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Robin Beck seguía siendo sólo una niña cuando dejó su casa en Daytona Beach para perseguir su sueño de cantar en una banda de Rock. En el momento en que tenía 17 años lo había logrado, salió a la carretera con un grupo llamado Deep South. Poco después, firmó su primer contrato discográfico y lanzó su single debut, “Still in Love”.

Pero no fue si no hasta después, de vuelta de Nueva York, que las cosas realmente comenzaron a despegar para ella. Mientras trabajaba en todo, desde un musical de Broadway (“Got to Go Disco”) para su álbum debut en 1979 “Sweet Talk”, con Kenny Lehman de (“Dance, Dance, Dance”), llegó a colaborar con algunos de los más grandes músicos en el mundo como parte del negocio!

De hecho, fue cuando su canción “First Time”, fue elegida para los anuncios de Coca-Cola en 1988 y su nombre fué conocida en todos los hogares!! No sólo eso, la canción se convirtió en un gran éxito en todo el mundo y pasó tres semanas en el nº1 en el Reino Unido. Nunca subestimes lo que puede hacer… Robin está llena de sorpresas. Apasionada, inteligente y brillante, ella está de vuelta !”

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A continuación tenéis las fechas para el mes de Julio, estrenando nuevo disco del sello Frontiers “Love is Coming”.

 Robin viene acompañada por músicos de lujo: Jorge Salán y Jimi Bell a las guitarras, James Christian al bajo y BJ Zampa a la batería.

Además la noche la abrirán 2 teloneros: Grey Attack y My Own Ghost. Que hará de las delicias del buen Hard Rock / AOR / Melodic Rock.

  • 23 de Julio, Santander, La Porticada
  • 24 de Julio, Madrid, Sound Stage
  • 25 de Julio, Barcelona, Razzmatazz 3

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Y con el cansancio propio que le causa a uno un festival tan intenso como el ROCK FEST BARCELONA pero con el deseo de que ojalá no se terminara todavía nos encontramos en la última jornada. ¿Lo bueno? Que nos esperaba un día de lo más ajetreado. ¿Algo más? ¡Sí! Que ya tenemos fecha para el año que viene y los abonos ya están a la venta. ¡Ah! ¡Y que durará un día más! Así que anotad la fecha: Del 4 al 7 de Julio de 2019. Mismo lugar.

Era sábado y las actuaciones comenzaban aún más pronto que el resto del festival, así que nos perdimos a los thrashers por excelencia de la escena germana, DESTRUCTION, a una banda del bagaje de DARK TRANQUILITY y al Rap Metal de los nacionales BOURBON KINGS que, según nos cuentan, y a pesar de lo prohibitivo de la hora se dejaron la piel encima del más pequeño de los escenarios.

Bajo un sol de justicia salían a escena THE DEAD DAISIES, toda una sensación dentro del panorama del Hard Rock con músicos de la talla de los guitarristas David Lowy o Doug Aldrich (DIO, WHITESNAKE) al frente o John Corabi a la voz. Les vimos homenajear a unos grandes como THE ROLLING STONES con “Bitch” y darnos una lección de buena música con “Last Time I Saw the Sun” o “Long Way to Go”. Un público entregado, animado y levantando el puño bien en alto durante todo su repertorio. ¡Menuda forma de comenzar el día! Aunque por desgracia nos perdimos a UNLEASH THE ARCHERS.

La cosa se ponía seria a base de Heavy Metal con los contundentes y personales riffs de Jon Schaffer y sus ICED EARTH, y es que con la entrada de esa bestia parda que es Stu Block a la voz parecen estar viviendo una nueva juventud, y su nueva obra, “Incorruptible” es el mejor ejemplo de ello. Se repitieron algunos de los errores de sonido que tanto nos afectaron la jornada anterior, especialmente a nivel del volumen vocal, pero fue tal la contundencia de los de Florida que fue imposible resistirse al headbanging más salvaje.

Con apenas una hora de show decidieron centrarse especialmente en su último disco de la mano de los temas “Great Heathen Army”, la violenta “Seven Headed Whore”, “Raven Wing” y “Clear the Way (December 13th, 1862)”, recuperando uno de los clásicos recientes de su nuevo vocalista, “Dystopia”. Pero no os asustéis, no se dejaron en el tintero “Burning Times”, “Vengeance is Mine”, “The Hunter” o la emotiva “Watching Over Me”, dedicada al recientemente fallecido Vinnie Paul. Una montaña rusa metálica que estamos deseando ver en sala lo antes posible.

