Archivos de la categoría ‘ROCK Crónicas Conciertos’

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Octubre es tradicionalmente uno de esos meses que abren la veda de la nueva temporada de conciertos una vez superada la época veraniega de los cada día más numerosos festivales que se dan cita a lo largo y ancho de nuestro país y en toda Europa, y si apenas una noche antes pudimos disfrutar en la ciudad condal de todo un recital de heavy metal esta vez era el turno para una apuesta más sinfónica del género con Kamelot como grandes protagonistas, como ya hicieran en la pasada edición del Leyendas del Rock.

Leave’s Eyes y su pegadizo espíritu vikino

Apenas pasaban unos minutos sobre las siete de la tarde cuando una legión vikinga invadía el escenario como telón de fondo a la aparición de Leave’s Eyes, encargados de abrir la veda con su metal sinfónico de tintes góticos y espíritu folk, tras la cancelación de sus últimas fechas y con la presencia de Elina Siirala como vocalista como gran atractivo tras la salida de la formación hace un par de años de Liv Kristine.

Como era de esperar el set se basó prácticamente a la par en sus dos últimas obras, “King of Kings” y “Sing of the Dragonhead”, éste último ya con Elina en sus filas. Precisamente el tema que da título a éste abriría un show muy entretenido, con una puesta en escena en la que Alexander Krull tiraría del carro al compás de su registro vocal gutural como perfecto contrapunto a la cálida voz de Elina, animando ambos a un público con ganas de saltar y cantar y al que engancharon fácilmente con sus melodías más pegadizas.

Necesitaron poco más de media hora para hacer disfrutar a los suyos, sirviendo a su vez de entretenido aperitivo para el resto de la audiencia que ya a estas alturas presentaba una más que notable entrada, al ritmo de canciones como “Swords in Rock”, “Riders on the Wind”, “Hell to the Heavens” (la única concesión del repertorio que no pertenece a sus dos últimos discos), “Beowulf” o una “Blazing Waters” que pondría el punto y final. Convencieron, divirtieron y probablemente ganarían un puñado de nuevos fans aunque, personalmente, sigo sin empatizar demasiado con su estilo ni sus obras más recientes.

Exhibición de talento a cargo de Opera Magna

Los valencianos Opera Magna serían los siguientes en seguir caldeando el ambiente para el plato fuerte de la velada, a base de un power metal de lo más sinfónico y técnico que les ha llevado a ser co-protagonistas de un tour como el que nos ocupa. En ese sentido poco se le puede reprochar aunque es cierto que un sonido excesivamente alto y por momentos congestionado deslució parte de su actuación.

Sobra decir la calidad que atesora a la voz José Vicente Broseta, todo un portento de registros agudos, aunque quizás pecó en exceso de un abuso de sus tonos más altos y notas sostenidas, siendo, por otra parte, todo un sello en su faceta como vocalista. Francisco Javier Nula se marcó todo un recital de solos de guitarra plagados de velocidad y virtuosismo, siempre bien acompañado por el resto de músicos que le arropan y que forman una banda con un potencial increíble como ya han demostrado en sus recientes dos actos de sus discos “Del Amor y Otros Demonios”.

El arranque lo firmaría “Rojo Escarlata” aunque tendrían tiempo para repasar su discografía con canciones como “El Pozo y el Péndulo” o la mítica “Horizontes de Gloria”, logrando una buena conexión con el público con Broseta animando y haciendo partícipe a los que allí nos dábamos cita. Cerrarían con “La Herida”, una nueva demostración del talento que fluye por su música y haciendo protagonista al respetable durante su estribillo, dejando claro su buen estado de forma y que son una de las apuestas del heavy metal nacional sin ningún tipo de dudas.

Kamelot, elegancia sinfónica

Y ahora sí, con una puntualidad exquisita y con la marcha del Rey Arturo como introducción saltaban al escenario los grandes protagonistas de la noche, Kamelot. Presentaban nuevo disco, “The Shadow Theory”, nuevo batería y una increíble Lauren Hart como segunda voz que, no en vano, tuvo menos presencia tanto escénica como vocal de la que me hubiera gustado. Pero poco más le podemos reprochar al show, siempre solvente y efectivo, de la banda.

Resulta curioso ver como su anterior disco de estudio, “Haven”, tiene incluso más peso que su última obra, estando, eso sí, prácticamente a la par en cuanto a su presencia en el repertorio del quinteto. Eso sí, que no cunda el pánico que no faltaron grandes clásicos de su dilatada discografía con un Tommy Karevik impecable que ha sabido recoger el difícil testigo de Roy Khan y que dejó buena muestra de su talento en la propia “Phantom Divine (Shadow Empire)”, “Rule the World” o “Iinsomina” que significaron el pistoletazo de salida del show.

