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Este año en Estribillo Pegadizo nos estrenábamos en este singular festival de la ciudad condal que no solo ha conseguido llegar a su quinta edición con una propuesta de alto riesgo sino que ha conseguido consolidarse como un referente para amantes del género de cara a países vecinos. La gente viaja desde toda Europa para vivir los dos días en que no solo se disfruta de la música en directo, sino de un entorno tan especial como es el poble español de Barcelona.

Solo desde el punto de vista estético la propuesta ya se convierte en algo singular, pero es que la plaza también aporta una comodidad difícil de encontrar en otros festivales. Poca masificación, tiendas y restaurantes más allá de las barras del propio festival – que todo sea dicho, funcionan realmente bien para a lo que uno está acostumbrado a ver en el entorno festivalero-, aseos reales y sobretodo muchos puntos en los que refugiarte del sol abrasador sin perderte el concierto que venías a ver.

Obviamente venimos a los festivales por la música, pero este es un evento que cuida el empaque completo, añadiendo otra dimensión a la experiencia. Esto es el Be Prog! My Friend Festival.

Pero vayamos al grano, que aquí no estamos para hablar de mi libro.

PERSÉFONE: APERTURA GALÁCTICA

Tras un rato haciendo la cola de rigor, entramos al recinto. Faltaban pocos minutos para que empezase el entrante del viernes. Venidos desde Andorra, y más que conocidos en nuestro país, abordaban el escenario PERSÉFONE, con su propuesta de death metal progresivo de carácter intergaláctico.

La afluencia era más que decente para tratarse de la hora de apertura y teniendo en cuenta lo abrasador del sol a las cinco de la tarde. Gran parte del público se refugiaba en la lejanía de las sombras laterales de la plaza. Pero fueron muchos los que ni se lo pensaron en agolparse frente al escenario para darlo todo desde el primer momento. Y es que esta era la propuesta sin duda más energética del día.

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Su combinación de pura tralla con los ambientales más envolventes es deliciosa. Sobre todo porque se siente orgánica y no impostada. Sin embargo sí que dio la sensación de que el grupo quiso abracar demasiado en demasiado poco. No les faltó ni un ápice de energía, sobre todo gracias a su frontman Marc Martins, quien no tuvo ninguna clase de vergüenza en acercarse a su público e incluso acabar el concierto mezclado entre el mismo.

Cuarenta y cinco minutos de pura intensidad. Un sprint explosivo en el que se notó que se quedaban cosas en el tintero. Posiblemente en un concierto completo su propuesta sea mucho más compacta.

BARONESS: EL CALORET

El sol apretaba tanto o más que antes, pero había muchas ganas de ver a la baronesa que tan querida es en nuestras tierras. El volumen de público creció, aún que aún no eran muchos los valientes que se atrevían a abandonar las sombras. Tras puntuales treinta minutos de reloj (norma que se siguió a rajatabla con absolutamente todos los grupos los dos días) salían a escena BARONESS, liderados por un John Baizley rojo cual turista alemán en Benidorm.

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Por si el calor no era suficiente de por sí mismo, desplegaron toda la potencia de su stoner progresivo (Si, si) que sonó árido cual arena de desierto. Y con ello no quiero decir que sonase mal, más bien todo lo contrario. El sonido fue óptimo. Pero es que su música es áspera y cruda como ella sola. Desde el minuto cero nos dejaron claro que sudan rock n’ roll, y aquella tarde estaban sudando mucho. Al igual que el enloquecido público que coreaba desde las primeras filas sus más disfrutadas “Shock me!”, o la potente “Kerosene”. Aún que por mi parte, la que se llevó mi corazón fue “Eula”.

El cariño flotaba en el aire, y se notó que ellos se dieron cuenta, pues se les vio a gusto y entregadísimos. Incluso Gina, su más reciente incorporación, que por cierto tiene una voz tremendamente especial, pareció sentirse como en casa. No hay sudor que pare la conexión entre una banda y su público cuando ambos disfrutan de verdad.

PAIN OF SALVATION: LA BIEN QUERIDA

Llegaba la hora de uno de los platos principales del día. El entrante por antonomasia antes del plato fuerte. Y ese papel fue el que les tocó jugar a PAIN OF SALVATION, por los cuales se notaba que había muchísima expectación. De su concierto de Abril de 2017 no habíamos oído más que maravillas, y además su último “Passing light of day” es una maravilla de trabajo o sea que los vientos estaban a su favor.

Salieron a escena ante muchos fans muy fans. Ellos parecían venir directamente del gimnasio: Gildenlöw con pantalón de chándal y Hallgren directamente, y como ya es habitual sin camiseta. Habían venido a hacer ejercicio y se notaba, pues desde el primer momento salieron a matar, empezando con “Full throttle tribe” y emocionando a un público que no paraba de gritar. Sin embargo donde de verdad brillaron fueron en las partes instrumentales más alocadas y aparentemente descontroladas, que eran directamente una salvajada.

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Además el sonido acompañaba, con un bajo que retumbaba y una guitarra que te golpeaba fortísimo con la distorsión en la cara. Tenían la partida ganada desde el principio, y es que empezaron por todo lo alto encadenando la ya mencionada, “Reasons” (divertidísima de corear) y “Meaningless”, que sonó más potente en directo de lo que la versión de estudio pueda aparentar.

Sin embargo, también hubo espacio para la emoción con temas como “Silent gold” o sobretodo la preciosa “Kingdom of loss” capaz de erizarle los pelos a cualquiera. Por lo general el setlist estuvo encabezado por temas de su nuevo trabajo compartiendo protagonismo con los del querido “Remedy lane”. Hora y cuarto de concierto a lo largo del cual hubo espacio para la tralla, la técnica, pero sobretodo la emoción. Eso sí, pese a lo bonito, terminar con la homónima “Passing light of day” dejó un sabor extraño, viendo como de capaces fueron de entregar fiesta y metal.

A PERFECT CIRCLE: POR ENCIMA DE LA CONTROVERSIA

Estaba la cosa complicada para el show de A PERFECT CIRCLE, que encabezaban el Viernes. Y es que justo dos días antes saltó la polémica por las acusaciones de violación por parte de una cuenta anónima de twitter, y además la misma noche anterior redujeron su setlist en el Download festival de Madrid por negarse a tocar dados los fallos de sonido. Era difícil no esperarlos algo inquietos por ver por dónde iban a saltar hoy.

Pero tuvimos suerte, y el único concierto completo en España de este retorno de Maynard y compañía fue un señor exitazo. Tratamos de centrarnos en la presunción de inocencia, ya que realmente uno no debería posicionarse en estos casos hasta que las pruebas lo permitan. SI no mirad lo que pasó con Decapitated.

Lo importante es que tuvimos las dos horas de emoción a flor de piel que los fans llevaban trece años esperando poder vivir. Y es que el espectáculo que dieron fue redondo. Escenografía, sonido, setlist, todos y cada uno de los músicos, el marco del festival… todo jugó en servicio de una maquinaria perfectamente engrasada. Una fábrica de sueños liderada por un señor algo agrio, sí, pero al que no se le puede reprochar un buen trabajo.

Sobre unas plataformas elevadas y rodeados de pantallas sobre las que proyectar su logotipo rodeado de distintas cinemáticas ambientales que cambiarían tema a tema salieron a escena Maynard, su peluca, y los suyos. A él no le vimos en toda la noche, ya que la luz únicamente dejaba entrever su silueta, pero los demás estuvieron pletóricos. No son conocidos por ser una banda especialmente movida, pero lo compensan tocando como los ángeles.

