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Y con el cansancio propio que le causa a uno un festival tan intenso como el ROCK FEST BARCELONA pero con el deseo de que ojalá no se terminara todavía nos encontramos en la última jornada. ¿Lo bueno? Que nos esperaba un día de lo más ajetreado. ¿Algo más? ¡Sí! Que ya tenemos fecha para el año que viene y los abonos ya están a la venta. ¡Ah! ¡Y que durará un día más! Así que anotad la fecha: Del 4 al 7 de Julio de 2019. Mismo lugar.

Era sábado y las actuaciones comenzaban aún más pronto que el resto del festival, así que nos perdimos a los thrashers por excelencia de la escena germana, DESTRUCTION, a una banda del bagaje de DARK TRANQUILITY y al Rap Metal de los nacionales BOURBON KINGS que, según nos cuentan, y a pesar de lo prohibitivo de la hora se dejaron la piel encima del más pequeño de los escenarios.

Bajo un sol de justicia salían a escena THE DEAD DAISIES, toda una sensación dentro del panorama del Hard Rock con músicos de la talla de los guitarristas David Lowy o Doug Aldrich (DIO, WHITESNAKE) al frente o John Corabi a la voz. Les vimos homenajear a unos grandes como THE ROLLING STONES con “Bitch” y darnos una lección de buena música con “Last Time I Saw the Sun” o “Long Way to Go”. Un público entregado, animado y levantando el puño bien en alto durante todo su repertorio. ¡Menuda forma de comenzar el día! Aunque por desgracia nos perdimos a UNLEASH THE ARCHERS.

La cosa se ponía seria a base de Heavy Metal con los contundentes y personales riffs de Jon Schaffer y sus ICED EARTH, y es que con la entrada de esa bestia parda que es Stu Block a la voz parecen estar viviendo una nueva juventud, y su nueva obra, “Incorruptible” es el mejor ejemplo de ello. Se repitieron algunos de los errores de sonido que tanto nos afectaron la jornada anterior, especialmente a nivel del volumen vocal, pero fue tal la contundencia de los de Florida que fue imposible resistirse al headbanging más salvaje.

Con apenas una hora de show decidieron centrarse especialmente en su último disco de la mano de los temas “Great Heathen Army”, la violenta “Seven Headed Whore”, “Raven Wing” y “Clear the Way (December 13th, 1862)”, recuperando uno de los clásicos recientes de su nuevo vocalista, “Dystopia”. Pero no os asustéis, no se dejaron en el tintero “Burning Times”, “Vengeance is Mine”, “The Hunter” o la emotiva “Watching Over Me”, dedicada al recientemente fallecido Vinnie Paul. Una montaña rusa metálica que estamos deseando ver en sala lo antes posible.

Nos decidimos por refugiar un poco en la sombra para disfrutar del espectáculo (bueno, lo podemos definir así, ¿no?) de MOJINOS ESCOZÍOS y su Rock ‘n’ Roll macarra y divertido, perfecto para este tipo de saraos, con “El Sevilla” como maestro de ceremonias descargando junto a los suyos temas tan emblemáticos y reconocibles como “¿Me Has Dicho Borracho?”, “Mi Jefe” o “Al Carajo”. A estas alturas sobran las presentaciones y las explicaciones. Cachondeo en estado puro con sus monólogos, chistes y, como no, mucho Rock. Eso sí, nos perdimos a INSOMNIUM ¡Y ya van dos veces en lo que va de año!

Seguíamos disfrutando de buen Rock gracias a PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS, nueva banda del mítico Phil Campbell, que no perdió la oportunidad de dejarnos un buen puñado de nuevas canciones y, como no, algunos de los clásicos que hicieron grandes a su anterior banda, MOTÖRHEAD. Lemmy, se te echa mucho de menos, demasiado. No faltaron “Rock Out”, “Born to Raise Hell” o la inmortal “Ace of Spades”, que puso patas arriba el recinto con todo el mundo cantando al unísono. Lemmy, ¡Va por ti, allá donde estés!

Cuanto se agradecen propuestas como la que ofrecieron SÔBER en el festival, con orquesta incluida, rememorando su enorme “Paradÿsso” y acompañándolo de otros grandes éxitos que nos han dejado por el camino los madrileños. Simplemente el hecho de ver al cuarteto rodeado de todo un arsenal de cuerda ya por si ofrecía una estampa preciosa que aún resultó más excelsa cuando se puso a la acción. Obviamente no contaron con el tiempo completo del show que realizaron en Madrid pero por suerte los tendremos por la ciudad condal a finales de año.

Carlos Escobedo estuvo tan comunicativo y líder como en él es habitual, comandando el sonido a través de su garganta y su potente bajo, con temas como “Diez Años”, “Arrepentido” o el propio “Paradÿsso” con un sonido más que notable y una energía marca de la casa. Jorge y Antonio Bernardini ponían la fuerza al servicio de sus guitarras mientras Manu Reyes golpeaba la batería con la maestría a la que nos tiene acostumbrados, y no se dejaron en el tintero composiciones tan emotivas como “El Hombre de Hielo”, la reciente “Blancanieve” y, como no, una “Naufrago” que, como siempre, nos puso la piel de gallina. ¡Bravo chicos! Fue una lástima perdernos a TREMONTI pero desgraciadamente no podemos estar en dos sitios a la vez e hicisteis que mereciera la pena.

La banda por excelencia del Heavy Metal cristiano STRYPER venían presentando nuevo disco, “God Damn Evil” y dejaron a toda la parroquia más que satisfecha, y es que completaron uno de los mejores conciertos del día sin ningún tipo de duda. Los hermanos Sweet, con Michael a la voz y la guitarra al frente del cuarteto, dejaron claro que la religión cristiana y el metal no están reñidos y repasaron algunos de los clásicos que les hicieron muy grandes en la década de los ochenta.

El pistoletazo de salida lo dio “Yahweh”, a la que le siguieron cortes de su último trabajo como “The Valley”, la propia “God Damn Evil” o el reciente single “Sorry”, que tuvieron una muy buena acogida aunque difícil de comparar con la que consiguieron temas tan clásicos como “Calling On You”, la cañera “Soldiers Under Command” y, por supuesto, “To Hell With the Devil”, con la que cerraron su actuación. Personalmente se echó en falta uno de sus grandes himnos, “In God We Trust”, pero dejaron patente su fe repartiendo un buen arsenal de biblias entre sus fieles.

Comenzaba la hora de los pesos pesados de la noche y MEGADETH salieron a por todas, con un impecable setlist, mucho mejor que el que tuvimos ocasión de escuchar en su reciente actuación en la última edición del NOVA ROCK y con una banda, especialmente Mustaine, en estado de gracia. Casi irreconocible. Y es que, teniendo en cuenta las limitaciones y personalidad de su voz, sonó mejor que en muchos años, con una actitud mucho más activa y cómplice con su público, y, eso sí, rodeado de una serie de músicos del más alto nivel.