Poco a poco iban cayendo los temas como “The Great Pandemonium”, la mítica “When the Lights are Down”, “End of Innocence”, “Veil of Elysium” o una preciosa “Here’s to the Fall” en la que la melódica voz de Karevik apenas fue arropada por las teclas de Oliver Palotai. Seguía la fiesta con “Ravenlight”, la potente “March of Mephisto” en la que Hart ponía el color más agresivo durante su estribillo, una muy celebrada “Karma” o una “Amnesiac” que serviría de preludio al solo de teclado y de batería que protagonizarían Palotai y Alex Landenburg. Es de agradecer una duración más que correcta, algo de lo que deberían tomar nota muchas otras bandas de heavy metal.

Volverían al completo con fuerza al compás de “Sacrimony (Angel of Afterlife), nuevamente con Hart como estrella invitada y con Sean Tibbets tan activo como en él es costumbre y espectacular al bajo agitando enérgicamente sus extensas rastas. Le seguiría “Burns to Embrace” antes del primer bis de la noche del que volvieron por todo lo alto al ritmo de la espectacular “Forever”, haciendo más partícipe que nunca a los seguidores que llenaban la céntrica sala de la ciudad, para tras un breve descanso dejarnos extasiados por la agresividad y melodía de “Liar Liar (Wasteland Monarchy)” nuevamente con la dupla Karevik/Hart como grandes protagonistas.

Una gran noche de lo mejor y más variado del metal sinfónico actual la que nos han hecho vivir Kamelot, Opera Magna y Leave’s Eyes, cada uno con su estilo y su forma de entender el género, que ha vestido de gala una sala que ha presentado una entrada digna de las grandes citas. No merecía menos.

Texto: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 6 de Octubre, Sala Razzmatazz 2, Barcelona

Promotora: Madness Live

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No cabe duda de que Barcelona se ha convertido en una de las ciudades favoritas para Erik Martensson y Magnus Henriksson, y es que en los últimos tres años les hemos tenido tocando por aquí hasta en seis ocasiones en distintas salas y formatos. Presentación de su último disco de estudio, “Monumentum”, Rock Fest Barcelona, shows acústicos como el de esta noche… en fin, que los datos hablan por si solos.

Y es que la relación de amor con la ciudad condal, y con nuestro país en general, sigue creciendo tras cada visita de los suecos Eclipse, enamorando y enamorándose de nosotros en una idílica historia romántica que tiene un el mejor hard rock melódico como banda sonora. Así que con todos estos ingredientes es fácil explicar porque la sala presentaba una más que notable entrada, especialmente teniendo en cuenta que hablamos de un miércoles por la noche, y se respiraba un excelente ambiente en ella.

Con una puntualidad exquisita saltaban al escenario los dos músicos, que no habían hecho más que entrar por la puerta principal, para ponerse manos a la obra con un trío de canciones de lo más animadas, rockeras y que invitaban a unirse a la fiesta como “Never Look Back”, “Killing Me” que se concibió en formato acústico y le sienta como anillo al dedo, y “Wake Me Up” que es todo lo contrario pero que funciona francamente bien. Encima del escenario solo había una pareja pero delante de él más de un centenar de gargantas estaban dispuestas a no dejarles solos.

Llegaría el momento más intimo de la noche, con una preciosa “The Storm” que nació tan solo un par de semanas después de la repentina muerte del padre de Martensson cuyo corazón dejó de funcionar. Sin duda esta declaración la hizo aún más especial y se le sumaron “Living Like I’m Dying” y “Hurt”, una de las composiciones más recientes de la banda y que se encuentra entre las favoritas del siempre sonriente vocalista.

Tras un speech en la que declaró que para él solo existen dos tipos de música, la buena y la mala, nos introdujo al primer cover de su actuación. Los elegidos serían la formación liderada por uno de sus cantantes favoritos, Brandon Flowers, es decir, The Killers, y el tema elegido no sería otro que su conocido “When You Were Young”. Y es que no solo de rock y de metal vive uno. Tras este momento celebraríamos el décimo aniversario de su disco “Are You Ready to Rock” que, precisamente hoy, cumplía diez años y que mejor que hacerlo al ritmo de “Million Miles Away”.

Es cierto, es imposible decidir cuando y como uno puede escribir la mejor canción posible, un gran éxito, y entre risas y confesiones descubrimos que la melodía de “Wide Open” surgió durante algo tan cotidiano como una ducha, y es que uno nunca sabe cuando puede recibir la caprichosa visita de las musas. Y así, sin más, comenzaron a sonar los primeros acordes de “Jaded”, que volvían a hacer vibrar a un público que se mostraba de lo más feliz y que supondría la antesala del primer guiño a sus compatriotas e inspiración musical Europe, a los que vieron hace apenas unos días en Madrid y de los que rescataron la mítica “Prisoners in Paradise”.

