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Este año en Estribillo Pegadizo nos estrenábamos en este singular festival de la ciudad condal que no solo ha conseguido llegar a su quinta edición con una propuesta de alto riesgo sino que ha conseguido consolidarse como un referente para amantes del género de cara a países vecinos. La gente viaja desde toda Europa para vivir los dos días en que no solo se disfruta de la música en directo, sino de un entorno tan especial como es el poble español de Barcelona.

Solo desde el punto de vista estético la propuesta ya se convierte en algo singular, pero es que la plaza también aporta una comodidad difícil de encontrar en otros festivales. Poca masificación, tiendas y restaurantes más allá de las barras del propio festival – que todo sea dicho, funcionan realmente bien para a lo que uno está acostumbrado a ver en el entorno festivalero-, aseos reales y sobretodo muchos puntos en los que refugiarte del sol abrasador sin perderte el concierto que venías a ver.

Obviamente venimos a los festivales por la música, pero este es un evento que cuida el empaque completo, añadiendo otra dimensión a la experiencia. Esto es el Be Prog! My Friend Festival.

Pero vayamos al grano, que aquí no estamos para hablar de mi libro.

PERSÉFONE: APERTURA GALÁCTICA

Tras un rato haciendo la cola de rigor, entramos al recinto. Faltaban pocos minutos para que empezase el entrante del viernes. Venidos desde Andorra, y más que conocidos en nuestro país, abordaban el escenario PERSÉFONE, con su propuesta de death metal progresivo de carácter intergaláctico.

La afluencia era más que decente para tratarse de la hora de apertura y teniendo en cuenta lo abrasador del sol a las cinco de la tarde. Gran parte del público se refugiaba en la lejanía de las sombras laterales de la plaza. Pero fueron muchos los que ni se lo pensaron en agolparse frente al escenario para darlo todo desde el primer momento. Y es que esta era la propuesta sin duda más energética del día.

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Su combinación de pura tralla con los ambientales más envolventes es deliciosa. Sobre todo porque se siente orgánica y no impostada. Sin embargo sí que dio la sensación de que el grupo quiso abracar demasiado en demasiado poco. No les faltó ni un ápice de energía, sobre todo gracias a su frontman Marc Martins, quien no tuvo ninguna clase de vergüenza en acercarse a su público e incluso acabar el concierto mezclado entre el mismo.

Cuarenta y cinco minutos de pura intensidad. Un sprint explosivo en el que se notó que se quedaban cosas en el tintero. Posiblemente en un concierto completo su propuesta sea mucho más compacta.

BARONESS: EL CALORET

El sol apretaba tanto o más que antes, pero había muchas ganas de ver a la baronesa que tan querida es en nuestras tierras. El volumen de público creció, aún que aún no eran muchos los valientes que se atrevían a abandonar las sombras. Tras puntuales treinta minutos de reloj (norma que se siguió a rajatabla con absolutamente todos los grupos los dos días) salían a escena BARONESS, liderados por un John Baizley rojo cual turista alemán en Benidorm.

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Por si el calor no era suficiente de por sí mismo, desplegaron toda la potencia de su stoner progresivo (Si, si) que sonó árido cual arena de desierto. Y con ello no quiero decir que sonase mal, más bien todo lo contrario. El sonido fue óptimo. Pero es que su música es áspera y cruda como ella sola. Desde el minuto cero nos dejaron claro que sudan rock n’ roll, y aquella tarde estaban sudando mucho. Al igual que el enloquecido público que coreaba desde las primeras filas sus más disfrutadas “Shock me!”, o la potente “Kerosene”. Aún que por mi parte, la que se llevó mi corazón fue “Eula”.

El cariño flotaba en el aire, y se notó que ellos se dieron cuenta, pues se les vio a gusto y entregadísimos. Incluso Gina, su más reciente incorporación, que por cierto tiene una voz tremendamente especial, pareció sentirse como en casa. No hay sudor que pare la conexión entre una banda y su público cuando ambos disfrutan de verdad.

PAIN OF SALVATION: LA BIEN QUERIDA

Llegaba la hora de uno de los platos principales del día. El entrante por antonomasia antes del plato fuerte. Y ese papel fue el que les tocó jugar a PAIN OF SALVATION, por los cuales se notaba que había muchísima expectación. De su concierto de Abril de 2017 no habíamos oído más que maravillas, y además su último “Passing light of day” es una maravilla de trabajo o sea que los vientos estaban a su favor.