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Empezaron con los dos temas que a su vez abren el nuevo “Eat the elephant”, el homónimo y “Disillusioned”, que asentaron el tono mágico de aquello que íbamos a vivir. Personalmente me parece increíble poderme emocionar de tal manera con el tramo central de “disillusioned” en la que, básicamente, el tema se queda progresivamente en el más absoluto silencio.

A partir de ahí la elección de temas ya fue más variopinta. Y más movida. Su tramo central se centró en canciones de sus anteriores trabajos entre las cuales fueron intercalándose temas nuevos. A cosa se vino arriba con “The hollow” y de ahí la intensidad ya no bajó, independientemente de lo más o menos cañeros que fueran los temas. Me sorprendió como de fuerte se acentúa su vertiente más un metalera en directo en los temas, sobre todo del “Thirteenth step”. “The package” y “The outsider” parecían estar siendo interpretadas por DEFTONES ante nosotros.

Terminaron con “Feathers”, dejándonos a todos con la sensación de haber visto algo realmente grande, y más teniendo en cuenta las condiciones y lo que podría haber sido. Maynard abandonó el escenario casi sin mediar palabra, pero a nadie le importó, por que su música ya había hablado lo suficiente.

ORANSSI PAZUZU: RITUAL REAL

Otros de los que había escuchado maravillas tras su concierto del año pasado. Solo que esta vez les tocaba abandonar la intimidad de la sala pequeña para abordar un público mayor. Público que por cierto hizo desbandada general tras el show de A PERFECT CIRCLE. Algo menos de la mitad de los asistentes fuimos los que nos quedamos a experimentar el experimento de los Finlandeses.

Tiendo a disfrutar muchísimo de esta clase de propuestas, en que la música va más allá del entretenimiento y pasa a la búsqueda del epicentro del arte. Está claro que lo que hacen ellos va más allá de la complacencia, y debo reconocer que, aún no se si debido a su música o a lo excepcionalmente alto que estaba el volumen, yo mismo dije: esto es demasiado.

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Eso sí, tardé un tema (que parecieron tres, ojo) en aclimatarme y entrar en su juego. ORANSSI PAZUZU cogieron los restos de la magia que habían dejado Maynard y los suyos en el aire y la convirtieron en la más oscura, y malintencionada magia negra. Un ejercicio de brujería que de nuevo se vio engrandecido por el entorno. Realmente impresionaba echar la vista alrededor y ver aquel pueblo salido de otra época caer bajo el manto del terror que estaban desplegando las distorsiones de los allí presentes.

El experimento despertó las reacciones más inusuales en el público. Algunos enloquecían en devoción, otros se expresaban bailando en un trance real a medio camino entre el éxtasis ritual y el alcohol y otros simplemente se sentaron con los ojos abiertos en mayúscula sorpresa.

Consiguieron transportarnos al medievo de la caza de brujas, en la que las malas artes aterraban de verdad. Solo que esta vez estábamos en 2019 y no podíamos evitar sentir un nerviosísimo interno que no sería capaz de explicar con certeza. Sin duda una experiencia única, dado el entorno en el que se pudo vivir y que me alegro muchísimo de poder decir que he experimentado.

Nos fuimos a casa realmente contentos. El siguiente se antojaba un día más tranquilo, pero veníamos más que dispuestos a dejarnos sorprender.

Texto: Titus Ferrer Bellés

Fotos: Aránzazu Peyrotau

Fecha y lugar: 29 de Junio, Poble Espanyol, Barcelona

Promotora: Madness Live

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Tocaba el turno de las despedidas. Llegaba el último día de Nova Rock y con él esa curiosa e indescriptible mezcla de alegría y tristeza. Alegría por la jornada que nos esperaba, con dos grandes nombres propios como Iron Maiden y Sunrise Avenue.

Del primero sobran las presentaciones. Del segundo quizás no sepáis mucho, pero es una de las bandas más importantes del Pop Rock en zonas países como Alemania, Austria o Suiza, y no es un hecho casual que fueran uno de los headliners del festival. De hecho son una de las bandas favoritas del que aquí firma, y un invitado recurrente del evento. Y triste porque esto se acaba…

LESS THAN JAKE: TODOS MIS AMIGOS SON METALEROS

Después de la inclasificable, multitudinaria y tradicional actuación de Wendis Böhmische Blasmusik era el turno de calentar motoroes de verdad con el Ska Punk de Less Than Jake. Los de Florida salieron con ganas de divertir al personal, conscientes de que hoy era la última jornada de festival y de que tenían la difícil misión de lograr su objetivo a la hora, prácticamente, del desayuno.

Chris DeMakes no paraba de cantar y saltar mientras Roger Lima movía las rastas al unísono de su bajo y animaba al personal. Sea un estilo que te guste más o menos, resulta difícil no dejarse llevar por el ritmo y la melodía de sus canciones y pasar un buen rato al compás de “Sugar in Your Gas Tank”, “Whatever the Weather” o “All My Best Friends Are Metalheads”. Diversión asegurada.

ENTER SHIKARI: SIN ETIQUETAS

Hablar de Enter Shikari es hacerlo de una banda casi única en su especie, y es que los británicos fusionan sin ningún tipo de prejuicio ni pudor estilos como el hardcore, la electrónica, el drum and bass o el rock, por citar tan solo algunos ejemplos. Los que ya conozcáis a la banda encabezada por el vocalista “Rou” Reynolds sabéis perfectamente a que me refiero, y a los que no, les recomiendo darle un repaso a su discografía desde su inicial “Take to the Skies” hace ya diez años a su actual “The Spark”. Sino os explota la cabeza antes.

Personalmente no soy demasiado fan de sus dos últimos trabajos, salvo alguna que otra excepción, pero en directo son una apuesta segura y es que temas como las míticas “Anything Can Happen in the Next Half Hour…”, la potente “Destabilise”, la inclasificable “Arguing with Thermometers” o la hímnica “Sorry, You’re Not a Winner” son incapaces de dejar a nadie indiferente. Lástima que ni las horas ni la duración del concierto les hiciera justicia, pero aún así daba gusto ver la cantidad de fans que se acercaron a las primeras filas con ganas de fiesta.

PASSENGER: EN TU FIESTA ME COLÉ

Así es, el inglés Michael David Rosenberg, o lo que es lo mismo, Passenger, es un cantautor que poco tiene que ver con el Rock pero que por alguno u otro motivo, allí estaba, él y su guitarra acústica en medio del Red Stage. El cantautor tiró de ironia y simpatía disculpándose ante los que esperaran encontrarse allí una banda y solo le encontraran a él, y vacilando sobre su gran y más conocido éxito, “Let Her Go”, diciendo que le iba a tocar 7 u 8 veces. Evidentemente, no fue así.

El simpático artista se gano a la audiencia del festival con sus canciones íntimas, pequeñitas y casi cotidianas, y su indudable y entrañable carisma. “Rolling Stone”, “Hell Or High Water” o “Holes”, acompañaron a su reconocido hit, y por un momento, hicieron que reinara la paz, la tranquilidad y la harmonía más absoluta jamás vista en un festival de Rock. Poco duró, pero a muchos les sirvió para tomar un respiro o tomar una cerveza como preparación a lo que estaba por llegar. Y era mucho.

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BILLY TALENT: TALENTO PUNK 

Y se acabó la calma. Los canadienses Billy Talent saltaron al escenario con ganas de liarla muy fuerte, y vaya si lo hicieron. Su Punk Rock con la carismática, aguda y chillona voz de Benjamin Kowalewicz al frente se ganaron a un público que ya les tenía muchas ganas a juzgar por el ambiente que poco a poco se fue creando a lo largo de la mañana, y el cuarteto no fallo. En absoluto.