Una de las canciones más celebradas de todo el repertorio fue sin duda la pegadiza “Battlegrounds”, con un estribillo que fue cantado y coreado en repetidas ocasiones, obligando al propio Martensson a coger su móvil para inmortalizar el momento. No vaya a ser que cuando se lo cuente a sus amigos no se lo crean, ¿eh?. La guitarra de Henriksson se desató de forma inesperada con la conocida banda sonora de la película “Pulp Fiction” que ambos músicos empalmarían con un poco de folklore musical sueco, como buenos vikingos y amantes del alcohol que son.

Volveríamos a recuperar su obra más reciente, “Monumentum”, con dos de las composiciones más destacas del álbum como son la tremendamente pegadiza “Downfall of Eden”, una de esas canciones que rezuman optimismo y son capaces de alegrarte hasta el día más gris, y la veloz “Vertigo”, que a pesar de no estar ideada, definitivamente, para su formato acústico, encajó a la perfección en el engranaje de la noche.

Shows como estos te permiten rendir homenaje a las bandas con las que uno ha crecido y se ha educado musicalmente, y a la lista se le sumaban Whitesnake, uno de los grandes, con “Love Ain’t No Stranger”, una de las grandes, que, como buenos aficionados al rock y de exquisito paladar, sus seguidores acogieron con los brazos bien abiertos. Y tras un alegato en contra de Eurovisión, certamen en el que curiosamente participaron, sonaron los primeros compases de “Runnaways” y los suyos, y ellos mismos, se volvieron a venir arriba, en un ambiente que se mantuvo con “I Don’t Wanna Say I’m Sorry”.

La cita parecía llegar a su fin y de hecho se despidieron de nosotros con la foto de rigor, pero todo quedaría en una falsa alarma, en el inevitable bis, del que volvieron sin hacerse rogar demasiado con un nuevo guiño a Europe esta vez a ritmo de “Open Your Eyes”, diciéndonos definitivamente adiós con uno de sus temas más emblemáticos, “Bleed & Scream”, con la que probablemente comenzó a forjarse la leyenda de lo que hoy conocemos como Eclipse.

Casi dos horas de buen hard rock melódico la que nos ofrecieron Erik Martensson y Magnus Henriksson en una velada acústica en la que se sintieron y nos hicieron sentir en familia, entre confidencias, risas y, sobretodo, grandes canciones. Quizás echamos en falta algún recuerdo hacia Nordic Union o W.E.T pero os puedo asegurar que salimos más que satisfechos de allí y muchos se quedaron a compartir una foto, una firma o una cerveza con ellos. Algo que es de agradecer y de lo que podrían aprender muchas estrellas, y otras que no lo son tanto. ¡Hasta pronto!

PD: Dejo un par de preguntas/reflexiones al aire:

  1. ¿De verdad es necesario que algunos tengan el móvil (o directamente la cámara con monopié incluído) durante TODO el concierto en lo alto?
  2. Y no menos importante, ¿Qué les pasa a los guitarristas suecos con los sombreros? Ahí lo dejo…

Texto: Lluís “Dimu” García

Fecha y lugar: 10 de Octubre, Sala Rocksound, Barcelona

Promotora: RockNRock

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Noche espectacular la que se presentaba en Barcelona en una de las paradas que PRIMAL FEAR realizaban en nuestro país para celebrar veinte años dedicados al Heavy Metal, acompañados por los míticos RIOT V y toda una promesa europea como EXISTANCE. Un triple cartel que había levantado una enorme expectación prácticamente con el disparo de salida de los giras que se nos avecinan una vez los festivales veraniegos se han quedado atrás.

Desgraciadamente no pudimos llegar a tiempo para ver el show de EXISTANCE aunque por lo que nos contaron algunos compañeros y pudimos escuchar entre el público convencieron y caldearon el ambiente a base de buen Heavy Metal presentando su más reciente (y segundo) disco, “Breaking the Rock”, con Julian Izard al frente de la formación poniendo voz y guitarra a sus composiciones.

Sonaba el tercer tema de RIOT V cuando entrábamos a toda prisa en la sala, que presentaba una entrada espectacular a la que muy poco le faltaría para llegar a colgar el cartel de “sold out”, así que nos quedamos fuera del foso (algo poco habitual en Salamandra disponer de uno) pero fuimos testigos de prácticamente todo el recital que levanto el ánimo, los gritos y los cánticos de todos los asistentes dando buena rienda de su último disco, “Armor of Light”.