Salieron a escena ante muchos fans muy fans. Ellos parecían venir directamente del gimnasio: Gildenlöw con pantalón de chándal y Hallgren directamente, y como ya es habitual sin camiseta. Habían venido a hacer ejercicio y se notaba, pues desde el primer momento salieron a matar, empezando con “Full throttle tribe” y emocionando a un público que no paraba de gritar. Sin embargo donde de verdad brillaron fueron en las partes instrumentales más alocadas y aparentemente descontroladas, que eran directamente una salvajada.

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Además el sonido acompañaba, con un bajo que retumbaba y una guitarra que te golpeaba fortísimo con la distorsión en la cara. Tenían la partida ganada desde el principio, y es que empezaron por todo lo alto encadenando la ya mencionada, “Reasons” (divertidísima de corear) y “Meaningless”, que sonó más potente en directo de lo que la versión de estudio pueda aparentar.

Sin embargo, también hubo espacio para la emoción con temas como “Silent gold” o sobretodo la preciosa “Kingdom of loss” capaz de erizarle los pelos a cualquiera. Por lo general el setlist estuvo encabezado por temas de su nuevo trabajo compartiendo protagonismo con los del querido “Remedy lane”. Hora y cuarto de concierto a lo largo del cual hubo espacio para la tralla, la técnica, pero sobretodo la emoción. Eso sí, pese a lo bonito, terminar con la homónima “Passing light of day” dejó un sabor extraño, viendo como de capaces fueron de entregar fiesta y metal.

A PERFECT CIRCLE: POR ENCIMA DE LA CONTROVERSIA

Estaba la cosa complicada para el show de A PERFECT CIRCLE, que encabezaban el Viernes. Y es que justo dos días antes saltó la polémica por las acusaciones de violación por parte de una cuenta anónima de twitter, y además la misma noche anterior redujeron su setlist en el Download festival de Madrid por negarse a tocar dados los fallos de sonido. Era difícil no esperarlos algo inquietos por ver por dónde iban a saltar hoy.

Pero tuvimos suerte, y el único concierto completo en España de este retorno de Maynard y compañía fue un señor exitazo. Tratamos de centrarnos en la presunción de inocencia, ya que realmente uno no debería posicionarse en estos casos hasta que las pruebas lo permitan. SI no mirad lo que pasó con Decapitated.

Lo importante es que tuvimos las dos horas de emoción a flor de piel que los fans llevaban trece años esperando poder vivir. Y es que el espectáculo que dieron fue redondo. Escenografía, sonido, setlist, todos y cada uno de los músicos, el marco del festival… todo jugó en servicio de una maquinaria perfectamente engrasada. Una fábrica de sueños liderada por un señor algo agrio, sí, pero al que no se le puede reprochar un buen trabajo.

Sobre unas plataformas elevadas y rodeados de pantallas sobre las que proyectar su logotipo rodeado de distintas cinemáticas ambientales que cambiarían tema a tema salieron a escena Maynard, su peluca, y los suyos. A él no le vimos en toda la noche, ya que la luz únicamente dejaba entrever su silueta, pero los demás estuvieron pletóricos. No son conocidos por ser una banda especialmente movida, pero lo compensan tocando como los ángeles.

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Empezaron con los dos temas que a su vez abren el nuevo “Eat the elephant”, el homónimo y “Disillusioned”, que asentaron el tono mágico de aquello que íbamos a vivir. Personalmente me parece increíble poderme emocionar de tal manera con el tramo central de “disillusioned” en la que, básicamente, el tema se queda progresivamente en el más absoluto silencio.

A partir de ahí la elección de temas ya fue más variopinta. Y más movida. Su tramo central se centró en canciones de sus anteriores trabajos entre las cuales fueron intercalándose temas nuevos. A cosa se vino arriba con “The hollow” y de ahí la intensidad ya no bajó, independientemente de lo más o menos cañeros que fueran los temas. Me sorprendió como de fuerte se acentúa su vertiente más un metalera en directo en los temas, sobre todo del “Thirteenth step”. “The package” y “The outsider” parecían estar siendo interpretadas por DEFTONES ante nosotros.

