada espectacular a la que muy poco le faltaría para llegar a colgar el cartel de “sold out”, así que nos quedamos fuera del foso (algo poco habitual en Salamandra disponer de uno) pero fuimos testigos de prácticamente todo el recital que levanto el ánimo, los gritos y los cánticos de todos los asistentes dando buena rienda de su último disco, “Armor of Light”.

Comenzaron muy fuerte con “Victory”, al que le siguieron un buen puñado de temas del heavy metal más clásico con una banda completamente entregada a la que se le veía disfrutar encima del escenario y, como suele ocurrir en estos casos, hacían disfrutar a los que se encontraban debajo de él. “Ride Hard Live Free”, “Bloodstreets”, “Swords and Tequila”, “Warrior” o la que pondría el punto y final, “Thundersteel” provocaron que su vocalista, Todd Michael Hall, se ganara a un público que incluso se planteaba quien debía ser el cabeza de cartel. Toda una victoria.

Y ahora sí, con una puntualidad exquisita saltaron al escenario Ralf Scheepers, Mat Sinner y compañía para dar todo un recital de puro y auténtico Heavy Metal y presentarnos como suenan en directo las canciones de su nueva obra, “Apocalypse”. ¡Y cómo sonaron señores! No es de extrañar que lleven dos décadas pisando los escenarios de toda Europa (y medio mundo) congregando centenares de fans entregados a su música.

Tras la introducción “Apocalypse” comenzaban dispuestos a todo con uno de sus grandes clásicos, “Final Embrace”, que empalmarían sin darnos tregua con otro de sus éxitos como “Chainbreaker” y, ahora sí, una novedad con “Blood, Sweat & Fear”. Es increíble el rango vocal de notas tan altas que es capaz de rugir Scheepers, tan sonriente y activo como siempre echándose a la banda a sus espaldas. “Face the Emptiness”, “Hounds of Justice”, “The Ritual” o “Under Your Spell” sonaban atronadoras, y no vamos a descubrir el recibimiento que siempre tiene “Nuclear Fire” con un estribillo que es ya todo un himno.

La noche avanzaba y el Heavy Metal seguía apoderándose de la ciudad con un quinteto que se maneja como pocos sobre las tablas. “Eye of the Storm”, “King of Madness”, “The End is Near” o ese poderoso medio tiempo que lleva por nombre “When Death Comes Knocking” iban sumando a un repertorio ganador que alternaba con acierto sus composiciones más recientes y algunos de sus grandes éxitos. En estos últimos entra sin duda “Metal is Forever”, con Scheepers llevando su voz al límite y con las guitarras de Beyrodt y Naumann escudándole magistralmente. Sin demasiados alardes técnicos pero con una calidad y una clase que muchos quisieran.

Así llegaríamos al único bis de la velada tras el cual atacaron con la preciosa y extensa “Fighting the Darkness”, quizás una de sus canciones más inspiradas, y, como no, un “Running in the Dust” con ese riff de guitarra tan afilado y esa base rítmica tan poderosa que imprimen el bajo y la batería del señor Sinner y el maestro Jovino, respectivamente. Pocas bandas pueden alzar la bandera del Heavy Metal con la pureza y la honestidad que lo hacen PRIMAL FEAR y eso, los que amamos esta música, lo entendemos y respondemos ante su llamada. Metal is Forever!

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 5 de Octubre, Salamandra, L’hospitalet, Barcelona

Promotora: Madness Live

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Para hablar de Avalanch nos tenemos que remontar veinticinco años atrás en el tiempo en los parajes de Asturias, donde un joven guitarrista llamado Alberto Rionda crearía la que iba a ser (y es) una de las bandas más importantes del heavy metal nacional.

El resto de la historia ya la conocéis, con obras imprescindibles en su discografía como “Llanto de un héroe” o “El ángel caído”, otras que marcarían nuevos caminos a seguir como “El hijo pródigo”, e incluso algún episodio fallido o extraño como “Malefic Time: Apocalypse”.

No es casual que tras este último anunciaran un parón indefinido que les traería de vuelta un lustro después con una formación espectacular y de tintes internacionales bajo el nombre de “Avalanch All Star Band”, con su compañero de “Alquimia” Israel Ramos a la voz, y muy bien escudado por músicos como el bajista Magnus Rosén o el batería Mike Terrana. Sin olvidarnos de Jorge Salán a las seis cuerdas y José Paz a los teclados. Puesto este último que hoy ocupa Manuel Ramil.

Y así llegamos a la última parada de su gira celebrando la regrabación del quince aniversario de “El ángel caído”, aunque tras la cancelación del pasado año ya hemos disfrutado de un nuevo trabajo de la banda, esta vez en directo, que lleva por título “Hacia la luz”. Dado estos acontecimientos nada podía fallar esta noche… y no lo hizo.

Ante la ausencia de unos teloneros que abrieran la velada y amenizaran la espera del plato principal, Avalanch optó por saltar al escenario con una puntualidad envidiable y desgraciadamente poco habitual, con Alberto Rionda grabando al respetable go pro en mano y con las primeras notas de “Santa Bárbara” saliendo de su guitarra. Un arranque que se fundiría a su vez con los primeros compases de “Hacia la luz”, ya rodeado de músicos.