Comenzaron muy fuerte con “Victory”, al que le siguieron un buen puñado de temas del heavy metal más clásico con una banda completamente entregada a la que se le veía disfrutar encima del escenario y, como suele ocurrir en estos casos, hacían disfrutar a los que se encontraban debajo de él. “Ride Hard Live Free”, “Bloodstreets”, “Swords and Tequila”, “Warrior” o la que pondría el punto y final, “Thundersteel” provocaron que su vocalista, Todd Michael Hall, se ganara a un público que incluso se planteaba quien debía ser el cabeza de cartel. Toda una victoria.

Y ahora sí, con una puntualidad exquisita saltaron al escenario Ralf Scheepers, Mat Sinner y compañía para dar todo un recital de puro y auténtico Heavy Metal y presentarnos como suenan en directo las canciones de su nueva obra, “Apocalypse”. ¡Y cómo sonaron señores! No es de extrañar que lleven dos décadas pisando los escenarios de toda Europa (y medio mundo) congregando centenares de fans entregados a su música.

Tras la introducción “Apocalypse” comenzaban dispuestos a todo con uno de sus grandes clásicos, “Final Embrace”, que empalmarían sin darnos tregua con otro de sus éxitos como “Chainbreaker” y, ahora sí, una novedad con “Blood, Sweat & Fear”. Es increíble el rango vocal de notas tan altas que es capaz de rugir Scheepers, tan sonriente y activo como siempre echándose a la banda a sus espaldas. “Face the Emptiness”, “Hounds of Justice”, “The Ritual” o “Under Your Spell” sonaban atronadoras, y no vamos a descubrir el recibimiento que siempre tiene “Nuclear Fire” con un estribillo que es ya todo un himno.

La noche avanzaba y el Heavy Metal seguía apoderándose de la ciudad con un quinteto que se maneja como pocos sobre las tablas. “Eye of the Storm”, “King of Madness”, “The End is Near” o ese poderoso medio tiempo que lleva por nombre “When Death Comes Knocking” iban sumando a un repertorio ganador que alternaba con acierto sus composiciones más recientes y algunos de sus grandes éxitos. En estos últimos entra sin duda “Metal is Forever”, con Scheepers llevando su voz al límite y con las guitarras de Beyrodt y Naumann escudándole magistralmente. Sin demasiados alardes técnicos pero con una calidad y una clase que muchos quisieran.

Así llegaríamos al único bis de la velada tras el cual atacaron con la preciosa y extensa “Fighting the Darkness”, quizás una de sus canciones más inspiradas, y, como no, un “Running in the Dust” con ese riff de guitarra tan afilado y esa base rítmica tan poderosa que imprimen el bajo y la batería del señor Sinner y el maestro Jovino, respectivamente. Pocas bandas pueden alzar la bandera del Heavy Metal con la pureza y la honestidad que lo hacen PRIMAL FEAR y eso, los que amamos esta música, lo entendemos y respondemos ante su llamada. Metal is Forever!

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 5 de Octubre, Salamandra, L’hospitalet, Barcelona

Promotora: Madness Live

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Para hablar de Avalanch nos tenemos que remontar veinticinco años atrás en el tiempo en los parajes de Asturias, donde un joven guitarrista llamado Alberto Rionda crearía la que iba a ser (y es) una de las bandas más importantes del heavy metal nacional.

El resto de la historia ya la conocéis, con obras imprescindibles en su discografía como “Llanto de un héroe” o “El ángel caído”, otras que marcarían nuevos caminos a seguir como “El hijo pródigo”, e incluso algún episodio fallido o extraño como “Malefic Time: Apocalypse”.

No es casual que tras este último anunciaran un parón indefinido que les traería de vuelta un lustro después con una formación espectacular y de tintes internacionales bajo el nombre de “Avalanch All Star Band”, con su compañero de “Alquimia” Israel Ramos a la voz, y muy bien escudado por músicos como el bajista Magnus Rosén o el batería Mike Terrana. Sin olvidarnos de Jorge Salán a las seis cuerdas y José Paz a los teclados. Puesto este último que hoy ocupa Manuel Ramil.

Y así llegamos a la última parada de su gira celebrando la regrabación del quince aniversario de “El ángel caído”, aunque tras la cancelación del pasado año ya hemos disfrutado de un nuevo trabajo de la banda, esta vez en directo, que lleva por título “Hacia la luz”. Dado estos acontecimientos nada podía fallar esta noche… y no lo hizo.