Nos decidimos por refugiar un poco en la sombra para disfrutar del espectáculo (bueno, lo podemos definir así, ¿no?) de MOJINOS ESCOZÍOS y su Rock ‘n’ Roll macarra y divertido, perfecto para este tipo de saraos, con “El Sevilla” como maestro de ceremonias descargando junto a los suyos temas tan emblemáticos y reconocibles como “¿Me Has Dicho Borracho?”, “Mi Jefe” o “Al Carajo”. A estas alturas sobran las presentaciones y las explicaciones. Cachondeo en estado puro con sus monólogos, chistes y, como no, mucho Rock. Eso sí, nos perdimos a INSOMNIUM ¡Y ya van dos veces en lo que va de año!

Seguíamos disfrutando de buen Rock gracias a PHIL CAMPBELL AND THE BASTARD SONS, nueva banda del mítico Phil Campbell, que no perdió la oportunidad de dejarnos un buen puñado de nuevas canciones y, como no, algunos de los clásicos que hicieron grandes a su anterior banda, MOTÖRHEAD. Lemmy, se te echa mucho de menos, demasiado. No faltaron “Rock Out”, “Born to Raise Hell” o la inmortal “Ace of Spades”, que puso patas arriba el recinto con todo el mundo cantando al unísono. Lemmy, ¡Va por ti, allá donde estés!

Cuanto se agradecen propuestas como la que ofrecieron SÔBER en el festival, con orquesta incluida, rememorando su enorme “Paradÿsso” y acompañándolo de otros grandes éxitos que nos han dejado por el camino los madrileños. Simplemente el hecho de ver al cuarteto rodeado de todo un arsenal de cuerda ya por si ofrecía una estampa preciosa que aún resultó más excelsa cuando se puso a la acción. Obviamente no contaron con el tiempo completo del show que realizaron en Madrid pero por suerte los tendremos por la ciudad condal a finales de año.

Carlos Escobedo estuvo tan comunicativo y líder como en él es habitual, comandando el sonido a través de su garganta y su potente bajo, con temas como “Diez Años”, “Arrepentido” o el propio “Paradÿsso” con un sonido más que notable y una energía marca de la casa. Jorge y Antonio Bernardini ponían la fuerza al servicio de sus guitarras mientras Manu Reyes golpeaba la batería con la maestría a la que nos tiene acostumbrados, y no se dejaron en el tintero composiciones tan emotivas como “El Hombre de Hielo”, la reciente “Blancanieve” y, como no, una “Naufrago” que, como siempre, nos puso la piel de gallina. ¡Bravo chicos! Fue una lástima perdernos a TREMONTI pero desgraciadamente no podemos estar en dos sitios a la vez e hicisteis que mereciera la pena.

La banda por excelencia del Heavy Metal cristiano STRYPER venían presentando nuevo disco, “God Damn Evil” y dejaron a toda la parroquia más que satisfecha, y es que completaron uno de los mejores conciertos del día sin ningún tipo de duda. Los hermanos Sweet, con Michael a la voz y la guitarra al frente del cuarteto, dejaron claro que la religión cristiana y el metal no están reñidos y repasaron algunos de los clásicos que les hicieron muy grandes en la década de los ochenta.

El pistoletazo de salida lo dio “Yahweh”, a la que le siguieron cortes de su último trabajo como “The Valley”, la propia “God Damn Evil” o el reciente single “Sorry”, que tuvieron una muy buena acogida aunque difícil de comparar con la que consiguieron temas tan clásicos como “Calling On You”, la cañera “Soldiers Under Command” y, por supuesto, “To Hell With the Devil”, con la que cerraron su actuación. Personalmente se echó en falta uno de sus grandes himnos, “In God We Trust”, pero dejaron patente su fe repartiendo un buen arsenal de biblias entre sus fieles.