Los californianos atacaron sin piedad con “Hangar 18”, en la que ya se le pudo ver mejor de lo que en algunas ocasiones nos tiene acostumbrados, y tras la que volvieron a su presente más reciente de la mano de “The Threat Is Real”. La enorme pantalla iba mostrando imágenes de guerra y política, marca de la casa, mientras seguían sonando clásicos como “The Conjuring” o “Sweating Bullets”, que nos hizo vibrar, cantar y saltar como hace tiempo que yo no les recuerdo a los estadounidenses. Además la guinda la pusieron recuperando un corte de la calidad de “She-Wolf”, con Mustaine haciendo de pareja de baile a la guitarra con un Kiko Loureiro totalmente integrado en la banda. Volvió la caña más burra con “Tornado of Souls” para después regresar a la calma de la mano de “Trust”, toda una sorpresa dentro del set.

No daban tregua, no hacían prisioneros, y que mejor que celebrarlo al ritmo de la propia “Take No Prisioners” que sonó francamente violenta y que desataba la locura entre unos seguidores que aún seguían en estado de shock. “Dystopia” sería la única concesión al presente ya que a partir de aquí fue todo un recital de Thrash Metal de la vieja escuela comenzando por su himno entre himnos, “Symphony of Destruction” con los habituales “Megadeth! Megadeth! Aguante Megadeth!” del público. “My Last Words” y la imponente “Peace Sells” con la base rítmica imprimida por el bajo de David Ellefson y la batería de Dirk Verbeuren siguió haciendo la delicia de los suyos hasta la llegada de “Holy Wars… The Punishment Due” que puso la nota final, y que final, de uno de esos conciertos que se van a recordar durante mucho tiempo.

Era el turno para uno de los cabezas de cartel del festival, los alemanes SCORPIONS, que nos visitaban por segunda vez con un show y un setlist muy similar, quizás demasiado, al que ya presentaran tres ediciones atrás. Y es que poco se les puede achacar a Klaus Meine, Rudolf Schenker, Matthias Jabs y compañía a estas alturas, habiendo escrito en mayúsculas (y negrita) su nombre en la historia del Hard Rock. Pero una cosa no quita la otra y el repertorio resulto algo desigual, con picos muy altos y otros… no tanto, de ritmo algo irregular y con algunos excesos que personalmente creemos que les pasó cierta factura, pudiendo hacer un concierto memorable y quedándose, simplemente, en uno muy bueno. Y es que material para lograrlo les sobra.

Tras un inicio marcado por el ligero retraso que se iba trasladando de una banda a la siguiente, los germanos salieron con una puesta en escena de lo más colorida y psicodélica con temas que repasaban distintas etapas de su dilatada carrera como “Going Out With a Bang”, “The Zoo” o “We Built This House”. Pero fue realmente a partir de las preciosas “Send Me an Angel” y “Wind of Change” cuando tanto la banda como el público se vinieron definitivamente arriba, marcando un claro punto de inflexión en su actuación, que ya prácticamente rozaría el sobresaliente a lo largo de la misma. ¡Y “Tease Me Please Me” devolvió la caña!

Una de las sorpresas de la noche la protagonizó “Overkill” de MOTÖRHEAD, aprovechando la pegada de Mikkey Dee que se encontraba tras la batería, y la irrupción en el escenario de Phil Campbell. Un sentido y merecido homenaje, otro más, al bueno de Lemmy. Le siguió, como no, un solo de batería que marcó el preludio para “Blackout”, uno de sus cortes más heavies, que vino acompañado de la pegadiza “Big City Nights”. Así llegamos al merecido bis, que aprovecharon para tomar un poco de aire y volver por todo lo alto con probablemente sus dos canciones más célebres y celebradas. La eterna balada del Heavy Metal “Still Loving You” y el cañonazo “Rock You Like a Hurricane”, que sirvieron para dejar el pabellón bien alto tras un inicio alto más discreto. ¡Genios y figuras!

Y llegamos a la medianoche, o lo que era lo mismo, la hora de KISS, “la mejor banda del mundo”, aunque permitidnos ponerlo en tela de juicio. Obviamente son muy grandes, han hecho mucho por el Hard Rock a nivel mundial, y tienen un espectáculo difícilmente comparable al de ninguna otra banda del planeta, pero los años pasan para todos, para unos más que para otros, y el estado vocal de Paul Stanley a día de hoy dista mucho de ser el que era, y lo que es peor, evoluciona francamente mal de una visita a la otra. Pero no nos engañemos, al Rey lo que es del Rey.

“Shout It Out Loud” es una de esas canciones que pone en pie a cualquiera, y “I Was Made for Lovin’ You” es una de nuestras debilidades de los estadounidenses, aunque, todo sea dicho, les quedó un tanto deslucida especialmente a nivel vocal y con algún que otro desajuste rítmico. Eso sí, ver a Gene Simmons escupir fuego en “Firehouse” o sangre durante su solo de bajo, y disfrutar de las voces de Tommy Thayer o Eric Singer, con el añadido de contar con grandes hits que han puesto banda sonora a nuestras vidas como son el caso de “Love Gun”, “Lick It Up”, “Rock and Roll All Nite” o “Detroit Rock City” es todo un privilegio. Pero amigos, todo tiene un final, y quizás el suyo esté más cerca de lo que parece, o no. Dependerá única y exclusivamente de ellos.

Y así llegamos al final de la quinta edición del ROCK FEST BARCELONA, que ponía su definitivo punto y final con T.N.T., LUJURIA y más DJs en acción. Un grandísimo festival de Hard Rock y Heavy Metal que se ha convertido ya no en un referente en el panorama nacional, sino internacional. ¡Y lo mejor de todo es que en un año volveremos a estar rodeados de buena música y buena gente disfrutando como niños! ¡Hasta el año que viene!

Texto: Lluís “DiMu” García

Fotos: Rock Fest Barcelona

Fecha y lugar: 7 de Julio, Can Zam, Barcelona

Promotora: RockNRock

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Amanecía un día más en el ROCK FEST BARCELONA con una segunda jornada que nos iba a traer grandes reuniones, algunos clásicos de la escena y propuestas más extremas para los más aventurados. La calor seguiría marcando el día y los problemas de sonido afectarían a algunas de las actuaciones de la tarde, pero nada ni nadie podría impedir una nueva velada de Hard Rock y Heavy Metal de calidad.

Por problemas de agenda nos perdimos la violencia y oscuridad de bandas como DARK FUNERALWOLFHEART, así como alternativas más clásicas como TYGERS OF PAN TANG ROSS THE BOSS, sin olvidar a uno de los grupos que más nos dolió perdernos, LACUNA COIL. Según nos cuentan el show de los italianos desafió a la calor y se alzó como uno de los mejores de esta segunda fecha.

A continuación nos habría gustado tener la capacidad de duplicarnos, e incluso triplicarnos, para ver las actuaciones completas de AXEL RUDI PELLDÉBLERVIXEN, pero hasta la fecha no contamos con ese bendito don, así que repartimos lo mejor que pudimos nuestro tiempo en los tres escenarios. ¡Qué comience la fiesta del Rock!