Se pegaron un setlist intenso, directo al grano y repleto de grandes temas, como “Devil in a Midnight Mass”, “This Suffering” o “Surrender”, para terminar por todo lo alto con cañonazos como “Red Flag” o “Fallen Leaves”. Imposible no divertirse en un show de la banda, y a pesar de que les tenía la pista bastante perdida desde hace muchos años, fue un placer reencontrarnos allí.

THE RAVEN AGE: UNA NUEVA ERA 

Los londinenses The Raven Age inauguraron el Blue Stage del Nova Rock como preludio a lo que sería la actuación de Iron Maiden, y es que en el día de hoy, dicho escenario albergaría tan solo a tres bandas, las que componen el tour de la doncella de hierro. A pesar de su juventud y con contar con tan solo un EP y un larga duración, “Darkness Will Rise”, la banda de Heavy Metal con influencias de Metalcore o estilos más modernos supo caldear el ambiente y demostraron que tienen buenos temas en su haber, además de haber superado la marcha de su anterior vocalista con la entrada de Matt James.

Siempre podremos discutir si el hecho de ser “la banda del hijo de Steve Harris” le han abierto muchas puertas y le han llevado a abrir para bandas como Gojira, Mastodon, Anthrax, British Lion y, como no, Iron Maiden, pero lo cierto es que tablas tienen y canciones como “Promised Land”, su más conocida “Angel in Disgrace” o su más reciente “Surrogate”, sonaron francamente bien. El tiempo me dará o me quitará la razón pero mi voto favorable lo tienen, y es que por una u otra razón se me han resistido hasta hoy. Y han cumplido con nota.

SUNRISE AVENUE: EL SIGLO DE LOS CORAZONES ROTOS

 Permitidme por un segundo que me deje llevar un poquito, pierda cierta perspectiva de la objetividad y os hable brevemente de una de mis bandas, por muchos motivos, algunos musicales y otros más sentimentales, favoritas. Y es que casi de forma in extremis y hasta última hora casi inesperada he podido cumplir una tradición que vengo cumpliendo en los últimos años, y es mi cita anual con Sunrise Avenue. Quizás a muchos no os diga el nombre gran cosa, a otros os puede sonar porque a finales del año pasado estuvieron de gira por nuestro país en pequeñas salas (pequeñas para una banda de su calibre) pero os puedo asegurar que en media Europa son una banda de primer nivel.

Samu Haber, líder del grupo y tremendamente popular en terreno alemán por ser, además, coach de la edición nacional del TV Show “La Voz” presentaba junto a sus inseparables escuderos el nuevo álbum de los fineses, “Heartbreak Century”, del que dieron buena muestra con el tema que le da título, el primer single “I Help You Hate Me” y un buen puado de canciones más como la emotiva “Afterglow” o la animada “Point of No Return”, con speech incluido sobre la primera cita, el amor y ese punto de no retorno que en ocasiones alcanzan las relaciones. Entre risas, feliz, y con una complicidad con su público que siempre da gusto ver sobre un escenario, porque cuando un artista es feliz allí sabe contagiar ese sentimiento de forma natural, sin artificios.

Nos sorprendieron de inicio con “Prisoner in Paradise”, tema que formó parte de su recopilatorio pero que hasta el presente tour no habían interpretado en directo, y la arroparon a la perfección con clásicos como “Lifesaver” o una nueva vuelta de tuerca a “Forever Yours”, otorgándole un toque ligeramente progresivo que denota su afición por reinventar sus propias creaciones. Raul y Riku estuvieron tan sobrios como en ellos es costumbre, mientras a Sami apenas se le podía distinguir escondido tras la lejana batería y Osmo Ikonen, el eterno miembro no oficial del grupo, no paraba de cantar y saltar en compañía de su inseparable teclado. Para el final dejaron las que probablemente sean las canciones que mejor les definen, “Fairytale Gone Bad”, que en esta versión mejora incluso a la original, o su eterna “Hollywood Hills”, que sirvió para ofrecernos una nueva despedida, quien sabe si hasta la próxima edición. Poco importa si para algunos es Pop o para otros Rock cuando la música, más allá de sus etiquetas, es capaz de transmitirte tanto. ¿No se trata precisamente de eso?

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IRON MAIDEN: EL LEGADO DE LA BESTIA

No voy a ser yo quien descubra a estas alturas la que probablemente sea la banda más importante de la historia del Heavy Metal, por lo menos para muchos de nosotros. Y si algo tiene este nuevo tour, es el recuperar viejas joyas que por uno u otro motivo han quedado olvidadas en el recuerdo. “Aces Hight” abría el fuego con un Bruce Dickinson absolutamente pletórico a la voz y en cuanto actitud y demostrando que es uno de los frontman más carismáticos del mundo. Una elección lógica que un corte tan exigente vocalmente sea el primero del set. Le seguiría una de las sorpresas de esta gira, “Where Eagles Dare”, que no sonaba en sus directos desde mediados de la pasada década, para atacar sin respiro con un himno de la altura de “2 Minutes to Midnight”.

Y de repente retrocedimos en el tiempo para recuperar uno de los temas más épicos de la época de Blaze Bayley gracias a “The Clansman”, a la que Dickinson sabe dar su toque tan personal y, de paso, dosificar su garganta. Volveríamos a la batalla al galope de “The Trooper”, con el bajo del señor Harris haciendo temblar hasta las tiendas de campaña del camping, y con Bruce batiéndose en duelo con el mismísimo Eddie. ¡Puro espectáculo! No abandonaríamos su injustamente infravalorado “Piece of Mind” para deleitarnos con otra de las sorpresas del nuevo repertorio. “Revelations”. Le siguió una más actual (¡aunque han pasado ya más de diez años!) “Fort he Greater Good of God” que pasó algo más de puntillas entre tanto clásico, para devolver la velocidad de la mano de “The Wicker Man”. Uno de los temas más oscuros de su discografía, “Sign of the Cross”, también de la etapa de Bayley, sería el siguiente de la lista.

No dejarían de sorprendernos, y es que por injusto que sea, “Flight of Icarus” no hacía acto de presencia en vivo desde hace más de tres décadas. Bienvenidos a la nave del misterio. ¡Y más fuego! El show avanzaba a un ritmo imparable y llegó uno de los momentos más especiales de cualquier descarga de los británicos con “Fear of the Dark”. Han pasado tantos años y tantos conciertos… y aún no puedo evitar emocionarme con esa maravillosa introducción antes de la tormenta. Y es en tema como este donde el juego triple de guitarra formado por Murray, Smith y Gers saca a relucir todo su potencial. El fuego se apoderaría del escenario de nuevo con “The Number of the Beast”, otro de esos clásicos por antonomasia de la doncella, a la que le seguiría la inevitable “Iron Maiden” antes de la llega del primer y único bis de su actuación.

Y tras la breve pausa el delirio. La felicidad. El fin de fiesta. Un trio ganador formado por la pegadiza y vibrante “The Evil that Men Do”, la recuperada para la causa después de todos los problemas legales “Hallowed Be Thy Name”, una maravilla sonora con Nicko McBrain comandado la nave rítmica, y esa frenética pieza de título “Run to the Hills”. Y es que Iron Maiden nunca fallan. Como apunte final me dejaría dejar una pequeña reflexión, y es que en cierto momento de su actuación, Bruce Dickinson lanzó al aire un comentario que aún hoy me mantiene inquieto, nervioso, preocupado. Y cito textualmente: “Este es el final del camino, este es el legado de la bestia”. Ojalá no quiera decir lo que yo entiendo… Porque sería una pérdida que, aunque algún día ha de llegar, creo que el Heavy Metal no está preparado aún. Up the Irons!