La gente se vino arriba ya en “Tierra de nadie”, la cual no pararon de cantar y corear al unísono con la preciosa, delicada y muy técnica voz de Israel Ramos. Tablas no le faltan, como ya demostrara en Amadeüs o Alquimia, y pese a su juventud, ha asumido con frescura y talento su papel protagonista en la primera línea. La extensa y densa “El ángel caído” seguiría con la fiesta, con performance incluida, que lograría uno de sus momentos más climáticos al ritmo de la mítica “Xana”. Todo un clásico.

Interpretar un álbum al completo y en orden en vivo siempre supone un riesgo, pero este se minimiza cuando lo que tienes entre manos es una obra tan impecable como la que nos ocupa. “Corazón negro” dio buena muestra de ello, con Alberto Rionda y Jorge Salán desafiándose a base de solos de guitarra siempre bajo las miradas cómplices que se dedicaban y que ponían de manifiesto la innegable química que existe entre todo el sexteto.

Los primeros versos de “Delirios de grandeza” rebotaban en una Razzmatazz 2 prácticamente a rebosar con Israel como maestro de ceremonias y levantando a unos seguidores entregados totalmente a la causa. Bajarían las revoluciones con el abrazo melódico de “Antojo de un Dios” que, eso sí, mantuvo la intensidad del show inquebrantable bajo el amparo del emotivo abrazo con los que nos arropaba el teclado de Manuel Ramil.

Llegaría el turno de que Mike Terrana se hiciera con el protagonismo absoluto golpeando con su fuerza característica y precisión quirúrgica una sufrida inmensa batería para el deleite de la audiencia. Esta fuera de toda discusión que estamos ante una bestia, un animal, aunque he de reconocer que me faltó cierta variedad en su ejecución y me sobró, como suele ser habitual, algo de tiempo. Pero al finalizar le vimos luchar con una colchoneta playera con forma de cocodrilo y celebrar junto a los suyos el final de la presente gira. ¡No está mal!

Y así llegamos al cierre del disco y de la primera parte del concierto, no sin antes interpretar un pequeño guiño a Queen y su “Another one bites the dust” al compás del bajo de un siempre sonriente Magnus Rosén. ¡Qué feliz es este hombre siempre sobre el escenario! Un preludio que culminaría con una imponente y majestuosa “Las ruinas del Edén” que evidenciaba el excelente estado de forma por el que pasa la formación.

Alberto e Israel se presentaron solos ante el peligro (bendito peligro) para ofrecernos un pequeño set acústico que entre confidencias, bromas y complicidad, nos dejó por el camino “El príncipe feliz” y “Cambaral”, a las que le seguiría la irrupción del solo de Manuel que anunciaba una celebrada “Vientos del sur”. Me gustaría destacar la energía y calidad que ha inyectado la llegada del nuevo vocalista al que tan solo le echo en falta en algún momento un poco más de rasgado y agresividad en su registro.

Volvería la electricidad como compañía de “Papel roto”, con la aparición de Carmen Xina, cantante de Oker, sobre el escenario formando un dúo vocal tan dispar como bien avenido, levantando una vez más a los suyos. Poco le tuvo que envidiar la pegadiza “Alas de cristal” a juzgar por los rostros de felicidad, cánticos y expresiones corporales del público. Estaba siendo una gran noche y eso se respiraba en el ambiente.

Si minutos atrás el protagonismo se lo llevó el bueno de Mike esta vez le tocaba el turno a Magnus, todo un portento encima de un escenario y que demostró, por sino había quedado claro ya, su impecable técnica al bajo. Quizás el problema fue la excesiva duración del solo, al que por otro lado no hay nada que objetar, y que les permite cierto descanso al resto de músicos a la vez que sirve de momento personal de lucidez e interacción con sus seguidores para cada uno de ellos. Al fin y al cabo estamos ante una all star band, ¿no?

Se acercaba el inevitable final pero aún tuvimos tiempo disfrutar de una nueva colaboración, esta vez de la mano de la voz de Pedro Guijarro y la guitarra de Toni Sánchez, ambos de la formación catalana Regresión que, he de reconocer, es una de mis espinitas clavadas ya que nunca les he visto en directo. Algo que pienso remediar lo antes posible. Israel y Pedro aparecieron en el foso para hacer cantar y hacer cantar a los suyos al compás de la preciosa “Lucero”. Poco más que añadir.

Y la guinda del pastel la puso la velocidad y la caña de una inmortal “Torquemada”, un caballo ganador que hizo vibrar y disfrutar a los centenares de personas que allí nos dimos cita. Heavy metal en estado puro con unos riffs de guitarra ejecutados, nunca mejor dichos, por un Alberto y un Jorge en estado de gracia imprimiendo una agresividad y crudeza que en ocasiones echo en falta en sus composiciones. Cuestión de gustos supongo.

Se me ocurren pocas formas mejores de acabar una gira y Avalanch nos quitaron, y probablemente a ellos también, esa espinita clavada que teníamos de su última no visita. Dos horas repasando el que quizás sea su mejor disco, “El ángel caído”, acompañándole de grandes clásicos y con una formación integrada por seis músicos de primerísimo nivel, y lo que es aún más importante, con una complicidad y química entre si que se transmite y contagia de forma recíproca con su público. Ahora tan solo queda esperar que nos depara el futuro.

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 30 de Septiembre, Sala Razzmatazz 2, Barcelona

Promora: Damask Events

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