AXEL RUDI PELL saltaron al escenario con ganas de mostrarnos todas las cualidades de su Hard Rock y Heavy Metal melódico, con el guitarrista germano al frente haciendo las delicias de los seguidores de las seis cuerdas, y con Johnny Gioeli poniéndole voz a sus composiciones. Recorrieron gran parte de su discografía en cortes como “The Wild and the Young”, “Mystica” o una “Rock the Nation” que siempre levanta el ánimo de la parroquia del metal.

En España hay cantera de Heavy Metal y sino que se lo digan a DÉBLER. Los madrileños atrajeron un buen puñado de seguidores a la carpa interpretando temas de sus dos únicos discos, dejando un gran sabor de boca y con un vocalista al frente como Rubén Kelsen demostrando talento y actitud. La cañera “Nada Nos Podrá Parar” o “Sentencia Final” levantaron el aplauso y los cuernos en alto de un público que fue de menos a más y que tenía ganas de fiesta.

Llegaría el turno de las clásicas VIXEN, unas luchadoras de la escena que han sabido remontar ante sus reuniones (alguna que otra fallida) y, sobretodo, ante el duro golpe que supuso la muerte de Jan Kuehnemund. Janet Gardner mostró galones sobre las tablas y un notable estado de forma vocal, para el que no pasan los años, descargando temas como “Rev It up”, “Streets in Paradise” y, sobretodo, “Edge of a Broken Heart”, todo un icono de las estadounidenses. Pusieron la nota clásica y sacaron a relucir el cuero y las tachuelas de los más veteranos.

Unos de los grandes de este país, les pese a quien les pese, MÄGO DE OZ, están celebrando su 30 aniversario, que se dice pronto, y han decidido pasar por la ciudad condal con un show más corto de lo habitual pero que da buena muestra del puñado de clásicos que han puesto banda sonora a la historia del Rock de este país. Una pena el sonido que sufrieron Txus y los suyos en gran parte de la actuación, especialmente en lo que respecta a la batería, que aún así no impidió que nos hicieran saltar, bailar y cantar coreando prácticamente cada uno de sus conocidos estribillos.

Comenzaron fuerte con “Maritornes” y “Molinos de Viento”, con Patricia Tapia derrochando voz en su versión de “O Mio Babbino Caro”, y con Rubén Kelsen de DÉBLER uniendo fuerzas junto a un recuperado Zeta para dar forma a la preciosa “El Poema de la Lluvia Triste”. Una de las sorpresas vino marcada por la irrupción en el set de “Diabulus in Música”, una de mis debilidades, y el fin de traca lo pusieron la extensa “Gaia”, en la que los músicos demostraron todo su potencial, y, como no, una “Fiesta Pagana” que ya ha trascendido mucho más allá de los derroteros del Rock.

Desgraciadamente los problemas de sonido seguirían vigentes en el escenario contiguo, y STRATOVARIUS y, sobretodo, la guitarra de Matias Kupiainen, sufrirían una falta de sonido que se hizo especialmente sangrante durante los solos del músico. Aún así Kotipelto y los suyos salieron al escenario con un repertorio repleto de grandes éxitos, dejando algunas piezas de su última obra y repasando generosamente el que probablemente sea su mejor disco, “Visions”. Una apuesta sobre seguro.

“Forever Free”, “The Kiss of Judas”, “Paradise” y ese gran himno que es “Black Diamond”, siempre prendido por la exquisitez del señor Jens Johansson al teclado, son canciones que cualquier aficionado al Power Metal conoce prácticamente de memoria y estos no fallaron. Timo animó a los suyos, se le veía feliz sobre las tablas, y con un registro vocal notable aunque con un sonido excesivamente escaso en ocasiones, se despidió de todos nosotros al compás de “Hunting High and Low”, dejándonos satisfechos pero con cierto sabor agridulce en los labios.

Y seguíamos en territorio nórdico, esta vez desplazándonos hasta Noruega, para ser testigos de uno de los mejores shows de no ya el día, sino del festival, con el Black Metal sinfónico de unos DIMMU BORGIR que, por suerte para todos, están de vuelta y con una obra como “Eonian” bajo el brazo. Quizás no sean del mayor gusto de los aficionados al sonido más extremo o del perfil medio de un festival como el ROCK FEST BARCELONA, pero Shagrath y los suyos se ganaron el aplauso y la admiración del respetable con una puesta en escena plagada de maquillaje, oscuro vestuario y un fuego omnipresente que daba fuerza a un ritual único.

Canciones de su nueva obra como la épica “Interdimensional Summit” o “Council of Wolves and Snakes” se ganaron su sitio entre clásicos de la talla de “Gateways” o una potente y majestuosa “Mourning Palace” que puso el broche final a la velada. Gozaron de un sonido espectacular y poco a poco fueron congregando tanto a fans como a curiosos alrededor de su escenario. Ojalá les veamos pronto por nuestro país de gira así que, promotoras de España, yo os invoco.

El fin de nuestra andada en el festival por hoy no podría ser mejor que con la presencia de unos reunidos HELLOWEEN encima del escenario, y es que la noche no hacía más que mejorar por momentos. Quizás no sean un cabeza de cartel tan espectacular en cuanto a nombre como OZZY OSBOURNE, SCORPIONSKISS, pero los alemanes nos regalaron dos horas del mejor Power Metal que uno puede escuchar, con el dinamismo que aportan los distintos registros vocales de los tonos de Andi Deris, Michael Kiske o Kai Hansen. Magia.

Arrancaron con la extensa y majestuosa “Halloween” con la dupla Kiske/Deris mostrando una complicidad y un estado de forma envidiable, y siguieron con el primero recordando viejos tiempos con “Dr. Stein” y “I’m Alive”, y el segundo tomando el relevo con “Are You Metal?” y “Perfect Gentleman”, jugando a los contrastes sonoros a la altura de pocas bandas. Aunque para contraste el de ese puñetazo emocional que nos llevó directamente a los inicios de todo esto de la mano y micrófono de Mr. Kai Hansen repasando en forma de medley algunos de los cortes más emblemáticos de aquella primera época de los calabazas. “Starlight”, “Ride the Sky”, “Judas” y “Heavy Metal (Is the Law)” nos rejuvenecieron a base de frenéticos riffs de guitarra y un Speed Metal que fue influencia para tantas y tantas bandas. Y que lo sigue siendo. Vocalmente Kai no será el mejor pero su personalidad resulta inimitable.

Seguirían cayendo muestras de la discografía de los germanos repasando la época Kiske al ritmo de una “Livin’ Ain’t No Crime” que pronto mutaría en una coreada “A Little Time”, o la época de Deris con muestras como la oscura “If I Could Fly”, “Sole Survivor” o todo un himno como “Power”, una de las más celebradas de la noche. Entre medias hubo tiempo para que Daniel Löble se marcara un solo de batería homenajeando a un Ingo Schwichtenberg al que todos echamos de menos (descanse en paz) y nos regalaran un perfecto “Pumpkins United” que tanto echamos de menos en su anterior visita al país, así como esa pequeña gran joya que es “March of Time” que también se dejaran en el tintero, pero que han recuperado, acertadamente, para la causa. ¿Y qué podemos decir de “How Many Tears” qué no se haya dicho ya? Dejemos que la música hable por si sola.