Comenzaba la hora de los pesos pesados de la noche y MEGADETH salieron a por todas, con un impecable setlist, mucho mejor que el que tuvimos ocasión de escuchar en su reciente actuación en la última edición del NOVA ROCK y con una banda, especialmente Mustaine, en estado de gracia. Casi irreconocible. Y es que, teniendo en cuenta las limitaciones y personalidad de su voz, sonó mejor que en muchos años, con una actitud mucho más activa y cómplice con su público, y, eso sí, rodeado de una serie de músicos del más alto nivel.

Los californianos atacaron sin piedad con “Hangar 18”, en la que ya se le pudo ver mejor de lo que en algunas ocasiones nos tiene acostumbrados, y tras la que volvieron a su presente más reciente de la mano de “The Threat Is Real”. La enorme pantalla iba mostrando imágenes de guerra y política, marca de la casa, mientras seguían sonando clásicos como “The Conjuring” o “Sweating Bullets”, que nos hizo vibrar, cantar y saltar como hace tiempo que yo no les recuerdo a los estadounidenses. Además la guinda la pusieron recuperando un corte de la calidad de “She-Wolf”, con Mustaine haciendo de pareja de baile a la guitarra con un Kiko Loureiro totalmente integrado en la banda. Volvió la caña más burra con “Tornado of Souls” para después regresar a la calma de la mano de “Trust”, toda una sorpresa dentro del set.

No daban tregua, no hacían prisioneros, y que mejor que celebrarlo al ritmo de la propia “Take No Prisioners” que sonó francamente violenta y que desataba la locura entre unos seguidores que aún seguían en estado de shock. “Dystopia” sería la única concesión al presente ya que a partir de aquí fue todo un recital de Thrash Metal de la vieja escuela comenzando por su himno entre himnos, “Symphony of Destruction” con los habituales “Megadeth! Megadeth! Aguante Megadeth!” del público. “My Last Words” y la imponente “Peace Sells” con la base rítmica imprimida por el bajo de David Ellefson y la batería de Dirk Verbeuren siguió haciendo la delicia de los suyos hasta la llegada de “Holy Wars… The Punishment Due” que puso la nota final, y que final, de uno de esos conciertos que se van a recordar durante mucho tiempo.

Era el turno para uno de los cabezas de cartel del festival, los alemanes SCORPIONS, que nos visitaban por segunda vez con un show y un setlist muy similar, quizás demasiado, al que ya presentaran tres ediciones atrás. Y es que poco se les puede achacar a Klaus Meine, Rudolf Schenker, Matthias Jabs y compañía a estas alturas, habiendo escrito en mayúsculas (y negrita) su nombre en la historia del Hard Rock. Pero una cosa no quita la otra y el repertorio resulto algo desigual, con picos muy altos y otros… no tanto, de ritmo algo irregular y con algunos excesos que personalmente creemos que les pasó cierta factura, pudiendo hacer un concierto memorable y quedándose, simplemente, en uno muy bueno. Y es que material para lograrlo les sobra.

Tras un inicio marcado por el ligero retraso que se iba trasladando de una banda a la siguiente, los germanos salieron con una puesta en escena de lo más colorida y psicodélica con temas que repasaban distintas etapas de su dilatada carrera como “Going Out With a Bang”, “The Zoo” o “We Built This House”. Pero fue realmente a partir de las preciosas “Send Me an Angel” y “Wind of Change” cuando tanto la banda como el público se vinieron definitivamente arriba, marcando un claro punto de inflexión en su actuación, que ya prácticamente rozaría el sobresaliente a lo largo de la misma. ¡Y “Tease Me Please Me” devolvió la caña!

Una de las sorpresas de la noche la protagonizó “Overkill” de MOTÖRHEAD, aprovechando la pegada de Mikkey Dee que se encontraba tras la batería, y la irrupción en el escenario de Phil Campbell. Un sentido y merecido homenaje, otro más, al bueno de Lemmy. Le siguió, como no, un solo de batería que marcó el preludio para “Blackout”, uno de sus cortes más heavies, que vino acompañado de la pegadiza “Big City Nights”. Así llegamos al merecido bis, que aprovecharon para tomar un poco de aire y volver por todo lo alto con probablemente sus dos canciones más célebres y celebradas. La eterna balada del Heavy Metal “Still Loving You” y el cañonazo “Rock You Like a Hurricane”, que sirvieron para dejar el pabellón bien alto tras un inicio alto más discreto. ¡Genios y figuras!