Ante la ausencia de unos teloneros que abrieran la velada y amenizaran la espera del plato principal, Avalanch optó por saltar al escenario con una puntualidad envidiable y desgraciadamente poco habitual, con Alberto Rionda grabando al respetable go pro en mano y con las primeras notas de “Santa Bárbara” saliendo de su guitarra. Un arranque que se fundiría a su vez con los primeros compases de “Hacia la luz”, ya rodeado de músicos.

La gente se vino arriba ya en “Tierra de nadie”, la cual no pararon de cantar y corear al unísono con la preciosa, delicada y muy técnica voz de Israel Ramos. Tablas no le faltan, como ya demostrara en Amadeüs o Alquimia, y pese a su juventud, ha asumido con frescura y talento su papel protagonista en la primera línea. La extensa y densa “El ángel caído” seguiría con la fiesta, con performance incluida, que lograría uno de sus momentos más climáticos al ritmo de la mítica “Xana”. Todo un clásico.

Interpretar un álbum al completo y en orden en vivo siempre supone un riesgo, pero este se minimiza cuando lo que tienes entre manos es una obra tan impecable como la que nos ocupa. “Corazón negro” dio buena muestra de ello, con Alberto Rionda y Jorge Salán desafiándose a base de solos de guitarra siempre bajo las miradas cómplices que se dedicaban y que ponían de manifiesto la innegable química que existe entre todo el sexteto.

Los primeros versos de “Delirios de grandeza” rebotaban en una Razzmatazz 2 prácticamente a rebosar con Israel como maestro de ceremonias y levantando a unos seguidores entregados totalmente a la causa. Bajarían las revoluciones con el abrazo melódico de “Antojo de un Dios” que, eso sí, mantuvo la intensidad del show inquebrantable bajo el amparo del emotivo abrazo con los que nos arropaba el teclado de Manuel Ramil.

Llegaría el turno de que Mike Terrana se hiciera con el protagonismo absoluto golpeando con su fuerza característica y precisión quirúrgica una sufrida inmensa batería para el deleite de la audiencia. Esta fuera de toda discusión que estamos ante una bestia, un animal, aunque he de reconocer que me faltó cierta variedad en su ejecución y me sobró, como suele ser habitual, algo de tiempo. Pero al finalizar le vimos luchar con una colchoneta playera con forma de cocodrilo y celebrar junto a los suyos el final de la presente gira. ¡No está mal!

Y así llegamos al cierre del disco y de la primera parte del concierto, no sin antes interpretar un pequeño guiño a Queen y su “Another one bites the dust” al compás del bajo de un siempre sonriente Magnus Rosén. ¡Qué feliz es este hombre siempre sobre el escenario! Un preludio que culminaría con una imponente y majestuosa “Las ruinas del Edén” que evidenciaba el excelente estado de forma por el que pasa la formación.

Alberto e Israel se presentaron solos ante el peligro (bendito peligro) para ofrecernos un pequeño set acústico que entre confidencias, bromas y complicidad, nos dejó por el camino “El príncipe feliz” y “Cambaral”, a las que le seguiría la irrupción del solo de Manuel que anunciaba una celebrada “Vientos del sur”. Me gustaría destacar la energía y calidad que ha inyectado la llegada del nuevo vocalista al que tan solo le echo en falta en algún momento un poco más de rasgado y agresividad en su registro.

Volvería la electricidad como compañía de “Papel roto”, con la aparición de Carmen Xina, cantante de Oker, sobre el escenario formando un dúo vocal tan dispar como bien avenido, levantando una vez más a los suyos. Poco le tuvo que envidiar la pegadiza “Alas de cristal” a juzgar por los rostros de felicidad, cánticos y expresiones corporales del público. Estaba siendo una gran noche y eso se respiraba en el ambiente.

Si minutos atrás el protagonismo se lo llevó el bueno de Mike esta vez le tocaba el turno a Magnus, todo un portento encima de un escenario y que demostró, por sino había quedado claro ya, su impecable técnica al bajo. Quizás el problema fue la excesiva duración del solo, al que por otro lado no hay nada que objetar, y que les permite cierto descanso al resto de músicos a la vez que sirve de momento personal de lucidez e interacción con sus seguidores para cada uno de ellos. Al fin y al cabo estamos ante una all star band, ¿no?

Se acercaba el inevitable final pero aún tuvimos tiempo disfrutar de una nueva colaboración, esta vez de la mano de la voz de Pedro Guijarro y la guitarra de Toni Sánchez, ambos de la formación catalana Regresión que, he de reconocer, es una de mis espinitas clavadas ya que nunca les he visto en directo. Algo que pienso remediar lo antes posible. Israel y Pedro aparecieron en el foso para hacer cantar y hacer cantar a los suyos al compás de la preciosa “Lucero”. Poco más que añadir.

