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Esta semana ha salido a la venta en todo el mundo uno de los discos más esperados de la escena metálica y que más controversia ha causado entre sus seguidores y medios especializados. Hablamos de “Temper Temper”, cuarto álbum de estudio de los Galeses Bullet For My Valentine, una de las bandas insignias del metalcore actual que sorprendió al mundo entero hace ya 8 años con ese maravilloso disco debut que supuso “The Posion”, y que con este nuevo trabajo quieren asentarse definitivamente como uno de los grupos de Heavy Metal más importantes y más en forma de toda Europa. Un disco grabado en Tailandia, producido por Don Gilmore (Linkin Park, Hollywood Undead, Escape the Fate) y mezclado por Chris Lord-Alge (Green Day, My Chemical Romance, Paramore).

Difícil escribir una crítica acertada y sincera sobre este “Temper Temper”, ya que desde que lo escuchara por primera vez hasta la fecha ha ido creciendo y madurando en mi cabeza. Así pues, encuentro exageradas y fuera de lugar a la mayoría de críticas absolutamente destructivas que he podido leer, en muchos casos imagino que fruto de la impaciencia, los estereotipos sobre la banda y las filias/fobias personales de cada uno, si bien es cierto que nos encontramos ante un disco que difícilmente entre a la primera escucha. Un hecho que no me parece necesariamente negativo, ya que creo que el álbum gana enteros a medida va creciendo dentro de nosotros y contiene varios temas que apostaría por ellos como presentes/futuros himnos en sus directos. Algo que espero que podamos comprobar pronto si se dejan caer por nuestro país.

Bullet For My Valentine pertenecen a la nueva generación del Heavy Metal, con todo lo que ello conlleva. Es decir, han crecido con grupos como Metallica, Iron Maiden, Judas Priest, AC/DC o Slayer, pero también con otros muy distintos como Nirvana o Korn, algo que se ve reflejado de forma muy especial en este trabajo con temas cien por cien metaleros, una base más cercana al punk y el hardcore, y una estructura compositiva en muchos casos de un estilo más garage con temas cortos, sin apenas solos de guitarra y muy directos. Si a eso le sumamos la experiencia de Matt Tuck con su otra banda, AxeWound, junto a Liam Cormier (Cancer Bats), quizás podamos entender un poco más el por que de algunos cambios/diferencias entre “Temper Temper” y sus primeros trabajos.

La carta de presentación fue el tema que da título al álbum, “Temper Temper”, un puñetazo en forma de agresivos riffs de guitarra que por momentos recuerdan a los Slipknot de “Duality” y que desembocan en un estribillo tan facilón y pegadizo como efectivo, con una parte central que será coreada y celebrada por todos sus fans en todos y cada uno de sus directos. Un tema sencillo, directo y con mucho gancho, al que un desafortunado soso videoclip no hace justícia. Su actual sencillo “Riot”, es una canción con una base muy punk/hardcore y un veloz corto solo de quitarra que si bien en un principio no me convenció, poco a poco se ha convertido en una de mis favoritas. Seguro que se convertirá en todo un himno para el grupo a pesar de ser un poco diferente de lo que nos tiene acostumbrados, en la línea, salvando mucho las distancias, de lo que supuso “Breaking the Law” para Judas Priest. Y sinó al tiempo.

El disco arranca con “Breaking Point”, un tema más característico de la banda galesa, con una base contundente de la mano del bajo de Jason James (¡y sus coros!) y la batería de Michael “Moose” Thomas, las guitarras rápidas, fuertes a la par que melódicas de la dupla Matt Tuck/Michael Paget y un gran estribillo. En esos mismos parámetros se mueven la excelente “Truth Hurts”, nuevamente con un estribillo imposible de no cantar, la pegadiza “Leech” en la que sobresale la parte rítmica de la canción, “Saints & Sinners” que recuperan a los Bullet For My Valentine de toda la vida y “Livin’ Life (On the Edge of a Knife)” que contiene un demoledor bombo, armonías metaleras a la guitarra y las voces más desgarradas de todo el álbum. Un perfecto punto y final con la faceta más oscura, afilada y agresiva, sin dejar de lado su parte más melódica característica en sus composiciones.

En el apartado más calmado del disco tenemos a “P.O.W.”, un medio tiempo cargado de emotividad que gana intensidad en su poderoso estribillo y parte final, “Dirty Little Secret” también in crescendo y “Tears Don’t Fall (Part 2)”, que a pesar de ser un tema bastante bueno, tiene la mala suerte de estar vinculado a una de las canciones más celebres del grupo, a la que dicho sea de paso, no llega ni por asomo en intensidad, rabia ni emoción, un lastre demasiado pesado en su carga de responsabilidad y expectativa como ya les ocurriera, por poner un ejemplo, a Metallica y su “The Unforgiven II”. El momento más “suave” lo marca la preciosa “Dead to the World”, una canción que en sus arpegios, solos de guitarra y rotura central recuerdan mucho al gran James Hetfield y los suyos, así como a otras composiciones suyas como las primerizas “All These Things I Hate (Revolve Around Me)” o “Say Goodnight”. Unas letras con las que la generación actual se puede sentir más identificada o próxima a pesar de que algunos no lo puedan entender.

En la Deluxe Version del álbum, algo que por cierto me suele molestar mucho como comprador de vinilos ya que suele dejar fuera de él canciones muy interesantes, encontramos “Not Invencible”, una canción rápida y tremendamente pegadiza que no desentonaría en absoluto en el contenido del disco, con todos los ingredientes incluso para convertirse en un hit. Un par de grabaciones de la BBC Radio completan la edición, con la versión de AC/DC “Whole Lotta Rosie” fiel a la original pero más dura, y con la interpretación de su “Scream Aim Fire” que no suena todo lo bien que cabría esperar ni a nivel de grabación ni a nivel vocal, siendo totalmente prescindible su inclusión en el producto final.

Bullet For My Valentine no han grabado el mejor disco de su carrera pero tampoco estamos ante un mal disco, de hecho diría que el resultado final es bastante notable, a pesar de que los más críticos y los detractores de la banda se aferraran a su evolución y los pequeños cambios en su sonido para atacarles. Pocas bandas hay en el mundo que consigan compaginar tan bién su lado más Heavy Metal con su faceta más mainstream, algo de lo que ellos no reniegan y probablemente buscan. Un disco que no dejará indiferente a nadie, al que hay que darle varias escuchas para cogerle el gusto y que defraudará a los que busquen en él la segunda parte de “The Poison” o “Scream Aim Fire”, aunque probablemente suponga un paso más en su firme trayectoria dentro del panorama actual y sigan siendo una de las referencias de la audiencia más joven gracias a su metalcore.

Nota: 7/10