Y llegamos a la medianoche, o lo que era lo mismo, la hora de KISS, “la mejor banda del mundo”, aunque permitidnos ponerlo en tela de juicio. Obviamente son muy grandes, han hecho mucho por el Hard Rock a nivel mundial, y tienen un espectáculo difícilmente comparable al de ninguna otra banda del planeta, pero los años pasan para todos, para unos más que para otros, y el estado vocal de Paul Stanley a día de hoy dista mucho de ser el que era, y lo que es peor, evoluciona francamente mal de una visita a la otra. Pero no nos engañemos, al Rey lo que es del Rey.

“Shout It Out Loud” es una de esas canciones que pone en pie a cualquiera, y “I Was Made for Lovin’ You” es una de nuestras debilidades de los estadounidenses, aunque, todo sea dicho, les quedó un tanto deslucida especialmente a nivel vocal y con algún que otro desajuste rítmico. Eso sí, ver a Gene Simmons escupir fuego en “Firehouse” o sangre durante su solo de bajo, y disfrutar de las voces de Tommy Thayer o Eric Singer, con el añadido de contar con grandes hits que han puesto banda sonora a nuestras vidas como son el caso de “Love Gun”, “Lick It Up”, “Rock and Roll All Nite” o “Detroit Rock City” es todo un privilegio. Pero amigos, todo tiene un final, y quizás el suyo esté más cerca de lo que parece, o no. Dependerá única y exclusivamente de ellos.

Y así llegamos al final de la quinta edición del ROCK FEST BARCELONA, que ponía su definitivo punto y final con T.N.T., LUJURIA y más DJs en acción. Un grandísimo festival de Hard Rock y Heavy Metal que se ha convertido ya no en un referente en el panorama nacional, sino internacional. ¡Y lo mejor de todo es que en un año volveremos a estar rodeados de buena música y buena gente disfrutando como niños! ¡Hasta el año que viene!

Texto: Lluís “DiMu” García

Fotos: Rock Fest Barcelona

Fecha y lugar: 7 de Julio, Can Zam, Barcelona

Promotora: RockNRock

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Amanecía un día más en el ROCK FEST BARCELONA con una segunda jornada que nos iba a traer grandes reuniones, algunos clásicos de la escena y propuestas más extremas para los más aventurados. La calor seguiría marcando el día y los problemas de sonido afectarían a algunas de las actuaciones de la tarde, pero nada ni nadie podría impedir una nueva velada de Hard Rock y Heavy Metal de calidad.

Por problemas de agenda nos perdimos la violencia y oscuridad de bandas como DARK FUNERALWOLFHEART, así como alternativas más clásicas como TYGERS OF PAN TANG ROSS THE BOSS, sin olvidar a uno de los grupos que más nos dolió perdernos, LACUNA COIL. Según nos cuentan el show de los italianos desafió a la calor y se alzó como uno de los mejores de esta segunda fecha.

A continuación nos habría gustado tener la capacidad de duplicarnos, e incluso triplicarnos, para ver las actuaciones completas de AXEL RUDI PELLDÉBLERVIXEN, pero hasta la fecha no contamos con ese bendito don, así que repartimos lo mejor que pudimos nuestro tiempo en los tres escenarios. ¡Qué comience la fiesta del Rock!

AXEL RUDI PELL saltaron al escenario con ganas de mostrarnos todas las cualidades de su Hard Rock y Heavy Metal melódico, con el guitarrista germano al frente haciendo las delicias de los seguidores de las seis cuerdas, y con Johnny Gioeli poniéndole voz a sus composiciones. Recorrieron gran parte de su discografía en cortes como “The Wild and the Young”, “Mystica” o una “Rock the Nation” que siempre levanta el ánimo de la parroquia del metal.

En España hay cantera de Heavy Metal y sino que se lo digan a DÉBLER. Los madrileños atrajeron un buen puñado de seguidores a la carpa interpretando temas de sus dos únicos discos, dejando un gran sabor de boca y con un vocalista al frente como Rubén Kelsen demostrando talento y actitud. La cañera “Nada Nos Podrá Parar” o “Sentencia Final” levantaron el aplauso y los cuernos en alto de un público que fue de menos a más y que tenía ganas de fiesta.