Y la guinda del pastel la puso la velocidad y la caña de una inmortal “Torquemada”, un caballo ganador que hizo vibrar y disfrutar a los centenares de personas que allí nos dimos cita. Heavy metal en estado puro con unos riffs de guitarra ejecutados, nunca mejor dichos, por un Alberto y un Jorge en estado de gracia imprimiendo una agresividad y crudeza que en ocasiones echo en falta en sus composiciones. Cuestión de gustos supongo.

Se me ocurren pocas formas mejores de acabar una gira y Avalanch nos quitaron, y probablemente a ellos también, esa espinita clavada que teníamos de su última no visita. Dos horas repasando el que quizás sea su mejor disco, “El ángel caído”, acompañándole de grandes clásicos y con una formación integrada por seis músicos de primerísimo nivel, y lo que es aún más importante, con una complicidad y química entre si que se transmite y contagia de forma recíproca con su público. Ahora tan solo queda esperar que nos depara el futuro.

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 30 de Septiembre, Sala Razzmatazz 2, Barcelona

Promora: Damask Events

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Y con el cansancio propio que le causa a uno un festival tan intenso como el ROCK FEST BARCELONA pero con el deseo de que ojalá no se terminara todavía nos encontramos en la última jornada. ¿Lo bueno? Que nos esperaba un día de lo más ajetreado. ¿Algo más? ¡Sí! Que ya tenemos fecha para el año que viene y los abonos ya están a la venta. ¡Ah! ¡Y que durará un día más! Así que anotad la fecha: Del 4 al 7 de Julio de 2019. Mismo lugar.

Era sábado y las actuaciones comenzaban aún más pronto que el resto del festival, así que nos perdimos a los thrashers por excelencia de la escena germana, DESTRUCTION, a una banda del bagaje de DARK TRANQUILITY y al Rap Metal de los nacionales BOURBON KINGS que, según nos cuentan, y a pesar de lo prohibitivo de la hora se dejaron la piel encima del más pequeño de los escenarios.

Bajo un sol de justicia salían a escena THE DEAD DAISIES, toda una sensación dentro del panorama del Hard Rock con músicos de la talla de los guitarristas David Lowy o Doug Aldrich (DIO, WHITESNAKE) al frente o John Corabi a la voz. Les vimos homenajear a unos grandes como THE ROLLING STONES con “Bitch” y darnos una lección de buena música con “Last Time I Saw the Sun” o “Long Way to Go”. Un público entregado, animado y levantando el puño bien en alto durante todo su repertorio. ¡Menuda forma de comenzar el día! Aunque por desgracia nos perdimos a UNLEASH THE ARCHERS.

La cosa se ponía seria a base de Heavy Metal con los contundentes y personales riffs de Jon Schaffer y sus ICED EARTH, y es que con la entrada de esa bestia parda que es Stu Block a la voz parecen estar viviendo una nueva juventud, y su nueva obra, “Incorruptible” es el mejor ejemplo de ello. Se repitieron algunos de los errores de sonido que tanto nos afectaron la jornada anterior, especialmente a nivel del volumen vocal, pero fue tal la contundencia de los de Florida que fue imposible resistirse al headbanging más salvaje.

Con apenas una hora de show decidieron centrarse especialmente en su último disco de la mano de los temas “Great Heathen Army”, la violenta “Seven Headed Whore”, “Raven Wing” y “Clear the Way (December 13th, 1862)”, recuperando uno de los clásicos recientes de su nuevo vocalista, “Dystopia”. Pero no os asustéis, no se dejaron en el tintero “Burning Times”, “Vengeance is Mine”, “The Hunter” o la emotiva “Watching Over Me”, dedicada al recientemente fallecido Vinnie Paul. Una montaña rusa metálica que estamos deseando ver en sala lo antes posible.

Nos decidimos por refugiar un poco en la sombra para disfrutar del espectáculo (bueno, lo podemos definir así, ¿no?) de MOJINOS ESCOZÍOS y su Rock ‘n’ Roll macarra y divertido, perfecto para este tipo de saraos, con “El Sevilla” como maestro de ceremonias descargando junto a los suyos temas tan emblemáticos y reconocibles como “¿Me Has Dicho Borracho?”, “Mi Jefe” o “Al Carajo”. A estas alturas sobran las presentaciones y las explicaciones. Cachondeo en estado puro con sus monólogos, chistes y, como no, mucho Rock. Eso sí, nos perdimos a INSOMNIUM ¡Y ya van dos veces en lo que va de año!