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Y así nos retiramos, tras cuatro días repletos de música, fotografías y experiencias, en un país lejano, y en un festival que ojalá a partir de hoy sea un poco más conocido en nuestro país. Espero haber aportado mi humilde y pequeño granito de arena a ello. Todo un ejemplo de organización y referente en Europa en cuanto a festivales de Rock se refiere. ¡Hasta pronto Nova Rock!

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 17 de Junio, Nova Rock Festival, Nickelsdorf, Austria

Promotora: Nova Music Entertainment

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Definitivamente habíamos dicho adiós a la lluvia, el barro comenzaba a desvanecerse y el sol reinaba durante todo el día. Muy buenas noticias, especialmente teniendo en cuenta que la previsión en su inicio no era precisamente muy optimista.

Además nos esperaba un día con viejas glorias, nuevos ídolos y eternas futuras promesas. ¿Qué más podíamos pedir?

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LIONHEART: TRALLA MATUTINTA

Comenzaba fuerte el fin de semana con el Hardcore tan potente (o Beatdown que llaman algunos) de los californianos Lionheart. Poco importaba que el reloj apenas marcara las dos del mediodía, o que cayera un sol absolutamente criminal en el recinto, porque Rob Watson escupía violencia sonora en todos y cada uno de los versos y estribillos de canciones como “Hail Mary” o “Pain”. Los pogos, circle pits y crowdsurfing se sucedieron en apenas la media hora con la que contaron para meter caña.

STICK TO YOUR GUNS: ¡QUÉ SIGA EL HARDCORE!

Con una faceta más melódica pero sin movernos de los terrenos del Punk y el Hardcore, los también californianos (y ya van…) Stick to Your Guns se ganaron al publico que ya llenaba las primera filas, y es que Jesse Barnett y los suyos son una banda de lo más querida por sus seguidores. Y “Nobody”, “Such Pain” o “Against Them All” lo dejaron muy claro, haciendo disfrutar a los suyos desgañitándose en todos y cada uno de los estribillos.

THE LAST INTERNATIONALE: UNA MIRADA ALTERNATIVA

El dueto formado por Delila Paz y Edgey Pires son toda una explosión de frescura con su mezcla de Folk, Indie y Punk siempre bajo el patrón del Rock más alternativo. Ambos no pararon de moverse de un lado al otro del escenario, y la personal voz de Delila posee un soul que le otorga un sello muy peculiar a su sonido.

Si queréis haceros una idea de cómo suenan echadle un ojo a temas como “Killing Fields”, “Wanted Man” o “Hard Times”, aunque personalmente os aconsejaría que no os lo perdierais este verano ya que tendrán varias fechas en algunos festivales que tendrán lugar en nuestra geografía.

BARONESS: COLOR PROGRESIVO

Había ganas de comprobar si el directo de Baroness era tan bueno como nos habían advertido y hemos de decir que sí. Eso sí, no esperéis un concierto en el que saltar, gritar y en el que el público parezca divertirse como si de una fiesta se tratara. Estamos hablando de una banda de Sludge Metal de tintes alternativos y progresivos, con todo lo que eso conlleva, pero no se puede menospreciar ni un ápice su técnica ni su propuesta en vivo.

John Baizley tiene un hipnótico timbre de voz y forma una pareja a la guitarra excpecional con Gina Gleason. Recorrieron su colorida discografía gracias a canciones como “Take My Bones Away”, “The Sweetest Curse”, “March to the Sea” o “Isak”. Lo mejor de todo es que en apenas unos días les tendremos descargando en el Be Prog! de Barcelona. Una excelente noticia para todos los aficionados al género.

BODY COUNT FEAT. ICE T: METAL AL RITMO DE RAP

El Nova Rock teñía de rap sus notas musicales sin olvidar su espíritu rockero. Ice T ponía los versos mientras que su banda, Body Count, se encargaba de ponerles música a base de potentes riffs de guitarra a cargo de Ernie C y Juan of the Dead. Una propuesta diferente, que comenzó con una recepción algo fría pero que poco a poco se fue ganando la aceptación de un público que, probablemente, estaría esperando a alguna de las siguientes bandas en aparecer en escena.

Hay que reconocer, eso sí, que no se podría comenzar de una forma más heavy que con el homenaje a Slayer a ritmo de “Raining Blood/Postmortem”, y es que el bueno de Ice T. Sabía donde estaba y como ganarse al respetable. Temas como “Manslaughter”, el propio “Body Count” o “Cop Killer” seguirían dando guerra y agitando a una masa que poco a poco iba presentando una excelente estampa en el festival. ¡Y es que por fin era sábado amigos!

BULLET FOR MY VALENTINE: DISPARANDO A LA GRAVEDAD

Y es que Bullet for My Valentine se presentó con un set plagado de temas nuevos, del que será su próximo disco, “Gravity”, el cual será lanzado al mercado en apenas unos días. Una decisión arriesgada ya que apenas han tenido tiempo en afianzarse en los gustos y la memoria de sus seguidores y que, además, deja en el tintero un buen puñado de clásicos que en un festival siempre suelen encajar de forma más positiva.

Aún así Matt Tuc, Michael Padge y compañía lo tenían muy claro, y abrieron fuego con “Don’t Need You” y “Over It”. Fue con canciones como “Your Betrayal”, la mítica “4 Words (To Choke Upon)” o la pegadiza “You Want a Battle? (Here’s a War)” cuando pusieron toda la carne en el asador y la gente respondió de una forma salvaje, con múltiples circle pits y los puños en alto para acompañar con su voz esos estribillos que tan de memoria conocían.

Tras un innecesario solo de batería en el que Jason Bowld sacó músculo, llegaría la locura con “Scream Aim Fire”, su archiconocida “Tears Don’t Fall” o la brutalidad de “Waking the Demon”, con el bajista Jamie Mathias dejándose la voz y ayudando a Matt en la faceta vocal. Por fin me pude quitar la espinita de ver en directo a una de mis bandas favoritas y os puedo asegurar que, pese a los citados defectos, aprobaron con nota alta. ¡No os lo perdáis en el Download!

LIMP BIZKIT: FRED DURST IS IN DA HOUSE

Tenía muchas expectativas en el show de Limp Bizkit, y es que es una de esas bandas que en mi adolescencia sonaban frecuentente en mi walkman y por una u otra razón, hasta hoy no había podido ver en directo. Y en cierta medida fue una decepción. No porque sonaran mal, no porque no tocaran sus grandes éxitos, sino porque Fred Durst fue más Fred Durst que nunca y convirtió el concierto en poco más que un show extraño y falto de ritmo.

Un exceso de covers y guiños que tuvieron como protagonistas a nombres tan dispares e inesperados como George Michael, Ministry o Rage Against the Machine, entre otros, con vacile para Volbeat, los próximos en saltar al escenario, incluido. Y es que por lo visto Fred Durst se moría de ganas por verles… En fin. Es fácil contentar a los tuyos cuando en tu haber tienes canciones tan emblemáticas como “Rollin’ (Air Raid Vehicle)”, “My Generation”, “My Way” o “Nookie”, y más aún cuando a nivel vocal demuestras estar incluso por encima de lo esperado. Pero si la descarga se ve tan interrumpida por los incansables discursos de su frontman y lo comentado anteriormente… el sabor que se le queda a uno es agridulce.