Terminaron con “Feathers”, dejándonos a todos con la sensación de haber visto algo realmente grande, y más teniendo en cuenta las condiciones y lo que podría haber sido. Maynard abandonó el escenario casi sin mediar palabra, pero a nadie le importó, por que su música ya había hablado lo suficiente.

ORANSSI PAZUZU: RITUAL REAL

Otros de los que había escuchado maravillas tras su concierto del año pasado. Solo que esta vez les tocaba abandonar la intimidad de la sala pequeña para abordar un público mayor. Público que por cierto hizo desbandada general tras el show de A PERFECT CIRCLE. Algo menos de la mitad de los asistentes fuimos los que nos quedamos a experimentar el experimento de los Finlandeses.

Tiendo a disfrutar muchísimo de esta clase de propuestas, en que la música va más allá del entretenimiento y pasa a la búsqueda del epicentro del arte. Está claro que lo que hacen ellos va más allá de la complacencia, y debo reconocer que, aún no se si debido a su música o a lo excepcionalmente alto que estaba el volumen, yo mismo dije: esto es demasiado.

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Eso sí, tardé un tema (que parecieron tres, ojo) en aclimatarme y entrar en su juego. ORANSSI PAZUZU cogieron los restos de la magia que habían dejado Maynard y los suyos en el aire y la convirtieron en la más oscura, y malintencionada magia negra. Un ejercicio de brujería que de nuevo se vio engrandecido por el entorno. Realmente impresionaba echar la vista alrededor y ver aquel pueblo salido de otra época caer bajo el manto del terror que estaban desplegando las distorsiones de los allí presentes.

El experimento despertó las reacciones más inusuales en el público. Algunos enloquecían en devoción, otros se expresaban bailando en un trance real a medio camino entre el éxtasis ritual y el alcohol y otros simplemente se sentaron con los ojos abiertos en mayúscula sorpresa.

Consiguieron transportarnos al medievo de la caza de brujas, en la que las malas artes aterraban de verdad. Solo que esta vez estábamos en 2019 y no podíamos evitar sentir un nerviosísimo interno que no sería capaz de explicar con certeza. Sin duda una experiencia única, dado el entorno en el que se pudo vivir y que me alegro muchísimo de poder decir que he experimentado.

Nos fuimos a casa realmente contentos. El siguiente se antojaba un día más tranquilo, pero veníamos más que dispuestos a dejarnos sorprender.

Texto: Titus Ferrer Bellés

Fotos: Aránzazu Peyrotau

Fecha y lugar: 29 de Junio, Poble Espanyol, Barcelona

Promotora: Madness Live

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Definitivamente habíamos dicho adiós a la lluvia, el barro comenzaba a desvanecerse y el sol reinaba durante todo el día. Muy buenas noticias, especialmente teniendo en cuenta que la previsión en su inicio no era precisamente muy optimista.

Además nos esperaba un día con viejas glorias, nuevos ídolos y eternas futuras promesas. ¿Qué más podíamos pedir?

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LIONHEART: TRALLA MATUTINTA

Comenzaba fuerte el fin de semana con el Hardcore tan potente (o Beatdown que llaman algunos) de los californianos Lionheart. Poco importaba que el reloj apenas marcara las dos del mediodía, o que cayera un sol absolutamente criminal en el recinto, porque Rob Watson escupía violencia sonora en todos y cada uno de los versos y estribillos de canciones como “Hail Mary” o “Pain”. Los pogos, circle pits y crowdsurfing se sucedieron en apenas la media hora con la que contaron para meter caña.

STICK TO YOUR GUNS: ¡QUÉ SIGA EL HARDCORE!

Con una faceta más melódica pero sin movernos de los terrenos del Punk y el Hardcore, los también californianos (y ya van…) Stick to Your Guns se ganaron al publico que ya llenaba las primera filas, y es que Jesse Barnett y los suyos son una banda de lo más querida por sus seguidores. Y “Nobody”, “Such Pain” o “Against Them All” lo dejaron muy claro, haciendo disfrutar a los suyos desgañitándose en todos y cada uno de los estribillos.

THE LAST INTERNATIONALE: UNA MIRADA ALTERNATIVA

El dueto formado por Delila Paz y Edgey Pires son toda una explosión de frescura con su mezcla de Folk, Indie y Punk siempre bajo el patrón del Rock más alternativo. Ambos no pararon de moverse de un lado al otro del escenario, y la personal voz de Delila posee un soul que le otorga un sello muy peculiar a su sonido.