Llegaría el turno de las clásicas VIXEN, unas luchadoras de la escena que han sabido remontar ante sus reuniones (alguna que otra fallida) y, sobretodo, ante el duro golpe que supuso la muerte de Jan Kuehnemund. Janet Gardner mostró galones sobre las tablas y un notable estado de forma vocal, para el que no pasan los años, descargando temas como “Rev It up”, “Streets in Paradise” y, sobretodo, “Edge of a Broken Heart”, todo un icono de las estadounidenses. Pusieron la nota clásica y sacaron a relucir el cuero y las tachuelas de los más veteranos.

Unos de los grandes de este país, les pese a quien les pese, MÄGO DE OZ, están celebrando su 30 aniversario, que se dice pronto, y han decidido pasar por la ciudad condal con un show más corto de lo habitual pero que da buena muestra del puñado de clásicos que han puesto banda sonora a la historia del Rock de este país. Una pena el sonido que sufrieron Txus y los suyos en gran parte de la actuación, especialmente en lo que respecta a la batería, que aún así no impidió que nos hicieran saltar, bailar y cantar coreando prácticamente cada uno de sus conocidos estribillos.

Comenzaron fuerte con “Maritornes” y “Molinos de Viento”, con Patricia Tapia derrochando voz en su versión de “O Mio Babbino Caro”, y con Rubén Kelsen de DÉBLER uniendo fuerzas junto a un recuperado Zeta para dar forma a la preciosa “El Poema de la Lluvia Triste”. Una de las sorpresas vino marcada por la irrupción en el set de “Diabulus in Música”, una de mis debilidades, y el fin de traca lo pusieron la extensa “Gaia”, en la que los músicos demostraron todo su potencial, y, como no, una “Fiesta Pagana” que ya ha trascendido mucho más allá de los derroteros del Rock.

Desgraciadamente los problemas de sonido seguirían vigentes en el escenario contiguo, y STRATOVARIUS y, sobretodo, la guitarra de Matias Kupiainen, sufrirían una falta de sonido que se hizo especialmente sangrante durante los solos del músico. Aún así Kotipelto y los suyos salieron al escenario con un repertorio repleto de grandes éxitos, dejando algunas piezas de su última obra y repasando generosamente el que probablemente sea su mejor disco, “Visions”. Una apuesta sobre seguro.

“Forever Free”, “The Kiss of Judas”, “Paradise” y ese gran himno que es “Black Diamond”, siempre prendido por la exquisitez del señor Jens Johansson al teclado, son canciones que cualquier aficionado al Power Metal conoce prácticamente de memoria y estos no fallaron. Timo animó a los suyos, se le veía feliz sobre las tablas, y con un registro vocal notable aunque con un sonido excesivamente escaso en ocasiones, se despidió de todos nosotros al compás de “Hunting High and Low”, dejándonos satisfechos pero con cierto sabor agridulce en los labios.

Y seguíamos en territorio nórdico, esta vez desplazándonos hasta Noruega, para ser testigos de uno de los mejores shows de no ya el día, sino del festival, con el Black Metal sinfónico de unos DIMMU BORGIR que, por suerte para todos, están de vuelta y con una obra como “Eonian” bajo el brazo. Quizás no sean del mayor gusto de los aficionados al sonido más extremo o del perfil medio de un festival como el ROCK FEST BARCELONA, pero Shagrath y los suyos se ganaron el aplauso y la admiración del respetable con una puesta en escena plagada de maquillaje, oscuro vestuario y un fuego omnipresente que daba fuerza a un ritual único.

Canciones de su nueva obra como la épica “Interdimensional Summit” o “Council of Wolves and Snakes” se ganaron su sitio entre clásicos de la talla de “Gateways” o una potente y majestuosa “Mourning Palace” que puso el broche final a la velada. Gozaron de un sonido espectacular y poco a poco fueron congregando tanto a fans como a curiosos alrededor de su escenario. Ojalá les veamos pronto por nuestro país de gira así que, promotoras de España, yo os invoco.

El fin de nuestra andada en el festival por hoy no podría ser mejor que con la presencia de unos reunidos HELLOWEEN encima del escenario, y es que la noche no hacía más que mejorar por momentos. Quizás no sean un cabeza de cartel tan espectacular en cuanto a nombre como OZZY OSBOURNE, SCORPIONSKISS, pero los alemanes nos regalaron dos horas del mejor Power Metal que uno puede escuchar, con el dinamismo que aportan los distintos registros vocales de los tonos de Andi Deris, Michael Kiske o Kai Hansen. Magia.