Y eso que el fin de fiesta prácticamente no pudo ser mejor. El enigmático Wes Borland resultaba imponente en escena, y DJ Lethal dominaba, para mi gusto, excesivamente el tempo, pero “Full Nelson” (con fan incluida cantando y bailando como si fuera una estrella del rock), “Break Stuff” y la potente “Take a Look Around” como colofón final nos dejaron de lo más satisfecho. Sí, a pesar del cierto mal sabor de boca de saber que podría haber sido todo aún mucho mejor de lo que fue. Pero probablemente sin estas cosas no serían Limp Bizkit…

VOLBEAT: EL RITMO EN EL CUERPO 

Y es que si una cosa no se les puede negar a Volbeat son la impresionante capacidad que tienen para hacer bailar, cantar y disfrutar a su público. Un público que ya en las primeras horas del día teñía la imagen del Nova Rock con múltiples camisetas con su nombre, dejando muy claro que eran uno de los grandes nombres de la cita. Buenas canciones no les faltan y buen directo, ni mucho menos, tampoco.

Michael Poulsen sabe como animar una fiesta, y el rockabilly que practican te empuja inconscientemente a mover el esqueleto. Rob Caggiano, quien no debe echar muy en falta sus días en Anthrax, aporta el tono más metálico y el headbanging al sonido de la banda, y temas como “The Devil’s Bleeding Crown”, “Lola Montez” o “I Only Want to Be With You” funcionan como un auténtico tiro.

Sonaron compactos, potentes, y se les ve increíblemente cómodos en el escenario, algo que transmiten con suma facilidad a sus seguidores. Y dejarían la noche por todo lo alto al ritmo de “Let it Burn”, “Seal the Deal” o “Still Counting”. Pronto les tendremos de visita por aquí, así que habrá que ir, ¿no?

BILLY IDOL: GRITO DE UN REBELDE

Llegó el momento de ver a una leyenda viva de la historia del Rock. El que fuera el ídolo de uno de los grupos que marcó el post-punk, Generation X, saltaba al Red Stage pasada la madrugada para repasar sus grandes éxitos y demostrar que, para los grandes, por mucho que pasen los años, la gasolina no se acaba tan fácilmente. Si además le acompañas de músicos del talento de Steve Stevens nada puede salir mal.

Con un talente británico inimitable saltó al ruedo al ritmo de “Shock to the System”, demostrando que quien tuvo retuvo, y que vocalmente, a pesar de su edad, se encuentra en un estado de forma envidiable. Nos haría bailar a todos con las melodías de “Dancing With Myself”, y la explosión de rabia vino acompañada de “Scream”, después de invitarnos a hacer lo propio como preludio a la canción. Los hits se iban sucediendo en un set de lo más completo hasta que el propio Stevens tuvo su momento de merecida gloria con un solo de guitarra marca de la casa. ¿¡Pero quién va a jubilar a estos monstruos!?

Ya estábamos en plena madrugada y el cansancio iba haciendo mella en un público que seguía aguantando majestuosamente el tipo, y es que no es fácil dejarse llevar por temas como “Whiskey and Pills” o, sobretodo, “Rebel Yell”, tantas veces versionada y que fue un autentico privilegio disfrutar en vivo y en directo de la fuente original. “White Wedding” cerró el telón de un sábado de lo más intenso, con Billy Idol jugando perfectamente sus cartas y demostrando a cada minuto que la experiencia es un grado.

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 16 de Junio, Nova Rock Festival, Nickelsdorf, Austria

Promotora: Nova Music Entertainment

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El segundo día de festival se abría camino, salía el sol, la lluvia que había caído con contundencia durante toda la noche parecía abandonarnos definitivamente, y el cartel nos presentaba variedades estilísticas para todos los gustos.

Sonidos más alternativos, de Heavy Metal más clásico, punk y hardcore de toda la vida, y con otra de las bandas que, pese a sus algo inconsistentes pasos discográficos, está llamada a convertirse en uno de los grandes. Sí, hablamos de Avenged Sevenfold.

BEAST IN BLACK: LA BESTIA MATINAL

Tras abandonar la banda que el mismo fundó, Anton Kabanen ha decidido coger el testigo de la misma y comenzar de cero, alejando a la bestia de la batalla y vistiéndola de negro. Y es que Beast in Black suena, y de que forma, a los primeros Battle Beast, como es obvio con Kabanen detrás de la sala de máquinas. Y daba igual que fueran las dos del mediodía, que fueran los encargados de abrir la jornada, o de que el calor que caía sobre terreno austríaco fuera criminal. Nada ni nadie iba a impedir que nos divirtiéramos e hiciéramos headbanging como sino hubiera un mañana.

Apenas un disco, un fallido e incompleto tour abriendo para W.A.S.P., y otro exitoso haciendo lo propio para Rhapsody, les ha llevado a hacerse un nombre dentro del panorama del Heavy Metal. Y es que la fuerza de “Beast in Black” o “Go to Hell”, la imperiosa melodía de “Eternal Fire”, “Born Again”, “Blind and Frozen” o “End of the World”, mezcladas con la diversión que desata “Crazy, Mad, Insane” son una brillante carta de presentación. Y Yannis Papadopoulos, su vocalista, toda una revelación y sorpresa. ¡Una apuesta segura en cualquier festival!

NOTHING BUT THIEVES: LA ALTERNATIVA

La banda inglesa de Rock Alternativo, Nothing But Thieves, pondría un poco de calma tras la tormenta metálica del show protagonizado minutos antes por Beast in Black, provocando un cambio de público visiblemente notorio entre la multitud, especialmente en las primeras filas. Algo que se vivía con completa naturalidad y armonía entre los asistentes que poco a poco se iban reponiendo de la jornada anterior e iban ocupando su lugar en el extenso recinto.

Conor Mason puso voz o algunos de sus temas más conocidos como la melódica “Sorry” o “Amsterdam”, e incluso tuvieron una concesión más cañera a la audiencia al ritmo de la inmortal “Immigrant Song” de Led Zeppelin que hicieron suya y que despertó el interés general entre el público. Aún quedaba mucho por delante y había que coger fuerzas.

EISBRECHER: PODERÍO ALEMÁN

El dueto alemán formado por el vocalista Alexander Wesselsky y el guitarrista Noel Pix, Eisbrecher, devolverían la caña y la contundencia sonora a los escenarios del festival con su metal industrial que para los que estamos alejados de la escena germánica, como es mi caso, nos permitiría establecer ciertos paralelismos musicales con bandas como Rammstein que nos son mucho más familiares. Quizás no tan contundentes y, obviamente, con una puesta en escena mucho más simple, se notaba que contaban con bastantes seguidores entre las primeras filas, y convencieron al resto.

Sino los conocéis, os recomiendo pegarle una escucha a temas como “Sturmfahrt”, “Verrückt” o “Miststück”, que os aseguro que a poco que os guste el rollo os van a enganchar. Poder asistir a festivales lejos de casa como es el Nova Rock, te permite descubrir bandas que, de otra forma, sería muy difícil poder hacerlo, algo que siempre es de agradecer. Una actuación plagada de ritmo, energía y buenas vibraciones que nos hicieron pasar un muy buen rato.

ANTI-FLAG: LA HORA DE LAS REIVINDICACIONES

El punk y el hardcore se daban la mano y hacían acto de presencia gracias a los estadounidenses Anti-Flag. Tres décadas de canto anti-bélico, anti-imperialista, a favor de los derechos humanos y de la libertad del mismo. Y es que es difícil separar dos conceptos como el punk y el movimiento sociopolítico y ellos no son, precisamente, una excepción.