“Invitation” sería el preludio perfecto y por todos conocido para esa oda de amor al Heavy Metal que es “Eagle Fly Free” y que desató la locura entre el respetable, con un Markus Grosskopf tan sonriente como siempre, leyenda permanente de las calabaza. Le siguió una versión redux de “Keeper of the Seven Keys” con las guitarras de Mr. Weikath y de un Sascha Gerstner que cada día que pasa tiene más galones sobre el escenario brillando con luz propia. Tras el inevitable bis llegaría el momento más esperado por los miles y miles de asistentes a la cita que no dudaron en dejarse la voz en cada verso y, sobretodo, en cada estribillo de esos dos enormes hits que son “Future World” y “I Want Out”, marcando una despedida por todo lo alto. Veremos que nos depara el futuro de la banda germana pero mientras disfrutemos todo lo que podamos de esta reunión.

Y así llegamos al final de nuestra jornada en este segundo día del ROCK FEST BARCELONA, que aún se alargaría unas cuantas horas más para los más valientes y trasnochadores gracias al Thrash de la vieja escuela de ANNIHILATOR, el cachondeo de GIGATRÓN o el ambiente festivo que una banda como KORPIKLAANI sabe crear como pocas. Sin olvidarnos de los tributos y DJs que completarían una agenda para todos los gustos. ¡Mañana más!

Texto: Lluís “DiMu” García

Fotos: Rock Fest Barcelona

Fecha y lugar: 6 de Julio, Can Zam, Barcelona

Promotora: RockNRock

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El segundo día del Be prog se nos antojaba bastante más tranquilo. Esperábamos un público de mayor edad y algo más clásico dado el plato fuerte del día, que era Steve Hackett y su Genesis revisited. Pero al igual que el género al que está dedicado el festival, la tarde nos deparaba varias sorpresas.

PLINI: SOÑAR DESPIERTOS

Muchísimas ganas de ver a los australianos PLINI (es un proyecto en solitario, si, pero tratándose de un directo con sus respectivos cuatro miembros nos referiremos a “ellos”) en un contexto como este. Su propuesta instrumental era perfecta a modo de bienvenida a los asistentes que entraban pronto. Sin embargo, estuvieron muchísimo más allá de un simple telón de fondo. Era de prever, viendo la afluencia de público que además de ser superior a la apertura del día anterior, comentaba en voz alta su expectación.

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El concierto fue idílico. Su propuesta es tan orgánica que no suena extraño hablar de la musicalización de los sueños. Psicodelia y mucha técnica, pero ante todo alma. Sería un enorme placer poder disfrutarlos en un auditorio preparado para ellos, más allá de en salas pequeñas como pudimos hacerlo el año pasado. , En este caso, lo único de la oportunidad y la comodidad que ofrecía el entorno ayudó en la creación de una atmósfera absolutamente mágica.

Los músicos se mostraron tímidos ante la devoción del público, pero muy agradecidos. Cada vez que Plini hablaba a través del único pié de micro habilitado despertaba la ternura de los asistentes. Pero sus incisos fueron cortos, y su música absolutamente protagonista. Desde luego quedaron altos en el ranking. Uno de los mejores shows del día, y del festival.

GAZPACHO: TAL VEZ DEBIERON SERVIRSE MÁS FRÍOS

La afluencia de público aumentaba. Pero el sol, todavía más extremo que el del día anterior, se hacía notar más que las ganas del público por ver a los noruegos Gazpacho. Su propuesta a medio camino entre el art-rock y el prog era una de las curiosidades del festival, teniendo en cuenta que es difícil cazarlos en show propio por estos lares.

Por desgracia empezaron con un sonido algo sucio, y justamente se trataba de uno de los grupos que más necesitaban de una limpieza impecable. La cosa se solucionó pronto, a la vez que el sol iba dejando paso a la proyección de las sombras sobre la plaza del poble español y los asistentes se iban congregando ante el escenario dejándose atrapar por la cocción a fuego lento de la propuesta.

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La incursión de un omnipresente violín para muchos parecía mera curiosidad, pero poco tardaron en darse cuenta que se trata de gran parte del cuerpo y alma de la banda, dedicada casi exclusivamente a la construcción de atmosferas. Tenían un papel complicado, pues siempre es más fácil disfrutar de estos grupos en sala y pudiendo contra con un juego de luces que la del sol no les permitía.

Lo que si ayudó fue el que posiblemente fuese el mejor uso de la pantalla trasera del escenario, con la proyección de diferentes cinemáticas elegidas para cada tema. Es una buena herramienta para los grupos y se agradece cuando se usa más elaboradamente que para poner el logotipo del grupo de fondo. Al final GAZPACHO consiguieron su propósito y terminaron entregando un concierto solido ante un público que pudo disfrutarles más a gusto de lo esperado, pese no conseguir una ovación absoluta.

SONS OF APOLLO: TRIUNFAN PERO NO EMOCIONAN

Me vais a disculpar lo vulgar de la expresión, pero lo que hicieron SONS OF APOLLO aquella tarde fue una “Sacada de miembro” en toda regla. La plaza presentaba posiblemente la mayor cantidad de público que vimos en toda la tarde, incluso más que de cara al plato fuerte que era STEVE HACKETT.

Con absoluta convicción y conocimiento de su condición de súper grupo, salieron al escenario a hacer lo que todo el mundo espera de un proyecto así: exhibirse. Sheenan y Bumblefoot salieron empuñando sendas doble mástil. Sherinian se marcó un Nacho Cano extremo a los dos teclados. Portnoy exhibía sus cabriolas y trucos habituales a bordo de una batería que ocupaba la mitad de la escena y a Soto no le cabía el Rockstar en el pecho. Los cinco eran absoluta actitud y energía, y desde el principio dejaron claro que aquello iba a ser una masterclass de virtuosismo instrumental a ritmo de una tralla que tenía al público enloquecido. Lástima que en este caso el sonido no acompañase demasiado. Faltaba guitarra y sobraba estridencia en el resto de instrumentos. Pero al respetable parecía darle igual.

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Si algo no faltó en el show fue intensidad, de principio a fin. Todo el mundo se contagió de ella. Yo, por mi lado, eché en falta algo de emoción más allá de la adrenalina rociada en el ambiente. Todo quedó en el umbral del mero entretenimiento, cuando un grupo como es este puede ofrecer muchísimo más. Tal vez tanto exhibicionismo se sintió demasiado impostado. Pero al fin y al cabo lo que vimos fue en consonancia del trabajo que venían a presentar, y que por cierto interpretaron en su totalidad a excepción del puente instrumental: “Figaro’s whore”. El set lo completaron los que posiblemente fueron los más aclamados temas de su concierto. Sendas covers de DREAM THEATER: “Just let me breathe” y sobretodo la vitoreada “Lines in the sand”, que en este caso si emocionó a un público a estas alturas a los pies de la banda, pese a su interpretación mucho más rockera y clásica. 

STEVE HACKETT: HAY PARA QUIEN NO PASAN LOS AÑOS

Se acercaba el momento. El ambiente se cargó de solemnidad para recibir a uno de los grandes de esta liga. Si bien es cierto que la plaza no mostraba el nivel de afluencia que debería ante el evento, lo que si podemos confirmar es que aquellos que no estuvieron allí se perdieron algo absolutamente mágico.

