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Todo hacía indicar que se avecinaba una gran noche de Metal en la ciudad de Barcelona. TRIVIUM venían con un grandísimo disco bajo el brazo, “The Sin and the Sentence”, acompañados de dos grandes promesas como POWER TRIP y VENOM PRISON, y, por si todo esto fuera poco, con el cartel de sold out colgado en la entrada de la sala. Y no decepcionaron. Es más, entre los tres firmaron una excelente velada que dará mucho que hablar.

Los primeros en saltar al escenario con una puntualidad inglesa fueron británicos VENOM PRISON. Una banda con apenas unos pocos años de existencia, practicantes de un Death Metal con tintes Hardcore e incluso elementos progresivos, que con su primer álbum, “Animus”, vienen pisando muy fuerte dentro de la escena.

Una banda que sonó tremendamente compacta, sucia y bruta, como mandan los cánones, con su frontwoman y vocalista Larissa Stupar mostrando todo un registro de guturales y una actitud aplastante, pero al que aún les falta ese punto que da la experiencia para saltar a la primera línea. Con temas como “Abysmal Agony” o “Celestial Patricide” lo tendrán bastante fácil para satisfacer al público seguidor de lo extremo. Seguro que su actuación sirvió para captar un buen puñado de fans de cara al futuro.

A continuación llegaría el turno de POWER TRIP, que acaban de cumplir una década de vida en la que les ha bastado con un par de discos y varios EPs para ganarse a la audiencia. Thrash Metal de toda la vida fusionado con el Crossover más actual, que hacen de su puesta en escena un show aplastante. Como es lógico, la mayor parte del set la protagonizó su reciente “Nightmare Logic”, el cual os podemos asegurar que suena aún mucho más potente en vivo. Y eso, amigos míos, son palabras mayores. Si lo habéis escuchado sabréis de lo que estoy hablando.

Gran parte del protagonismo sonoro de la banda lo atesoran los incombustibles riffs de guitarra que Blake Ibanez y Nick Stewart ejecutan desde sus afilados instrumentos, aunque sería injusto no mencionar la pegada que imprimen desde la sección rítmica la pareja formada por Chris Whetzel y Chris Ulsh, al bajo y la batería respectivamente.

Ahí tenéis canciones como “Soul Sacrifice”, con la que abrieron la descarga, “Executioner’s Tax (Swing of the Axe)” o la propia “Nightmare Logic”, que alternaron con otros más antiguos como “Hammer of Doubt” o “Manifest Decimation”, con la que cerraron su turno. Destacar también a su cantante, Riley Gale, que no paro de saltar, moverse de un lado al otro del escenario, y quitarse y ponerse su inseparable gorra durante todo el show. Para ser justos, la etiqueta de “promesa” ya se les queda pequeña.

Y ahora sí, con el ligero retraso propio de los grandes grupos, y con el “Run to the Hills” de sus venerados IRON MAIDEN sonando (y cantado a pleno pulmón por los asistentes) a modo de introducción, los de Florida, TRIVIUM, saltaban al escenario dispuestos a comerse el mundo. Y lo hicieron. Hace más de una década que tuve la ocasión de verles encima de un escenario, precisamente abriendo para los británicos, y probablemente esta haya sido su mejor noche. Y es que como hemos dicho al principio de esta crónica, presentar en directo un disco del calibre de “The Sin and the Sentence”, quieras que no, les pone las cosas más fáciles a Matt Heafy y los suyos.

Arrancaron con el tema que da título a su última obra, y ya dejaron claro desde el primer segundo que esta no iba a ser una noche más. Ni por su parte, ni por la del público, que se entregó a favor de la causa sin ningún tipo de concesión. “Throes of Perdition”, “Betrayer” y “Ascendany”, iban cayendo sin piedad sobre nosotros como martillazos de auténtico Heavy Metal, y que una mayoritariamente joven audiencia, recibía con agrado entre circle pits, saltos y aplausos.

La siguiente sería uno de los mejores cortes de su reciente disco, “Server the Hand”, que define a la perfección esa inconfundible mezcla de Heavy, Thrash y Metalcore que tan bien ha conectado con el público. “Inception of the End” seguía repartiendo estopa, antes del único momento de pausa que ofreció su actuación, de la mano de una “Until the World Goes Cold” que en vivo funciona como un auténtico reloj suizo. Por cierto, el fichaje de Alex Bent a la batería me parece la mejor decisión que han tomado los americanos en mucho tiempo. ¡Qué máquina!