Justin Sane es un líder, cantante y guitarrista sobrio, pero elegante en su puesta en escena, dejando que los músicos que le rodean luzcan su garra y espíritu rebelde, con temas como “The Press Corpse”, “This Machine Kills Fascists”, “Fuck Police Brutality” o “Die for the Government”, a los que les sobra cualquier tipo de presentación o explicación lírica, ¿no créeis?

LIFE OF AGONY: LA VUELTA DE LA VUELTA

Y es que hace apenas unos años la banda de Metal Alternativo y tintes Post Grunge, Life of Agony, se volvió a reunir, por segunda vez en su historia, presentando el año pasado su quinto disco de estudio, “A Place Where There’s No More Pain”. Personalmente no me terminan de enganchar pero ofrecieron una buena actuación.

Tras idas y venidas, y múltiples cambios de formación, Mina Caputo y los suyos descargaron temas como “This Time”, “Through and Through”, “Weeds” o su más clásica y reconocible “River Runs Red”. Tienen su gancho y sus seguidores, pero veremos que nos depara el futuro de la banda.

ARCH ENEMY: EL MUNDO ES VUESTRO

Por lo menos en lo que se refiere al terreno del Death Metal melódico. Y es que los suecos con la carismática Alissa White-Gluz al frente y el incombustible Michael Amott tras toda la maquinaria de Arch Enemy vienen pisando fuerte desde hace ya unos cuantos años. Y su último disco, “Will to Power”, es una nueva demostración de músculo, poderío y contundencia sonora, con lo que no resulta casual que gran parte del set se basara en él.

Así, pudimos escuchar temas como “The World Is Yours”, “The Race”, “The Eagle Flies Alone” o “First Day in Hell”, que no desentonaron en abosluto al lado de pesos pesados como “War Eternal”, “We Will Rise” o “Nemesis”, por citar tan solo algunos ejemplos. Lástima que su posición en el cartel no fuera más alta porque empujaron al headbanging más salvaje del público y despertaron una gran respuesta entre la parroquia más metalera. Y no es para menos una vez visto de lo que son capaces encima de un escenario.

JONATHAN DAVIS: JUEGO EN SOLITARIO

El conocido cantante de Korn, Jonathan Davis, presenta disco en solitario y arriesgó en su actuación echando de mano de sus composiciones más personales, rodeado de un buen puñado de músicos. Con una puesta en escena de lo más discreta, a diferencia de lo que nos tiene acostumbrados con su banda madre, se le vio disfrutar y hacer disfrutar a los suyos, sin grandes artificios, y con la música como única arma.

Sonaron temas como “Underneath My Skin”, “Everyone” o “Forsaken”, que sirvieron de pistoletazo de salida para su show, que tuvimos que abandonar prematuramente para desplazarnos hasta el Red Stage. Aún así, en el poco tiempo que pudimos verle dejó un gran sabor de boca aunque quizás la mayor parte de sus canciones aún no hayan cuajado en exceso entre los seguidores del estadounidense.

BAD RELIGION: CELEBRANDO ANIVERSARIO 

Bad Religion son por derecho propio una de las bandas más importanes de la historia del Punk Rock, y su veterano “Suffer” está de treinta aniversario, así a falta de material nuevo, los de California han decidido rendirle homenaje. Estamos hablando de uno de los trabajos del género más influyentes para varias generaciones y que, a día de hoy, sigue siendo una pieza clave para entender el movimiento.

Su puesta en escena resulta tan sobria, e incluso algo estática diría yo, como nos tienen acostumbrados, y es que los años pasan para todos y Greg Graffin y Brett Gurewitz no son precisamente una excepción. Aún así poder gozar, por primera vez como es mi caso, de canciones como “Generator”, “21st Century (Digital Boy)”, “Infected” o “American Jesus” resulta todo un privilegio. Suman y siguen.

RISE AGAINST: PUNK PARA TODOS

Y es que no nos movemos en exceso de estilo de la mano de los también estadounidenses Rise Against, que a pesar de venir con disco reciente bajo el brazo, “Wolves”, completaron un repertorio muy equilibrado en el que no faltaron sus grandes éxitos y que hicieron las delicias de una multitud que les esperaba impacientes, y es que no paramos de ver camisetas de la banda durante todo el día.

Tim Mcllrath y los suyos salieron fuertes, sonando muy potentes, y con un estado vocal bastante notable dado los comentarios y opiniones que me habían advertido de su directo. Comenzaron con “The Violence” y estuvieron muy comunicativos con su público, tan reivindicativos y cercanos como en ellos suele ser habitual, y repasando su discografía con temas tan emblemáticos como “Satellite”, “Give It All”, “Re-Education (Through Labor)” o “Savior”, antes de la llegada del inevitable bis.

Tras un breve descanso aún tuvieron tiempo de dejarnos tres temas más, levantando una gran expectación entre los más jóvenes que no pararon prácticamente ni un segundo de saltar, gritar y cantar, especialmente durante la guinda al pastel que fue “Prayer of the Refugee”, quizás una de sus composiciones más conocidas. Eran uno de los platos fuertes de la jornada, cumplieron las mejores expectativas y dejaron el listón muy alto.

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AVENGED SEVENFOLD: HAIL TO THE KING!

Seguimos sin movernos de territorio americano para recibir a las grandes estrellas de la noche, los californianos Avenged Sevenfold. M. Shadows y compañía venían a presentar su último trabajo, “The Stage”, y a demostrar que su gran valía es el directo y que pese a los cambios de timón de su discografía, pérdidas insustituibles en su formación, y circunstancias varias, son uno de los relevos más serios a las grandes bandas del Heavy Metal.

Sorprende, para bien, ver a Shadows recuperar su mejor versión, tanto vocal como física, y descubrir lo bien que funcionan temas nuevos como la inicial “The Stage” o “God Damn”, las dos únicas concesiones al nuevo material. Las guitarras de esa maravillosa dupla formada por Synyster Gates y Zacky Vengeance demostraron todo su potencial en temas como “Afterlife”, “M.I.A.”, el clásico “Bat Country” o las míticas “Eternal Rest” y “Unholy Confessions” con las que rememoraron sus primeros años en los que practicaban un estilo más cerano al Metalcore.

El fuego, pirotecnia y mayor espectáculo visual lo desplegaron en temas como “Hail to the King” o “Shepherd of Fire”, ganándose el calor de sus seguidores en esos cañonazos que son “Welcome to the Family” o “Nightmare”, y recuperando su “One” particular que no es otro que “Buried Alive”. Parece que definitivamente Johnny Christ ha encontrado su perfecta pareja de baile rítmico con Brooks Wackerman a la batería. Eso sí, el momento más emotivo vino marcado por el precioso “So Far Away” y el sentido recuerdo a su compañero y amigo “The Rev”. Un paso más en firme hacia el reinado del Heavy Metal.

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 15 de Junio, Nova Rock Festival, Nickelsdorf, Austria

Promotora: Nova Music Entertainment

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Quizás a muchos de vosotros el nombre de Nova Rock Festival no os suene demasiado, y es que es fácil verse eclipsado por los más (re)conocidos de Europa como pueden ser Hellfest, Wacken, Sweden Rock, Rock am Ring, Download o Rock Fest, por citar solo algunos ejemplos. Pero no os preocupéis, que tras nuestro paso por allí os traemos a continuación la experiencia de todo lo vivido durante cuatro días con una propuesta de lo más variada del género musical, plagada de grandes y desconocidos nombres cuyo nexo de unión es el Rock.