Pese a que el tour recibe el nombre de “Genesis revisited, solo gems and GTR”, no fue hasta aproximadamente la mitad del concierto que Hackett dejó caer nada del grupo que le lanzó al gran público. La primera mitad del show se basó en las “Solo gems” o sea temas propios entre los que se dejó caer la maravillosa “When the heart rules the mind”, único tema de GTM que escucharíamos aquella noche.

La velada se abrió con “Please don’t touch” a modo de introducción. El juego de luces ayudaba en la creación de un ambiente de ensueño. Hackett, entre tema y tema, iba presentando el siguiente con un temple del que solo los ingleses disponen. Siguió con “Every day” en la cual ya hizo aparición Nad Sylvan a las voces, que desde aquel momento se encargó de orquestar las dos horas de concierto que quedaban por delante, con la teatralidad de sus movimientos (que a muchos nos recordaron a Dio) y su poderosísima voz. Una figura permanentemente atrapada entre el hard rock ochentero y el summer of love.

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Todos los músicos estaban en estado de gracia. Haclkett destilando, obviamente, arte a la guitarra. Gary O’Toole hecho un pincel a bordo de una batería que a veces parecía que no pudiese seguirle el ritmo a él. Roger King a los teclados, Jonas Reingold al bajo y el que acaparó la mayoría de las miradas cuando no estaban puestas en Sylvan o Hackett: Rob Townsend, que iba intercambiando saxos, flautas y percusiones continuamente. Una comunión entre mundos que solo consiguen los grandes. El público estaba encandilado, pero sin embargo no fue hasta que no descorcharon de verdad la botella que la masa no explotó en absoluto éxtasis. Y eso fue con “Dancing with the moonlit knight”, de GENESIS, que arrancó una más que Sonora ovación desde sus primeras notas.

A partir de este momento la cosa se puso seria de verdad y los asistentes vivimos una experiencia absolutamente sensorial. Cerrar los ojos y dejarse llevar por la guitarra de Steve era, seguro, un sueño cumplido para muchos de los asistentes. Y es que la atmosfera que se creó, de respeto y atención por parte del público se respiraba en el aire. Ante dicho panorama se hacía todavía más dolorosa la falta de asistencia, ya que se trataba de un show que cualquiera, conocedor o no de la carrera de Hackett, hubiese disfrutado muchísimo.

Seis fueron los temas de GENESIS que pudimos escuchar aquella noche: “Dancing with the moonlit knight”, “The Fountain of Salmacis”, “Firth of fifth”, “The musical box”, y como era de prever: “Supper’s Ready”, sobre la que recayó la mayor atención a lo largo de sus veintitrés minutos de éxtasis progresivo.

El broche final lo puso la habitual “los endos”, que dejó respirar a un público que terminó las dos horas con los ojos brillantes y una sonrisa grabada en la cara.

BURST: SORPRENDEN DE VUELTA

A muchos les podía ya el cansancio o simplemente habían venido solo a por los platos fuertes. Otros nos quedamos a exprimir el festival tanto como pudimos.

Les tocaba la papeleta de cerrar el festival a los suecos BURST, con su reunión show. El grupo lleva inactivo desde 2008, o sea que íbamos a ser los primeros en verles sobre las tablas en diez años, aliciente de más que añadir a la curiosidad que nos mantuvo ahí a algunos.

Cabe decir que entre el público se encontraban algunos fans, pero bastante dispersos. La mayoría eran curiosos que quedaron prendados al primer tema. Y es que el grupo enamoró desde el principio con su propuesta prog-core, pero alejada del djent genérico, cosa que no sabéis cuanto agradecí.

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Completamente entregados ante un público estático pero gozoso no pararon de mostrarse comunicativos y agradecidos por estar ahí viéndolos volver tras tan largo hiato. La combinación entre melodías, ambientes y pura tralla cabezona los hacía absolutamente disfrutables los conocieses o no. Además la energía de Linus Jagerskog era realmente pegadiza. Algunos incluso intentamos abrir un mosh pit, pero la cosa no cuajó. Cierto es que no era el entorno idóneo para ello.

El set lo formaron temas casi exclusivamente de su último disco, compuesto antes del hiato. No trajeron material nuevo ya que el parón fue completo. O sea que fueron sus más míticas como “I exterminate the I” o “I hold vértigo” los encargados de mover las nucas del personal.

Nos fuimos a casa con una sensación distinta a la del día anterior. Igual de positiva, pero hoy nos habíamos dejado sorprender de manera distinta por grupos que no esperábamos disfrutar tanto. Desde luego, la impresión que nos llevamos del festival no puede ser mejor. Esperemos poderlos disfrutar muchos años más, ya que se han convertido en uno de los imprescindibles nombres del verano musical en Barcelona. ¡Hasta el año que viene, y gracias!

Texto: Titus Ferrer Bellés

Fotos: Aránzazu Peyrotau

Fecha y lugar: 30 de Junio, Poble Espanyol, Barcelona

Promotora: Madness Live

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Este año en Estribillo Pegadizo nos estrenábamos en este singular festival de la ciudad condal que no solo ha conseguido llegar a su quinta edición con una propuesta de alto riesgo sino que ha conseguido consolidarse como un referente para amantes del género de cara a países vecinos. La gente viaja desde toda Europa para vivir los dos días en que no solo se disfruta de la música en directo, sino de un entorno tan especial como es el poble español de Barcelona.

Solo desde el punto de vista estético la propuesta ya se convierte en algo singular, pero es que la plaza también aporta una comodidad difícil de encontrar en otros festivales. Poca masificación, tiendas y restaurantes más allá de las barras del propio festival – que todo sea dicho, funcionan realmente bien para a lo que uno está acostumbrado a ver en el entorno festivalero-, aseos reales y sobretodo muchos puntos en los que refugiarte del sol abrasador sin perderte el concierto que venías a ver.

Obviamente venimos a los festivales por la música, pero este es un evento que cuida el empaque completo, añadiendo otra dimensión a la experiencia. Esto es el Be Prog! My Friend Festival.

Pero vayamos al grano, que aquí no estamos para hablar de mi libro.

PERSÉFONE: APERTURA GALÁCTICA

Tras un rato haciendo la cola de rigor, entramos al recinto. Faltaban pocos minutos para que empezase el entrante del viernes. Venidos desde Andorra, y más que conocidos en nuestro país, abordaban el escenario PERSÉFONE, con su propuesta de death metal progresivo de carácter intergaláctico.

La afluencia era más que decente para tratarse de la hora de apertura y teniendo en cuenta lo abrasador del sol a las cinco de la tarde. Gran parte del público se refugiaba en la lejanía de las sombras laterales de la plaza. Pero fueron muchos los que ni se lo pensaron en agolparse frente al escenario para darlo todo desde el primer momento. Y es que esta era la propuesta sin duda más energética del día.

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Su combinación de pura tralla con los ambientales más envolventes es deliciosa. Sobre todo porque se siente orgánica y no impostada. Sin embargo sí que dio la sensación de que el grupo quiso abracar demasiado en demasiado poco. No les faltó ni un ápice de energía, sobre todo gracias a su frontman Marc Martins, quien no tuvo ninguna clase de vergüenza en acercarse a su público e incluso acabar el concierto mezclado entre el mismo.