Arrancaron con la extensa y majestuosa “Halloween” con la dupla Kiske/Deris mostrando una complicidad y un estado de forma envidiable, y siguieron con el primero recordando viejos tiempos con “Dr. Stein” y “I’m Alive”, y el segundo tomando el relevo con “Are You Metal?” y “Perfect Gentleman”, jugando a los contrastes sonoros a la altura de pocas bandas. Aunque para contraste el de ese puñetazo emocional que nos llevó directamente a los inicios de todo esto de la mano y micrófono de Mr. Kai Hansen repasando en forma de medley algunos de los cortes más emblemáticos de aquella primera época de los calabazas. “Starlight”, “Ride the Sky”, “Judas” y “Heavy Metal (Is the Law)” nos rejuvenecieron a base de frenéticos riffs de guitarra y un Speed Metal que fue influencia para tantas y tantas bandas. Y que lo sigue siendo. Vocalmente Kai no será el mejor pero su personalidad resulta inimitable.

Seguirían cayendo muestras de la discografía de los germanos repasando la época Kiske al ritmo de una “Livin’ Ain’t No Crime” que pronto mutaría en una coreada “A Little Time”, o la época de Deris con muestras como la oscura “If I Could Fly”, “Sole Survivor” o todo un himno como “Power”, una de las más celebradas de la noche. Entre medias hubo tiempo para que Daniel Löble se marcara un solo de batería homenajeando a un Ingo Schwichtenberg al que todos echamos de menos (descanse en paz) y nos regalaran un perfecto “Pumpkins United” que tanto echamos de menos en su anterior visita al país, así como esa pequeña gran joya que es “March of Time” que también se dejaran en el tintero, pero que han recuperado, acertadamente, para la causa. ¿Y qué podemos decir de “How Many Tears” qué no se haya dicho ya? Dejemos que la música hable por si sola.

“Invitation” sería el preludio perfecto y por todos conocido para esa oda de amor al Heavy Metal que es “Eagle Fly Free” y que desató la locura entre el respetable, con un Markus Grosskopf tan sonriente como siempre, leyenda permanente de las calabaza. Le siguió una versión redux de “Keeper of the Seven Keys” con las guitarras de Mr. Weikath y de un Sascha Gerstner que cada día que pasa tiene más galones sobre el escenario brillando con luz propia. Tras el inevitable bis llegaría el momento más esperado por los miles y miles de asistentes a la cita que no dudaron en dejarse la voz en cada verso y, sobretodo, en cada estribillo de esos dos enormes hits que son “Future World” y “I Want Out”, marcando una despedida por todo lo alto. Veremos que nos depara el futuro de la banda germana pero mientras disfrutemos todo lo que podamos de esta reunión.

Y así llegamos al final de nuestra jornada en este segundo día del ROCK FEST BARCELONA, que aún se alargaría unas cuantas horas más para los más valientes y trasnochadores gracias al Thrash de la vieja escuela de ANNIHILATOR, el cachondeo de GIGATRÓN o el ambiente festivo que una banda como KORPIKLAANI sabe crear como pocas. Sin olvidarnos de los tributos y DJs que completarían una agenda para todos los gustos. ¡Mañana más!

Texto: Lluís “DiMu” García

Fotos: Rock Fest Barcelona

Fecha y lugar: 6 de Julio, Can Zam, Barcelona

Promotora: RockNRock

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Ayer comenzó la quinta edición del ROCK FEST BARCELONA, un festival que se ha convertido en una de las referencias de Europa dentro del mundo del Rock y del Heavy Metal, y que este año, una vez más, está siendo todo un éxito tanto a nivel de cartel como de asistentes.

Desgraciadamente por problemas de agenda nos perdimos las actuaciones de los locales BORN IN EXILE y de los melódicos AMARANTHE, quienes bajo un sol de justicia y con Elize Ryd al frente dieron buena muestra de su mezcla de estilos, influencias y registros vocales gracias a su trio al micrófono.