Perdidos en medio de los inmensos Pannonia Fields de Nickelsdorf, en los límites fronterizos de Austria, fuimos testigos de todo un ejemplo de organización, gusto y cariño por la música, que nos han dejado una maleta llena de buenos recuerdos de camino a casa. La lluvia y el barro del primer día pronto dejaría su lugar a un sol resplandeciente para iluminar unos escenarios que debían albergar a grandes ídolos dispuestos a satisfacer el hambre rockero de cinco decenas de miles de seguidores que, un año más, han hecho del Nova Rock Festival todo un éxito. Y ya van más de diez.

NOVA ROCK FESTIVAL – JUEVES 14 DE JUNIO

 Una intermitente lluvia, tan discreta como molesta, nos llevaba a caminar entre el barro que el diluvio de la noche anterior (y que se repetiría de madrugada) había provocado en la zona de acampada y la entrada al propio festival, que no aguaría el entusiasmo de los centenares de asistentes que se agolpaban impacientes en las puertas de acceso. Y es que el momento había llegado.

STARCRAWLER: ¡ARRANCA EL FESTIVAL!

El reloj apenas marcaba las dos de la tarde cuando nos acercamos al Red Stage, uno de los dos grandes escenarios del festival, para ver de que eran capaz unos jóvenes Starcrawler. Una mezcla de rock añejo, vestido con atuendos de espíritu glam y con sangre punk, capitaneados por la fascinante energía de Arrow de Wilde.

Un buen puñado de temas cortos, directos y muy crudos, que forman parte de su debut discográfico de título homónimo, y que sirvieron para descubrir una promesa de lo más interesante, y es que los que pudieron verles en la pasada edición del Primavera Sound ya nos habían avisado. Y tenían razón. Si queréis haceros una idea de cómo suenan os invito a escuchar “I Love L.A.” o “Let Her Be”.

EGO KILL TALENT: ENTRANDO EN CALOR

Probablemente en unos días el nombre de Ego Kill Talent os diga mucho más, y es que serán la banda invitada del paso por Barcelona de Shinedown, quienes, por cierto, también actuarían en el festival poco después. Rock de tintes alternativo e influencias Stoner desde Brasil, con Jonathan Correa a la voz.

A pesar del poco tiempo que gozaron y de abrir el telón del pequeño de los escenarios, el Red Bull Music, dejaron un buen sabor de boca con algunos de los cortes de su debut, entre los que podríamos destacar títulos como “Sublimated”, “Collision Course” o “Last Ride”. Nos vemos en unos días.

SHINEDOWN: ¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!

 Desde América se presentaban encima del escenario Shinedown, unos viejos conocidos, que con su reciente “Attention Attention” venían a reclamar lo que es suyo, sin importar la hora, el tiempo o el marco en el que se encuentren. Y es que con seis discos a sus espaldas y con un frontman como Brent Smith al frente, no tardaron en ganarse al público.

Además, es de agradecer que él mismo se acercara al foso durante su actuación para saludar uno a uno a los fotógrafos que allí nos encontrábamos, mientras descargaban viejas y nuevas representaciones de su carrera musical como “Sound of Madness”, “Cut the Cord”, “Enemies” o su reciente “Devil”. Sobran las presentaciones, aunque si tenéis la oportunidad de acercaros a su inminente fecha en Barcelona no lo dudéis ni un momento. No os arrepentiréis.

MESHUGGAH: BRUTALIDAD SUECA

Aquí un servidor ha de confesar que no es especialmente afín a los sonidos más extremos ni progresivos del Metal, ni, por lo tanto, de la trayectoria de los suecos Meshuggah, pero es indudable de la aplastante fuerza que poseen Jens Kidman, Fredrik Thordendal, Tomas Haake y compañía. Y ahí están las tres décadas que estos suecos llevan dando guerra, nunca mejor dicho, en esto del Metal.

No les hace falta presentar disco nuevo para ocupar cualquier puesto dentro de cualquier festival, y es que composiciones como “Clockworks”, con la que dieron el pistoletazo de salida, o “Demiurge”, con la que pusieron punto y final, son la perfecta muestra de toda la violencia sonora, no exenta de técnica, que les acredita. Algún día veremos a una banda sueca sonando “mal”… algún día.

HOLLYWOOD UNDEAD: LA MÁSCARA METÁLICA

Las tendencias más alternativas saltarían a escena de mano de los angelinos Hollywood Undead, que ataviados tras sus máscaras, hicieron sonar por todo lo alto su mezcla de rap y metal, de pegadizas melodías, como en el caso de su reciente “Whatever It Takes” que sería la elegida para abrir su show.

No cabe duda de la frescura e interés que despierta su propuesta, a juzgar por la respuesta de sus fans, especialmente de las primeras filas, y en la que dieron rienda suelta a clásicos como “Undead” o piezas más actuales como “California Dreaming”. El Nu Metal sigue vivo y ellos son una buena muestra de ello.

ASKING ALEXANDRIA: UN NUEVO COMIENZO

Y es que tras el efímero paso de Denis Stoff en la banda, quien dejara el notable “The Black” como legado, Danny Worsnop, el hijo pródigo y cantante original de los ingleses, ha vuelto con nuevos aires y dirección musical que ya mostró sus primeros esbozos en “From Death to Destiny” años atrás. No es casual que su nuevo disco tenga por título “Asking Alexandria”, mostrando una evidente declaración de intenciones, punto de inflexión y renacimiento para el quinteto.

Quizás para decepción de muchos un set corto y basado mayoritariamente en su reciente obra no fuera la mejor noticia, pero os puedo asegurar que en cortes como la gran “Into the Fire”, “Where Dit It Go?”” o su último sencillo, “Alone in a Room”, es donde a Danny no solo se le ve mejor técnicamente, sino también mucho más cómodo tanto en su registro como en, probablemente, su paladar musical. Buen directo que, eso sí, les aleja un peldaño más del Metalcore que les vio nacer. Bueno o no ya es algo que va en función de vuestros gustos.

STONE SOUR: COREY TAYLOR A TRAVÉS DEL ESPEJO

A falta de tener de vuelta a la actualidad a Slipknot, Corey Taylor sigue al pie del cañón tanto en estudio como en directo con su otra banda, Stone Sour, con un gran y extenso trabajo como es “Hydrograd” bajo el brazo, del que dieron gran muestra en su repertorio, pero sin olvidar sus canciones más celebradas. Una nueva muestra de la calidad que posee la banda y de la indudable presencia escénica que tanto a nivel vocal como icónica desprende Corey.

Comenzaron fuerte con “Whiplash Pants” y acabaron por todo lo alto con “Fabuless”, ambas de su reciente obra, dejándonos en el camino algún cañonazo clásico como “Get Inside”, más cercana al sonido de Slipknot, la pegadiza “Song #3” o la preciosa “Through Glass”, indispensable en cualquiera de sus conciertos, y el de esta tarde/noche no fue precisamente una excepción, creando un clímax de lo más intenso y emotivo entre artista y público. Si tenéis la suerte de ir a la próxima edición del Resurrection Fest (no sabéis como os envidio) ya podéis reservar un hueco en vuestra agenda.

SKILLET: ROCK CRISTIANO Y ELEGANTE

Desgraciadamente, y como suele ser habitual a inevitable en todos los grandes festivales, siempre hay algunas actuaciones que se nos solapan y nos impiden disfrutar de todos los grupos que nos gustaría ver. Y aquí no iba a ser una excepción, y es que difícil elegir entre Stone Sour y Skillet cuando ambas propuestas te gustan prácticamente por igual y cuando, además, nunca has visto a ninguno de los dos en vivo. Así que nos escapamos, apenas cinco minutos, a ver a los de Tennessee.