Si queréis haceros una idea de cómo suenan echadle un ojo a temas como “Killing Fields”, “Wanted Man” o “Hard Times”, aunque personalmente os aconsejaría que no os lo perdierais este verano ya que tendrán varias fechas en algunos festivales que tendrán lugar en nuestra geografía.

BARONESS: COLOR PROGRESIVO

Había ganas de comprobar si el directo de Baroness era tan bueno como nos habían advertido y hemos de decir que sí. Eso sí, no esperéis un concierto en el que saltar, gritar y en el que el público parezca divertirse como si de una fiesta se tratara. Estamos hablando de una banda de Sludge Metal de tintes alternativos y progresivos, con todo lo que eso conlleva, pero no se puede menospreciar ni un ápice su técnica ni su propuesta en vivo.

John Baizley tiene un hipnótico timbre de voz y forma una pareja a la guitarra excpecional con Gina Gleason. Recorrieron su colorida discografía gracias a canciones como “Take My Bones Away”, “The Sweetest Curse”, “March to the Sea” o “Isak”. Lo mejor de todo es que en apenas unos días les tendremos descargando en el Be Prog! de Barcelona. Una excelente noticia para todos los aficionados al género.

BODY COUNT FEAT. ICE T: METAL AL RITMO DE RAP

El Nova Rock teñía de rap sus notas musicales sin olvidar su espíritu rockero. Ice T ponía los versos mientras que su banda, Body Count, se encargaba de ponerles música a base de potentes riffs de guitarra a cargo de Ernie C y Juan of the Dead. Una propuesta diferente, que comenzó con una recepción algo fría pero que poco a poco se fue ganando la aceptación de un público que, probablemente, estaría esperando a alguna de las siguientes bandas en aparecer en escena.

Hay que reconocer, eso sí, que no se podría comenzar de una forma más heavy que con el homenaje a Slayer a ritmo de “Raining Blood/Postmortem”, y es que el bueno de Ice T. Sabía donde estaba y como ganarse al respetable. Temas como “Manslaughter”, el propio “Body Count” o “Cop Killer” seguirían dando guerra y agitando a una masa que poco a poco iba presentando una excelente estampa en el festival. ¡Y es que por fin era sábado amigos!

BULLET FOR MY VALENTINE: DISPARANDO A LA GRAVEDAD

Y es que Bullet for My Valentine se presentó con un set plagado de temas nuevos, del que será su próximo disco, “Gravity”, el cual será lanzado al mercado en apenas unos días. Una decisión arriesgada ya que apenas han tenido tiempo en afianzarse en los gustos y la memoria de sus seguidores y que, además, deja en el tintero un buen puñado de clásicos que en un festival siempre suelen encajar de forma más positiva.

Aún así Matt Tuc, Michael Padge y compañía lo tenían muy claro, y abrieron fuego con “Don’t Need You” y “Over It”. Fue con canciones como “Your Betrayal”, la mítica “4 Words (To Choke Upon)” o la pegadiza “You Want a Battle? (Here’s a War)” cuando pusieron toda la carne en el asador y la gente respondió de una forma salvaje, con múltiples circle pits y los puños en alto para acompañar con su voz esos estribillos que tan de memoria conocían.

Tras un innecesario solo de batería en el que Jason Bowld sacó músculo, llegaría la locura con “Scream Aim Fire”, su archiconocida “Tears Don’t Fall” o la brutalidad de “Waking the Demon”, con el bajista Jamie Mathias dejándose la voz y ayudando a Matt en la faceta vocal. Por fin me pude quitar la espinita de ver en directo a una de mis bandas favoritas y os puedo asegurar que, pese a los citados defectos, aprobaron con nota alta. ¡No os lo perdáis en el Download!

LIMP BIZKIT: FRED DURST IS IN DA HOUSE

Tenía muchas expectativas en el show de Limp Bizkit, y es que es una de esas bandas que en mi adolescencia sonaban frecuentente en mi walkman y por una u otra razón, hasta hoy no había podido ver en directo. Y en cierta medida fue una decepción. No porque sonaran mal, no porque no tocaran sus grandes éxitos, sino porque Fred Durst fue más Fred Durst que nunca y convirtió el concierto en poco más que un show extraño y falto de ritmo.