Retrocedimos más de una década en el tiempo para que los ecos de METALLICA resonaran en la sala al ritmo de “Becoming the Dragon”, en una de las pocas concesiones que nos brindaron de sus primeros trabajos. “Thrown Into the Fire” nos trajo de vuelta al presente, antes de que los primeros acordes de “Strife” fueran coreados por sus seguidores, que abarrotaban el recinto, firmando entre todos una preciosa estampa para su corte del repertorio del perfil más Heavy Metal clásico. “Caustic Are the Ties that Bind” precedió a los últimos apuntes de “The Sin and the Sentence”, con ese single en potencia que es “The Heart From your Hate”, que tan bien muestra su faceta más melódica y con Corey Beaulieu formando una brillante pareja a las seis cuerdas junto a Heafy. No tardaría en volver la tralla más salvaje con “Beyond Oblivion”, demostrando lo bien que se entienden la dupla rítmica del veterano bajo de Paolo Gregoletto y de la batería de Bent. Ojalá este line-up se asiente en el tiempo porque funcionan como una máquina perfectamente engrasada.

Turno del inevitable pero breve bis, tras el cual atacaron con firmeza con “Shattering the Skies Above”, corte que formó parte de la banda sonora del célebre videojuego de la franquicia “God of War” y que se ha asentado en sus repertorios en directo. Y no es de extrañar. Como tampoco lo es que un clásico como “Pull Harder on the Strings of Your Martyr” siga ahí, por muchos años que pasen. Rabia y melodía compactadas en una composición que enloqueció a la sala, también conscientes de que ya nos quedaba poco tiempo que compartir con la banda por delante, y que puso de manifiesto el gran estado de forma vocal en el que se encuentra Matt Heafy, siempre bien escudado por su inseparable Beaulieu en los coros y guturales.

Se hizo el silencio por última vez, con “Capsizing the Sea” de fondo, lo que venía a anunciar que era el turno de “In Waves”. Un tema que siempre me parece agridulce en su directo, ya que supone por una parte la locura generalizada de todo el público (con su clásica puesta en escena recibiéndola sentados antes del gran salto), pero por otra, ese amargo adiós que uno no quiere afrontar cuando está disfrutando de esta manera. Pero amigos, todo se acaba.

Y así, tres más de hora y media de la mejor versión de TRIVIUM, se despidieron de nosotros, no sin antes amagar en alguna ocasión la posibilidad de formar parte en una próxima edición del RESURRECTION FEST (¿primera confirmación no oficial?) y agradecer, una vez más, lo satisfactorias que suponen siempre sus visitas a la ciudad condal.

Personalmente hubiera agradecido un show algo más extenso, como considero que merece una banda con prácticamente dos décadas de existencia, y que seguramente nos habría permitido disfrutar de algún tema imprescindible más como “Silence in the Snow”, “Built to Fall”, “Down From the Sky” (¿¡Por qué!?), “Like Light to the Flies” o, por qué no, alguna concesión a su debut, “Ember to Inferno”. Ojalá noches como las de hoy les permitan dar ese paso definitivo, que parece resistirse quizás por sus irregulares anteriores últimos discos, a la primera fila del panorama metálico junto a los grandes clásicos que tanto adoran. Razones no les faltan.

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García (Necromance)

Fecha y lugar: 8 de Abril, Sala Razzmatazz 2, Barcelona

Promotora: Route Resurrection

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Después de su descarga (y cancelación) en varias ciudades españolas llegaba el turno de cerrar la gira por nuestro país de los incombustibles MACHINE HEAD para presentar su nueva obra, el irregular “Catharsis”. Un show de prácticamente tres horas en el que, una vez más, prescindieron de invitados, pero demostraron el excelente estado de forma en el que se encuentran Robb Flynn y los suyos. Vamos, los que todos conocemos por una segunda juventud.

Precisamente por eso la mítica sala Razzmatazz de Barcelona se fue llenando poco a poco hasta presentar una excelente entrada para recibir a los californianos como se merecían, dispuestos a dejarse las cervicales, la garganta y lo que hiciera falta. Además era un sábado noche, así que, ¿Qué podría fallar? A juzgar por lo vivido días atrás en otras ciudades del país, y por el ambiente que se iba cociendo en el interior del recinto nada. Y así fue.

Con una puntualidad británica y tras sonar en los altavoces de la sala el clásico “Diary of a Madman” de Ozzy Osbourne, el cuarteto estadounidense salió a por todas con “Imperium”, uno de esos cortes ideales para comenzar un concierto por su increscendo introducción y posterior adrenalina. “Volatile” sería la siguiente, realizando la primera parada en su último trabajo, inminentemente seguida de la genial “Now We Die”. Con “Beautiful Mourning” el muy activo y comunicativo Flynn nos incitaría a todos al circle pit, algo que se iría repitiendo a lo largo de la velada. “The Blood, the Sweat, the Tears”, Kaleidoscope” y la extensa “Clenching the Fists of Dissent” no darían un segundo de cuartel ni por parte de la banda ni por parte de un público absolutamente entregado.