Cuarenta y cinco minutos de pura intensidad. Un sprint explosivo en el que se notó que se quedaban cosas en el tintero. Posiblemente en un concierto completo su propuesta sea mucho más compacta.

BARONESS: EL CALORET

El sol apretaba tanto o más que antes, pero había muchas ganas de ver a la baronesa que tan querida es en nuestras tierras. El volumen de público creció, aún que aún no eran muchos los valientes que se atrevían a abandonar las sombras. Tras puntuales treinta minutos de reloj (norma que se siguió a rajatabla con absolutamente todos los grupos los dos días) salían a escena BARONESS, liderados por un John Baizley rojo cual turista alemán en Benidorm.

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Por si el calor no era suficiente de por sí mismo, desplegaron toda la potencia de su stoner progresivo (Si, si) que sonó árido cual arena de desierto. Y con ello no quiero decir que sonase mal, más bien todo lo contrario. El sonido fue óptimo. Pero es que su música es áspera y cruda como ella sola. Desde el minuto cero nos dejaron claro que sudan rock n’ roll, y aquella tarde estaban sudando mucho. Al igual que el enloquecido público que coreaba desde las primeras filas sus más disfrutadas “Shock me!”, o la potente “Kerosene”. Aún que por mi parte, la que se llevó mi corazón fue “Eula”.

El cariño flotaba en el aire, y se notó que ellos se dieron cuenta, pues se les vio a gusto y entregadísimos. Incluso Gina, su más reciente incorporación, que por cierto tiene una voz tremendamente especial, pareció sentirse como en casa. No hay sudor que pare la conexión entre una banda y su público cuando ambos disfrutan de verdad.

PAIN OF SALVATION: LA BIEN QUERIDA

Llegaba la hora de uno de los platos principales del día. El entrante por antonomasia antes del plato fuerte. Y ese papel fue el que les tocó jugar a PAIN OF SALVATION, por los cuales se notaba que había muchísima expectación. De su concierto de Abril de 2017 no habíamos oído más que maravillas, y además su último “Passing light of day” es una maravilla de trabajo o sea que los vientos estaban a su favor.

Salieron a escena ante muchos fans muy fans. Ellos parecían venir directamente del gimnasio: Gildenlöw con pantalón de chándal y Hallgren directamente, y como ya es habitual sin camiseta. Habían venido a hacer ejercicio y se notaba, pues desde el primer momento salieron a matar, empezando con “Full throttle tribe” y emocionando a un público que no paraba de gritar. Sin embargo donde de verdad brillaron fueron en las partes instrumentales más alocadas y aparentemente descontroladas, que eran directamente una salvajada.

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Además el sonido acompañaba, con un bajo que retumbaba y una guitarra que te golpeaba fortísimo con la distorsión en la cara. Tenían la partida ganada desde el principio, y es que empezaron por todo lo alto encadenando la ya mencionada, “Reasons” (divertidísima de corear) y “Meaningless”, que sonó más potente en directo de lo que la versión de estudio pueda aparentar.

Sin embargo, también hubo espacio para la emoción con temas como “Silent gold” o sobretodo la preciosa “Kingdom of loss” capaz de erizarle los pelos a cualquiera. Por lo general el setlist estuvo encabezado por temas de su nuevo trabajo compartiendo protagonismo con los del querido “Remedy lane”. Hora y cuarto de concierto a lo largo del cual hubo espacio para la tralla, la técnica, pero sobretodo la emoción. Eso sí, pese a lo bonito, terminar con la homónima “Passing light of day” dejó un sabor extraño, viendo como de capaces fueron de entregar fiesta y metal.

A PERFECT CIRCLE: POR ENCIMA DE LA CONTROVERSIA

Estaba la cosa complicada para el show de A PERFECT CIRCLE, que encabezaban el Viernes. Y es que justo dos días antes saltó la polémica por las acusaciones de violación por parte de una cuenta anónima de twitter, y además la misma noche anterior redujeron su setlist en el Download festival de Madrid por negarse a tocar dados los fallos de sonido. Era difícil no esperarlos algo inquietos por ver por dónde iban a saltar hoy.

Pero tuvimos suerte, y el único concierto completo en España de este retorno de Maynard y compañía fue un señor exitazo. Tratamos de centrarnos en la presunción de inocencia, ya que realmente uno no debería posicionarse en estos casos hasta que las pruebas lo permitan. SI no mirad lo que pasó con Decapitated.

Lo importante es que tuvimos las dos horas de emoción a flor de piel que los fans llevaban trece años esperando poder vivir. Y es que el espectáculo que dieron fue redondo. Escenografía, sonido, setlist, todos y cada uno de los músicos, el marco del festival… todo jugó en servicio de una maquinaria perfectamente engrasada. Una fábrica de sueños liderada por un señor algo agrio, sí, pero al que no se le puede reprochar un buen trabajo.

Sobre unas plataformas elevadas y rodeados de pantallas sobre las que proyectar su logotipo rodeado de distintas cinemáticas ambientales que cambiarían tema a tema salieron a escena Maynard, su peluca, y los suyos. A él no le vimos en toda la noche, ya que la luz únicamente dejaba entrever su silueta, pero los demás estuvieron pletóricos. No son conocidos por ser una banda especialmente movida, pero lo compensan tocando como los ángeles.

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Empezaron con los dos temas que a su vez abren el nuevo “Eat the elephant”, el homónimo y “Disillusioned”, que asentaron el tono mágico de aquello que íbamos a vivir. Personalmente me parece increíble poderme emocionar de tal manera con el tramo central de “disillusioned” en la que, básicamente, el tema se queda progresivamente en el más absoluto silencio.

A partir de ahí la elección de temas ya fue más variopinta. Y más movida. Su tramo central se centró en canciones de sus anteriores trabajos entre las cuales fueron intercalándose temas nuevos. A cosa se vino arriba con “The hollow” y de ahí la intensidad ya no bajó, independientemente de lo más o menos cañeros que fueran los temas. Me sorprendió como de fuerte se acentúa su vertiente más un metalera en directo en los temas, sobre todo del “Thirteenth step”. “The package” y “The outsider” parecían estar siendo interpretadas por DEFTONES ante nosotros.

Terminaron con “Feathers”, dejándonos a todos con la sensación de haber visto algo realmente grande, y más teniendo en cuenta las condiciones y lo que podría haber sido. Maynard abandonó el escenario casi sin mediar palabra, pero a nadie le importó, por que su música ya había hablado lo suficiente.

ORANSSI PAZUZU: RITUAL REAL

Otros de los que había escuchado maravillas tras su concierto del año pasado. Solo que esta vez les tocaba abandonar la intimidad de la sala pequeña para abordar un público mayor. Público que por cierto hizo desbandada general tras el show de A PERFECT CIRCLE. Algo menos de la mitad de los asistentes fuimos los que nos quedamos a experimentar el experimento de los Finlandeses.