Un exceso de covers y guiños que tuvieron como protagonistas a nombres tan dispares e inesperados como George Michael, Ministry o Rage Against the Machine, entre otros, con vacile para Volbeat, los próximos en saltar al escenario, incluido. Y es que por lo visto Fred Durst se moría de ganas por verles… En fin. Es fácil contentar a los tuyos cuando en tu haber tienes canciones tan emblemáticas como “Rollin’ (Air Raid Vehicle)”, “My Generation”, “My Way” o “Nookie”, y más aún cuando a nivel vocal demuestras estar incluso por encima de lo esperado. Pero si la descarga se ve tan interrumpida por los incansables discursos de su frontman y lo comentado anteriormente… el sabor que se le queda a uno es agridulce.

Y eso que el fin de fiesta prácticamente no pudo ser mejor. El enigmático Wes Borland resultaba imponente en escena, y DJ Lethal dominaba, para mi gusto, excesivamente el tempo, pero “Full Nelson” (con fan incluida cantando y bailando como si fuera una estrella del rock), “Break Stuff” y la potente “Take a Look Around” como colofón final nos dejaron de lo más satisfecho. Sí, a pesar del cierto mal sabor de boca de saber que podría haber sido todo aún mucho mejor de lo que fue. Pero probablemente sin estas cosas no serían Limp Bizkit…

VOLBEAT: EL RITMO EN EL CUERPO 

Y es que si una cosa no se les puede negar a Volbeat son la impresionante capacidad que tienen para hacer bailar, cantar y disfrutar a su público. Un público que ya en las primeras horas del día teñía la imagen del Nova Rock con múltiples camisetas con su nombre, dejando muy claro que eran uno de los grandes nombres de la cita. Buenas canciones no les faltan y buen directo, ni mucho menos, tampoco.

Michael Poulsen sabe como animar una fiesta, y el rockabilly que practican te empuja inconscientemente a mover el esqueleto. Rob Caggiano, quien no debe echar muy en falta sus días en Anthrax, aporta el tono más metálico y el headbanging al sonido de la banda, y temas como “The Devil’s Bleeding Crown”, “Lola Montez” o “I Only Want to Be With You” funcionan como un auténtico tiro.

Sonaron compactos, potentes, y se les ve increíblemente cómodos en el escenario, algo que transmiten con suma facilidad a sus seguidores. Y dejarían la noche por todo lo alto al ritmo de “Let it Burn”, “Seal the Deal” o “Still Counting”. Pronto les tendremos de visita por aquí, así que habrá que ir, ¿no?

BILLY IDOL: GRITO DE UN REBELDE

Llegó el momento de ver a una leyenda viva de la historia del Rock. El que fuera el ídolo de uno de los grupos que marcó el post-punk, Generation X, saltaba al Red Stage pasada la madrugada para repasar sus grandes éxitos y demostrar que, para los grandes, por mucho que pasen los años, la gasolina no se acaba tan fácilmente. Si además le acompañas de músicos del talento de Steve Stevens nada puede salir mal.

Con un talente británico inimitable saltó al ruedo al ritmo de “Shock to the System”, demostrando que quien tuvo retuvo, y que vocalmente, a pesar de su edad, se encuentra en un estado de forma envidiable. Nos haría bailar a todos con las melodías de “Dancing With Myself”, y la explosión de rabia vino acompañada de “Scream”, después de invitarnos a hacer lo propio como preludio a la canción. Los hits se iban sucediendo en un set de lo más completo hasta que el propio Stevens tuvo su momento de merecida gloria con un solo de guitarra marca de la casa. ¿¡Pero quién va a jubilar a estos monstruos!?

Ya estábamos en plena madrugada y el cansancio iba haciendo mella en un público que seguía aguantando majestuosamente el tipo, y es que no es fácil dejarse llevar por temas como “Whiskey and Pills” o, sobretodo, “Rebel Yell”, tantas veces versionada y que fue un autentico privilegio disfrutar en vivo y en directo de la fuente original. “White Wedding” cerró el telón de un sábado de lo más intenso, con Billy Idol jugando perfectamente sus cartas y demostrando a cada minuto que la experiencia es un grado.

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 16 de Junio, Nova Rock Festival, Nickelsdorf, Austria

Promotora: Nova Music Entertainment

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