Phil Demmel dejó impronta de su calidad a las seis cuerdas en un solo que duró lo justo y necesario para mantener el ritmo de la actuación, permitiendo al resto de la banda tomarse un breve pero merecido descanso antes de salir de nuevo al escenario con “Darkness Within” mostrando a un Flynn pletórico. “Catharsis”, “From This Day”, “Ten Ton Hammer” y, sobretodo, “Is There Anybody Out There?”, que nos regaló alguno de los mejores momentos de toda la noche con un estribillo recitado y gritado por todo lo alto por todos sus seguidores, continuaba mostrando que lo de aquella noche era más que un concierto. La locura no tenía fin y a la tremenda “Locust” le seguiría la extraña medio balada de tintes punk irlandeses “Bastards” que funcionó considerablemente bien en su ejecución en directo.

 

El momento de gloria en solitario de Dave McClain llegó en forma de directo y potente solo de batería, marcando el punto de inflexión del show de MACHINE HEAD en el que para la mayoría de grupos sería el cierre de su repertorio. Pero como diría The Queen, “Show Must Go On”, y “Bulldozer” retomaría la intensidad por donde la habíamos dejado apenas unos minutos antes. El cuarteto estaba decidido a no dejarnos tomar un pequeño aliento para retomar fuerzas, interrumpiendo la metálica descarga tan solo con algún breve speech o presentación. Poco más. Y así llegó un nuevo y frenético circle pit, de la mano de “Killers & Kings”. Y cuando uno pensaba que la cosa ya no podría desmadrarse más, ahí estaban ellos para cerrar bocas con “Davidian”. Se puede decir más alto pero no más claro.

El clímax más relajado de la noche llegaría con la calma que “Behind a Mask” concedió al setlist elegido para la cita, a la que “Sail Into the Black” contribuyó durante la primera parte de la extensa composición, que subió, y de que manera, la intensidad en su segunda mitad. Pero por si algo conocemos todos a MACHINE HEAD es por la caña de sus canciones, con esas personales y características mezclas de Heavy, Thrash, Groove, Nu y todo lo que se os ocurra acabado en Metal.

¿Queréis un ejemplo? “Aesthetics of Hate”. Tranquilos, hay más. “Game Over” y “Block”. ¿Os parece bien? Y, ahora sí, con el reloj marcando sobradamente las dos horas y media de concierto, sonaron los primeros compases de esa maravilla que es “Halo”. Todo un himno de puro Heavy Metal. Increíble como se funden los dibujos de las melodías de guitarra de Flynn y Demmel, el cambiante ritmo de la batería de McClain, o el grosor del omnipresente bajo de Jared MacEachern, de lo más desmelenado durante todo el show y aportando toda la violencia vocal que su garante fue capaz de escupir.

Prácticamente tres horas de concierto no se viven todas las noches y debería ser una cita obligada para cualquier aficionado al género del Metal. Parece que los astros se alinearon esta noche dejando tras de si una descarga de esas que se recuerdan durante mucho tiempo, con unos músicos y público creando una complicidad entre si envidiable. Química pura. Y dura.

Texto: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 7 de Abril, Sala Razzmatazz, Barcelona

Promotora: Live Nation

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MACHINE HEAD visitarán en breve nuestro país para descargar su Catharsis World Tour. La banda estadounidense ofrecerá varias fechas en España en las que presentará su noveno álbum ‘Catharsis’ cuya salida a la venta se produjo este mismo año.

  • 29 de marzo – Capitol (Santiago de Compostela).
  • 2 de abril – La Riviera (Madrid). 
  • 3 de abril – Custom (Sevilla). 
  • 4 de abril – París 15 (Málaga).
  • 7 de abril – Razzmatazz (Barcelona). 

Os recordamos que, desgraciadamente, se canceló hace unos días la fecha en Valencia. A continuación tenéis el comunicado oficial de la promotora.

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Comunicado de Live Nation:

Lamentamos comunicar la cancelación del concierto de Machine Head en Valencia. “Debido a los problemas de salud y a las recientes cancelaciones durante nuestra gira norteamericana, nos vemos obligados a cancelar unas cuantas fechas europeas. Pedimos perdón a nuestros fans.”

Las devoluciones de estos tickets se realizan mediante red Ticketmaster des ‪del pasado jueves‬ 15 de marzo hasta 15 días después de la fecha del concierto.

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