Tiendo a disfrutar muchísimo de esta clase de propuestas, en que la música va más allá del entretenimiento y pasa a la búsqueda del epicentro del arte. Está claro que lo que hacen ellos va más allá de la complacencia, y debo reconocer que, aún no se si debido a su música o a lo excepcionalmente alto que estaba el volumen, yo mismo dije: esto es demasiado.

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Eso sí, tardé un tema (que parecieron tres, ojo) en aclimatarme y entrar en su juego. ORANSSI PAZUZU cogieron los restos de la magia que habían dejado Maynard y los suyos en el aire y la convirtieron en la más oscura, y malintencionada magia negra. Un ejercicio de brujería que de nuevo se vio engrandecido por el entorno. Realmente impresionaba echar la vista alrededor y ver aquel pueblo salido de otra época caer bajo el manto del terror que estaban desplegando las distorsiones de los allí presentes.

El experimento despertó las reacciones más inusuales en el público. Algunos enloquecían en devoción, otros se expresaban bailando en un trance real a medio camino entre el éxtasis ritual y el alcohol y otros simplemente se sentaron con los ojos abiertos en mayúscula sorpresa.

Consiguieron transportarnos al medievo de la caza de brujas, en la que las malas artes aterraban de verdad. Solo que esta vez estábamos en 2019 y no podíamos evitar sentir un nerviosísimo interno que no sería capaz de explicar con certeza. Sin duda una experiencia única, dado el entorno en el que se pudo vivir y que me alegro muchísimo de poder decir que he experimentado.

Nos fuimos a casa realmente contentos. El siguiente se antojaba un día más tranquilo, pero veníamos más que dispuestos a dejarnos sorprender.

Texto: Titus Ferrer Bellés

Fotos: Aránzazu Peyrotau

Fecha y lugar: 29 de Junio, Poble Espanyol, Barcelona

Promotora: Madness Live

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Tocaba el turno de las despedidas. Llegaba el último día de Nova Rock y con él esa curiosa e indescriptible mezcla de alegría y tristeza. Alegría por la jornada que nos esperaba, con dos grandes nombres propios como Iron Maiden y Sunrise Avenue.

Del primero sobran las presentaciones. Del segundo quizás no sepáis mucho, pero es una de las bandas más importantes del Pop Rock en zonas países como Alemania, Austria o Suiza, y no es un hecho casual que fueran uno de los headliners del festival. De hecho son una de las bandas favoritas del que aquí firma, y un invitado recurrente del evento. Y triste porque esto se acaba…

LESS THAN JAKE: TODOS MIS AMIGOS SON METALEROS

Después de la inclasificable, multitudinaria y tradicional actuación de Wendis Böhmische Blasmusik era el turno de calentar motoroes de verdad con el Ska Punk de Less Than Jake. Los de Florida salieron con ganas de divertir al personal, conscientes de que hoy era la última jornada de festival y de que tenían la difícil misión de lograr su objetivo a la hora, prácticamente, del desayuno.

Chris DeMakes no paraba de cantar y saltar mientras Roger Lima movía las rastas al unísono de su bajo y animaba al personal. Sea un estilo que te guste más o menos, resulta difícil no dejarse llevar por el ritmo y la melodía de sus canciones y pasar un buen rato al compás de “Sugar in Your Gas Tank”, “Whatever the Weather” o “All My Best Friends Are Metalheads”. Diversión asegurada.

ENTER SHIKARI: SIN ETIQUETAS

Hablar de Enter Shikari es hacerlo de una banda casi única en su especie, y es que los británicos fusionan sin ningún tipo de prejuicio ni pudor estilos como el hardcore, la electrónica, el drum and bass o el rock, por citar tan solo algunos ejemplos. Los que ya conozcáis a la banda encabezada por el vocalista “Rou” Reynolds sabéis perfectamente a que me refiero, y a los que no, les recomiendo darle un repaso a su discografía desde su inicial “Take to the Skies” hace ya diez años a su actual “The Spark”. Sino os explota la cabeza antes.

Personalmente no soy demasiado fan de sus dos últimos trabajos, salvo alguna que otra excepción, pero en directo son una apuesta segura y es que temas como las míticas “Anything Can Happen in the Next Half Hour…”, la potente “Destabilise”, la inclasificable “Arguing with Thermometers” o la hímnica “Sorry, You’re Not a Winner” son incapaces de dejar a nadie indiferente. Lástima que ni las horas ni la duración del concierto les hiciera justicia, pero aún así daba gusto ver la cantidad de fans que se acercaron a las primeras filas con ganas de fiesta.

PASSENGER: EN TU FIESTA ME COLÉ

Así es, el inglés Michael David Rosenberg, o lo que es lo mismo, Passenger, es un cantautor que poco tiene que ver con el Rock pero que por alguno u otro motivo, allí estaba, él y su guitarra acústica en medio del Red Stage. El cantautor tiró de ironia y simpatía disculpándose ante los que esperaran encontrarse allí una banda y solo le encontraran a él, y vacilando sobre su gran y más conocido éxito, “Let Her Go”, diciendo que le iba a tocar 7 u 8 veces. Evidentemente, no fue así.

El simpático artista se gano a la audiencia del festival con sus canciones íntimas, pequeñitas y casi cotidianas, y su indudable y entrañable carisma. “Rolling Stone”, “Hell Or High Water” o “Holes”, acompañaron a su reconocido hit, y por un momento, hicieron que reinara la paz, la tranquilidad y la harmonía más absoluta jamás vista en un festival de Rock. Poco duró, pero a muchos les sirvió para tomar un respiro o tomar una cerveza como preparación a lo que estaba por llegar. Y era mucho.

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BILLY TALENT: TALENTO PUNK 

Y se acabó la calma. Los canadienses Billy Talent saltaron al escenario con ganas de liarla muy fuerte, y vaya si lo hicieron. Su Punk Rock con la carismática, aguda y chillona voz de Benjamin Kowalewicz al frente se ganaron a un público que ya les tenía muchas ganas a juzgar por el ambiente que poco a poco se fue creando a lo largo de la mañana, y el cuarteto no fallo. En absoluto.

Se pegaron un setlist intenso, directo al grano y repleto de grandes temas, como “Devil in a Midnight Mass”, “This Suffering” o “Surrender”, para terminar por todo lo alto con cañonazos como “Red Flag” o “Fallen Leaves”. Imposible no divertirse en un show de la banda, y a pesar de que les tenía la pista bastante perdida desde hace muchos años, fue un placer reencontrarnos allí.

THE RAVEN AGE: UNA NUEVA ERA 

Los londinenses The Raven Age inauguraron el Blue Stage del Nova Rock como preludio a lo que sería la actuación de Iron Maiden, y es que en el día de hoy, dicho escenario albergaría tan solo a tres bandas, las que componen el tour de la doncella de hierro. A pesar de su juventud y con contar con tan solo un EP y un larga duración, “Darkness Will Rise”, la banda de Heavy Metal con influencias de Metalcore o estilos más modernos supo caldear el ambiente y demostraron que tienen buenos temas en su haber, además de haber superado la marcha de su anterior vocalista con la entrada de Matt James.