Seguíamos disfrutando de buen Rock gracias a PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS, nueva banda del mítico Phil Campbell, que no perdió la oportunidad de dejarnos un buen puñado de nuevas canciones y, como no, algunos de los clásicos que hicieron grandes a su anterior banda, MOTÖRHEAD. Lemmy, se te echa mucho de menos, demasiado. No faltaron “Rock Out”, “Born to Raise Hell” o la inmortal “Ace of Spades”, que puso patas arriba el recinto con todo el mundo cantando al unísono. Lemmy, ¡Va por ti, allá donde estés!

Cuanto se agradecen propuestas como la que ofrecieron SÔBER en el festival, con orquesta incluida, rememorando su enorme “Paradÿsso” y acompañándolo de otros grandes éxitos que nos han dejado por el camino los madrileños. Simplemente el hecho de ver al cuarteto rodeado de todo un arsenal de cuerda ya por si ofrecía una estampa preciosa que aún resultó más excelsa cuando se puso a la acción. Obviamente no contaron con el tiempo completo del show que realizaron en Madrid pero por suerte los tendremos por la ciudad condal a finales de año.

Carlos Escobedo estuvo tan comunicativo y líder como en él es habitual, comandando el sonido a través de su garganta y su potente bajo, con temas como “Diez Años”, “Arrepentido” o el propio “Paradÿsso” con un sonido más que notable y una energía marca de la casa. Jorge y Antonio Bernardini ponían la fuerza al servicio de sus guitarras mientras Manu Reyes golpeaba la batería con la maestría a la que nos tiene acostumbrados, y no se dejaron en el tintero composiciones tan emotivas como “El Hombre de Hielo”, la reciente “Blancanieve” y, como no, una “Naufrago” que, como siempre, nos puso la piel de gallina. ¡Bravo chicos! Fue una lástima perdernos a TREMONTI pero desgraciadamente no podemos estar en dos sitios a la vez e hicisteis que mereciera la pena.

La banda por excelencia del Heavy Metal cristiano STRYPER venían presentando nuevo disco, “God Damn Evil” y dejaron a toda la parroquia más que satisfecha, y es que completaron uno de los mejores conciertos del día sin ningún tipo de duda. Los hermanos Sweet, con Michael a la voz y la guitarra al frente del cuarteto, dejaron claro que la religión cristiana y el metal no están reñidos y repasaron algunos de los clásicos que les hicieron muy grandes en la década de los ochenta.

El pistoletazo de salida lo dio “Yahweh”, a la que le siguieron cortes de su último trabajo como “The Valley”, la propia “God Damn Evil” o el reciente single “Sorry”, que tuvieron una muy buena acogida aunque difícil de comparar con la que consiguieron temas tan clásicos como “Calling On You”, la cañera “Soldiers Under Command” y, por supuesto, “To Hell With the Devil”, con la que cerraron su actuación. Personalmente se echó en falta uno de sus grandes himnos, “In God We Trust”, pero dejaron patente su fe repartiendo un buen arsenal de biblias entre sus fieles.

Comenzaba la hora de los pesos pesados de la noche y MEGADETH salieron a por todas, con un impecable setlist, mucho mejor que el que tuvimos ocasión de escuchar en su reciente actuación en la última edición del NOVA ROCK y con una banda, especialmente Mustaine, en estado de gracia. Casi irreconocible. Y es que, teniendo en cuenta las limitaciones y personalidad de su voz, sonó mejor que en muchos años, con una actitud mucho más activa y cómplice con su público, y, eso sí, rodeado de una serie de músicos del más alto nivel.

Los californianos atacaron sin piedad con “Hangar 18”, en la que ya se le pudo ver mejor de lo que en algunas ocasiones nos tiene acostumbrados, y tras la que volvieron a su presente más reciente de la mano de “The Threat Is Real”. La enorme pantalla iba mostrando imágenes de guerra y política, marca de la casa, mientras seguían sonando clásicos como “The Conjuring” o “Sweating Bullets”, que nos hizo vibrar, cantar y saltar como hace tiempo que yo no les recuerdo a los estadounidenses. Además la guinda la pusieron recuperando un corte de la calidad de “She-Wolf”, con Mustaine haciendo de pareja de baile a la guitarra con un Kiko Loureiro totalmente integrado en la banda. Volvió la caña más burra con “Tornado of Souls” para después regresar a la calma de la mano de “Trust”, toda una sorpresa dentro del set.

No daban tregua, no hacían prisioneros, y que mejor que celebrarlo al ritmo de la propia “Take No Prisioners” que sonó francamente violenta y que desataba la locura entre unos seguidores que aún seguían en estado de shock. “Dystopia” sería la única concesión al presente ya que a partir de aquí fue todo un recital de Thrash Metal de la vieja escuela comenzando por su himno entre himnos, “Symphony of Destruction” con los habituales “Megadeth! Megadeth! Aguante Megadeth!” del público. “My Last Words” y la imponente “Peace Sells” con la base rítmica imprimida por el bajo de David Ellefson y la batería de Dirk Verbeuren siguió haciendo la delicia de los suyos hasta la llegada de “Holy Wars… The Punishment Due” que puso la nota final, y que final, de uno de esos conciertos que se van a recordar durante mucho tiempo.