Llegamos al escenario para el final de “Whispers in the Dark”, a la que le siguieron “Sick of It” y la más reciente “Back From the Dead” o la pegadiza “The Resistance”, que dejaron buena muestra de su calidad musical. Ojalá pronto, o algún día, podamos verles como merecen en alguna de las ciudades de nuestro país, y es que esperamos impacientes una futura gira de la banda. Promotores, ahí lo dejo…

MEGADETH: SINFONÍA DE DESTRUCCIÓN 

Y llegaría el turno de uno de los grandes nombres de este primer día, y por ende, del festival, con Megadeth. Mustaine y los suyos salieron sobrios, como suele ser habitual en el estadounidense, con una actitud bastante estática, escondiendo su rostro tras su rizada cabellera rubia, y con un estado de voz que, si casi nunca ha brillado por su técnica, mostraba claramente el paso de los años. Para mal, y para bien, y es que la personalidad y sello tan característico están ahí y es algo que nunca nadie le va a poder quitar ni negar.

Comenzaron fuerte, con su clásico “Hanger 18” que enchufó de bien principio a toda la legión de seguidores que allí se daban cita, y que no se vieron en absoluto decepcionado con uno de los temas más potentes de su último disco de estudio, “The Threat Is Real”, con esos riffs marca de la casa y con la calidad de Kilo Loureiro aportando músculo y fuerza escénica a la maquinaria de la banda en directo. No faltaron “Sweating Bullets”, “Tornado of Souls” o “Dystopia”, formando un set corto pero intenso, en el que personalmente eché muy en falta una composición del calibre de “She-Wolf”, una de mis favoritas.

El último tercio del show no ofreció ningún tipo de tregua, encabezado por uno de esos himnos del Heavy Metal como es “Symphony of Destruction”, que levantó una de las mayores ovaciones de la noche y que fue cantado a pleno pulmón por una parroquia austriaca visiblemente más “calmada” bajo la percepción de lo que uno está acostumbrado a vivir aquí. El bajo de David Ellefson anunciaba la llegada de “Peace Sells”, a la que le continuó la tralla de “Mechanix” y el cierre de, como no, “Holy Wars… The Punishment Due”. Está claro que nos queda Megadeth para rato, que Mustaine es Mustaine con sus sombras y luces, y que los que vienen detrás, vienen pegando muy fuerte, con lo que, obviamente, algún día dará lugar ese relevo en lo alto del Metal.

PARKWAY DRIVE: RELEVO GENERACIONAL

Lo de Parkway ya no es una promesa, es toda una realidad. Los de Australia lo tienen todo para alzarse en lo más alto de la escena metálica. Desde un puñado de canciones de alto voltaje, hasta un directo absolutamente arrollador, pasando por una puesta en escena espectacular y una legión de fans que no para de crecer día a día. Y es que, si bien es cierto que su sonido se ha ido alejando del Metalcore más salvaje de sus primeros discos como “Killing with a Smile”, “Horizons” o “Deep Blue”, desde “Atlas” no han parado de evolucionar y hacerse con un privilegiado (y merecido) puesto al asalto del trono del futuro del Metal.

“Wishing Wells” sirvió a la vez de introducción y de primera bala para que Winston McCall saliera a comerse, literalmente, el escenario, con una fuerza, una presencia y una energía absolutamente arrolladora. Y creo que la elección de dicho corte es magnífica para arrancar el show. “Prey” tendría poco que envidiarle, también de su última obra, “Reverence”, y con unas líneas de guitarra a cargo de Jeff Ling y “Luke “Pig” Kilpatrick deliciosas, que culminan a la perfección con un estribillo con mucho gancho, ideal para el directo. No podía faltar la clásica “Carrion”, la muestre de “Ire” con “Vice Grip” y “Dedicated”, o la vuelta al presente más inmediato de la mano de la majestuosa “Cemetery Bloom” y el ritmo tan pegadizo de “The Void”. Fuego, pirotécnica y un juego de luces a la altura de los músicos que presidian el escenario se convertían en perfecta armonía, mientras la descarga seguía adelante sacando pecho con antiguas composiciones como “Idols and Anchors” y “Karma”.

Como si del “We Will Rock You” del Metalcore se tratara “Writings on the Wall” seguía caldeando el ambiente, como preludio a “Destroyer” y una “Absolute Power” que dejaba patente lo mucho que confía el quinteto en sus obras más recientes. Y razones no les faltan, precisamente. El inconfundible sonido de guitarra anunciaba “Wild Eyes”, tema que terminaría de desatar la locura entre sus seguidores y que, seguramente, les serviría para reclutar a un buen puñado de ellos a sus filas, como hicieron conmigo hace unos años. El escenario se llenaría de fuego con “Crushed”, otro de esos temas que ayudan a entender el crecimiento de Parkway Drive, con Ben “Gaz” Gordon girando 360 grados golpeando con violencia y precisión de cirujano su batería. ¡Espectacular! “Bottom Feeder” sería la última carta de su jugada maestra, que reivindica, una vez más, que los australianos están más que preparados para llegar a lo más alto. Y no tengo ninguna duda de que así vaya a ser.

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MARILYN MANSON: DULCES SUEÑOS

Y antes de ir a dormir un poquito de Marilyn Manson, ¿qué os parece la idea? Si una cosa está clara y ha quedado patente a lo largo de su dilatada y polémica carrera, es que el señor Manson es capaz de lo mejor y de lo peor en directo, y, por suerte, esta noche fuimos testigos de lo primero. Obviamente no fue una actuación que pasará a la historia del Rock, pero se convirtió en un show notable, más que solvente, en una gira que además presenta un setlist de lo más equilibrado, y con un buen disco como es “Heaven Upside Down” como carta de presentación. Sus días de gloria quedaron atrás, pero el legado que tiene a sus espaldas le llevan a estar donde está y a, como hoy, ser cabeza de cartel de grandes festivales alrededor de todo el mundo.

La fiesta comenzaba por todo lo alto con piezas indispensables en su discografía más representativa como “Irresponsible Hate Anthem”, “Angel With the Scabbed Wings”, “This is the New Shit”, “Disposable Teens” o la divertida “mOBSCENE”, que le permitieron su espacio a cortes más actuales como “Deep Six” o su reciente “Kill4Me”, que apenas desentonaron en la actuación. Ni la figura ni la voz de Manson es la de antaño, pero cumplió con las expectativas de sus seguidores o, como en mi caso en particular, de los más escépticos, y “Rock is Dead”, The Dope Show”, “Sweet Dreams (Are Made of This)” o “The Fight Song”, contribuyeron enormemente en ello.

Tras el primer bis llegaría el turno de “Antichrist Superstar”, uno de sus grandes clásicos, aunque nada en comparación a lo que despertaría entre el respetable “The Beautiful People”. ¿Quién no ha cantado, bailado o gritado alguna vez al ritmo de este éxito de la historia del Rock y el Metal? Probablemente si estás leyendo estas líneas lo habrás hecho. Así que después tocaría realizar un último descanso para poner el punto y final con el cover de “Cry Little Sister” y “Coma White”. Ya no estamos en los 90 ni músicos como John 5 o Twiggy Ramirez le hacen compañía en el escenario, pero Marilyn Manson siguen siendo uno de los grandes referentes en la historia del Rock, nunca exento de polémica o controversia. Pronto le veremos en el Download de Madrid donde podréis sacar vuestras propias conclusiones.

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 14 de Julio, Nova Rock Festival, Nickelsdorf, Austria

Promotora: Nova Music Entertainment

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