Siempre podremos discutir si el hecho de ser “la banda del hijo de Steve Harris” le han abierto muchas puertas y le han llevado a abrir para bandas como Gojira, Mastodon, Anthrax, British Lion y, como no, Iron Maiden, pero lo cierto es que tablas tienen y canciones como “Promised Land”, su más conocida “Angel in Disgrace” o su más reciente “Surrogate”, sonaron francamente bien. El tiempo me dará o me quitará la razón pero mi voto favorable lo tienen, y es que por una u otra razón se me han resistido hasta hoy. Y han cumplido con nota.

SUNRISE AVENUE: EL SIGLO DE LOS CORAZONES ROTOS

 Permitidme por un segundo que me deje llevar un poquito, pierda cierta perspectiva de la objetividad y os hable brevemente de una de mis bandas, por muchos motivos, algunos musicales y otros más sentimentales, favoritas. Y es que casi de forma in extremis y hasta última hora casi inesperada he podido cumplir una tradición que vengo cumpliendo en los últimos años, y es mi cita anual con Sunrise Avenue. Quizás a muchos no os diga el nombre gran cosa, a otros os puede sonar porque a finales del año pasado estuvieron de gira por nuestro país en pequeñas salas (pequeñas para una banda de su calibre) pero os puedo asegurar que en media Europa son una banda de primer nivel.

Samu Haber, líder del grupo y tremendamente popular en terreno alemán por ser, además, coach de la edición nacional del TV Show “La Voz” presentaba junto a sus inseparables escuderos el nuevo álbum de los fineses, “Heartbreak Century”, del que dieron buena muestra con el tema que le da título, el primer single “I Help You Hate Me” y un buen puado de canciones más como la emotiva “Afterglow” o la animada “Point of No Return”, con speech incluido sobre la primera cita, el amor y ese punto de no retorno que en ocasiones alcanzan las relaciones. Entre risas, feliz, y con una complicidad con su público que siempre da gusto ver sobre un escenario, porque cuando un artista es feliz allí sabe contagiar ese sentimiento de forma natural, sin artificios.

Nos sorprendieron de inicio con “Prisoner in Paradise”, tema que formó parte de su recopilatorio pero que hasta el presente tour no habían interpretado en directo, y la arroparon a la perfección con clásicos como “Lifesaver” o una nueva vuelta de tuerca a “Forever Yours”, otorgándole un toque ligeramente progresivo que denota su afición por reinventar sus propias creaciones. Raul y Riku estuvieron tan sobrios como en ellos es costumbre, mientras a Sami apenas se le podía distinguir escondido tras la lejana batería y Osmo Ikonen, el eterno miembro no oficial del grupo, no paraba de cantar y saltar en compañía de su inseparable teclado. Para el final dejaron las que probablemente sean las canciones que mejor les definen, “Fairytale Gone Bad”, que en esta versión mejora incluso a la original, o su eterna “Hollywood Hills”, que sirvió para ofrecernos una nueva despedida, quien sabe si hasta la próxima edición. Poco importa si para algunos es Pop o para otros Rock cuando la música, más allá de sus etiquetas, es capaz de transmitirte tanto. ¿No se trata precisamente de eso?

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IRON MAIDEN: EL LEGADO DE LA BESTIA

No voy a ser yo quien descubra a estas alturas la que probablemente sea la banda más importante de la historia del Heavy Metal, por lo menos para muchos de nosotros. Y si algo tiene este nuevo tour, es el recuperar viejas joyas que por uno u otro motivo han quedado olvidadas en el recuerdo. “Aces Hight” abría el fuego con un Bruce Dickinson absolutamente pletórico a la voz y en cuanto actitud y demostrando que es uno de los frontman más carismáticos del mundo. Una elección lógica que un corte tan exigente vocalmente sea el primero del set. Le seguiría una de las sorpresas de esta gira, “Where Eagles Dare”, que no sonaba en sus directos desde mediados de la pasada década, para atacar sin respiro con un himno de la altura de “2 Minutes to Midnight”.

Y de repente retrocedimos en el tiempo para recuperar uno de los temas más épicos de la época de Blaze Bayley gracias a “The Clansman”, a la que Dickinson sabe dar su toque tan personal y, de paso, dosificar su garganta. Volveríamos a la batalla al galope de “The Trooper”, con el bajo del señor Harris haciendo temblar hasta las tiendas de campaña del camping, y con Bruce batiéndose en duelo con el mismísimo Eddie. ¡Puro espectáculo! No abandonaríamos su injustamente infravalorado “Piece of Mind” para deleitarnos con otra de las sorpresas del nuevo repertorio. “Revelations”. Le siguió una más actual (¡aunque han pasado ya más de diez años!) “Fort he Greater Good of God” que pasó algo más de puntillas entre tanto clásico, para devolver la velocidad de la mano de “The Wicker Man”. Uno de los temas más oscuros de su discografía, “Sign of the Cross”, también de la etapa de Bayley, sería el siguiente de la lista.

No dejarían de sorprendernos, y es que por injusto que sea, “Flight of Icarus” no hacía acto de presencia en vivo desde hace más de tres décadas. Bienvenidos a la nave del misterio. ¡Y más fuego! El show avanzaba a un ritmo imparable y llegó uno de los momentos más especiales de cualquier descarga de los británicos con “Fear of the Dark”. Han pasado tantos años y tantos conciertos… y aún no puedo evitar emocionarme con esa maravillosa introducción antes de la tormenta. Y es en tema como este donde el juego triple de guitarra formado por Murray, Smith y Gers saca a relucir todo su potencial. El fuego se apoderaría del escenario de nuevo con “The Number of the Beast”, otro de esos clásicos por antonomasia de la doncella, a la que le seguiría la inevitable “Iron Maiden” antes de la llega del primer y único bis de su actuación.

Y tras la breve pausa el delirio. La felicidad. El fin de fiesta. Un trio ganador formado por la pegadiza y vibrante “The Evil that Men Do”, la recuperada para la causa después de todos los problemas legales “Hallowed Be Thy Name”, una maravilla sonora con Nicko McBrain comandado la nave rítmica, y esa frenética pieza de título “Run to the Hills”. Y es que Iron Maiden nunca fallan. Como apunte final me dejaría dejar una pequeña reflexión, y es que en cierto momento de su actuación, Bruce Dickinson lanzó al aire un comentario que aún hoy me mantiene inquieto, nervioso, preocupado. Y cito textualmente: “Este es el final del camino, este es el legado de la bestia”. Ojalá no quiera decir lo que yo entiendo… Porque sería una pérdida que, aunque algún día ha de llegar, creo que el Heavy Metal no está preparado aún. Up the Irons!

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Y así nos retiramos, tras cuatro días repletos de música, fotografías y experiencias, en un país lejano, y en un festival que ojalá a partir de hoy sea un poco más conocido en nuestro país. Espero haber aportado mi humilde y pequeño granito de arena a ello. Todo un ejemplo de organización y referente en Europa en cuanto a festivales de Rock se refiere. ¡Hasta pronto Nova Rock!

Texto y fotos: Lluís “DiMu” García

Fecha y lugar: 17 de Junio, Nova Rock Festival, Nickelsdorf, Austria

Promotora: Nova Music Entertainment

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