Era el turno para uno de los cabezas de cartel del festival, los alemanes SCORPIONS, que nos visitaban por segunda vez con un show y un setlist muy similar, quizás demasiado, al que ya presentaran tres ediciones atrás. Y es que poco se les puede achacar a Klaus Meine, Rudolf Schenker, Matthias Jabs y compañía a estas alturas, habiendo escrito en mayúsculas (y negrita) su nombre en la historia del Hard Rock. Pero una cosa no quita la otra y el repertorio resulto algo desigual, con picos muy altos y otros… no tanto, de ritmo algo irregular y con algunos excesos que personalmente creemos que les pasó cierta factura, pudiendo hacer un concierto memorable y quedándose, simplemente, en uno muy bueno. Y es que material para lograrlo les sobra.

Tras un inicio marcado por el ligero retraso que se iba trasladando de una banda a la siguiente, los germanos salieron con una puesta en escena de lo más colorida y psicodélica con temas que repasaban distintas etapas de su dilatada carrera como “Going Out With a Bang”, “The Zoo” o “We Built This House”. Pero fue realmente a partir de las preciosas “Send Me an Angel” y “Wind of Change” cuando tanto la banda como el público se vinieron definitivamente arriba, marcando un claro punto de inflexión en su actuación, que ya prácticamente rozaría el sobresaliente a lo largo de la misma. ¡Y “Tease Me Please Me” devolvió la caña!

Una de las sorpresas de la noche la protagonizó “Overkill” de MOTÖRHEAD, aprovechando la pegada de Mikkey Dee que se encontraba tras la batería, y la irrupción en el escenario de Phil Campbell. Un sentido y merecido homenaje, otro más, al bueno de Lemmy. Le siguió, como no, un solo de batería que marcó el preludio para “Blackout”, uno de sus cortes más heavies, que vino acompañado de la pegadiza “Big City Nights”. Así llegamos al merecido bis, que aprovecharon para tomar un poco de aire y volver por todo lo alto con probablemente sus dos canciones más célebres y celebradas. La eterna balada del Heavy Metal “Still Loving You” y el cañonazo “Rock You Like a Hurricane”, que sirvieron para dejar el pabellón bien alto tras un inicio alto más discreto. ¡Genios y figuras!

Y llegamos a la medianoche, o lo que era lo mismo, la hora de KISS, “la mejor banda del mundo”, aunque permitidnos ponerlo en tela de juicio. Obviamente son muy grandes, han hecho mucho por el Hard Rock a nivel mundial, y tienen un espectáculo difícilmente comparable al de ninguna otra banda del planeta, pero los años pasan para todos, para unos más que para otros, y el estado vocal de Paul Stanley a día de hoy dista mucho de ser el que era, y lo que es peor, evoluciona francamente mal de una visita a la otra. Pero no nos engañemos, al Rey lo que es del Rey.

“Shout It Out Loud” es una de esas canciones que pone en pie a cualquiera, y “I Was Made for Lovin’ You” es una de nuestras debilidades de los estadounidenses, aunque, todo sea dicho, les quedó un tanto deslucida especialmente a nivel vocal y con algún que otro desajuste rítmico. Eso sí, ver a Gene Simmons escupir fuego en “Firehouse” o sangre durante su solo de bajo, y disfrutar de las voces de Tommy Thayer o Eric Singer, con el añadido de contar con grandes hits que han puesto banda sonora a nuestras vidas como son el caso de “Love Gun”, “Lick It Up”, “Rock and Roll All Nite” o “Detroit Rock City” es todo un privilegio. Pero amigos, todo tiene un final, y quizás el suyo esté más cerca de lo que parece, o no. Dependerá única y exclusivamente de ellos.

Y así llegamos al final de la quinta edición del ROCK FEST BARCELONA, que ponía su definitivo punto y final con T.N.T., LUJURIA y más DJs en acción. Un grandísimo festival de Hard Rock y Heavy Metal que se ha convertido ya no en un referente en el panorama nacional, sino internacional. ¡Y lo mejor de todo es que en un año volveremos a estar rodeados de buena música y buena gente disfrutando como niños! ¡Hasta el año que viene!

Texto: Lluís “DiMu” García

Fotos: Rock Fest Barcelona

Fecha y lugar: 7 de Julio, Can Zam, Barcelona

Promotora: RockNRock

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