Apenas pudimos ver un par de temas de TANKARD, los míticos germanos que con su Thrash Metal cachondo y divertido y clásicos como su “A Girl Called Cerveza” o “(Empty) Tankard” hicieron que el respetable levantara sus cervezas al aire. Y es que se me ocurren pocas cosas mejores que una cerveza bien fresquita para combatir el calor.

Erik Martensson y los suyos pusieron la primera nota de Hard Rock melódico de la jornada con ECLIPSE, un habitual ya del certamen que en la hora que estuvieron en el escenario descargaron mayoritariamente temas de sus dos últimas obras, como “Never Look Back”, “Blood Enemies”, la preciosa “Hurt” o esa composición tremendamente pegadiza que es “The Downfall of Eden”.

No olvidaron clásicos como “Wake Me Up” o la acústica “Battlegrounds”, así como “Runaways” que puso punto y final a su show. Magnus Henriksson demostró una vez más su elegancia a la guitarra y dejó claro el gran tándem que forma junto a Erik. No sería la última lección sueca que nos darían a lo largo de esta primera jornada, pero hicieron felices a los suyos a pesar de la hora y de la temperatura que reinaba en el recinto.

No nos moveríamos de la fría Suecia de la mano y el sonido de EVERGREY, con su Metal de tintes más progresivos al que la carpa Rock Tent no le hizo justicia, y es que la banda se merece un escenario mejor para desplegar todo el talento que tienen y que se define en temas como “King of Errors”.

Quien sí estuvo en los escenarios principales fue el mítico DEE SNIDER, repasando tanto su trabajo en solitario como su trayectoria en WIDOWMAKER y, sobretodo, en TWISTED SISTER. Puro Rock’n’Roll que con sus más de sesenta tacos defiende con una actitud y un estado de forma envidiable aunque para un servidor, no sea precisamente una debilidad.

Sin duda canciones como “Burn in Hell” y especialmente, dos cañonazos tan clásicos como míticos como “We’re Not Gonna Take It” (en la que no faltaron los gritos de “Huevos con Aceite” y extensas repeticiones de su estribillo) y “I Wanna Rock”, levantaron la ovación del respetable, literalmente, ya que muchos abandonaron sus cómodos aposentos a la sombra para sumarse a la fiesta.

Los británicos URIAH HEEP fueron los siguientes en saltar a escena y, en un tono más relajado y con una actitud tan sobria como elegante, su Rock progresivo sonó francamente bien, a pesar de ciertos problemas técnicos en su arranque. “Easy Livin'” marcó el final y se despidieron entre aplausos ocupando un lugar complicado en el cartel por su propuesta. Historia viva del Rock.

La maquina de hacer Heavy Metal, ACCEPT, no necesitó más de una hora para ganarse al público, y es que la banda son sin duda una apuesta segura para cualquier festival del género. Wolf Hoffmann domina el escenario como nadie junto a su inseparable guitarra y Mark Tornillo se ha ganado en apenas una década el cariño y el reconocimiento de sus fans tras la difícil tarea de reemplazar un icono como Udo.

Un concierto de los germanos es todo un ritual de riffs, melódicos solos de guitarra y estribillos poderosos, y es que tienen en su haber canciones como “Restless and Wild”, “Princess of the Dawn”, “Fast as a Shark”, “Metal Heart” o “Balls to the Wall”. Además a esto hay que añadirle cañonazos recién salidos del horno como “Teutonic Terror”. ¿Qué puede salir mal? Pues eso… nada.

Y lo mismo me valdría para definir a JUDAS PRIEST, ya con la noche como telón de fondo y con un gran disco bajo el brazo como es “Firepower”. En esta gira han decidido rescatar temas olvidados de su discografía como “Grinder”, “Sinner”, “Bloodstone” o “Freewheel Burning”, que funcionaron de forma desigual dentro del set pero hicieron las delicias de sus seguidores más veteranos, aunque algunos de estos cortes sean más desconocidos para los no tan afines a su extensa trayectoria.

Pero los británicos son una de las bandas más importantes del Heavy Metal y Rob Halford uno de los vocalistas más influyentes de la historia del Rock, y aunque obviamente ya no es un chaval, se defiende (y dosifica) francamente bien, y el simple hecho de enfrentarse a canciones tan exigentes como “Painkiller” ya merecen un respeto. Con la ausencia de Glenn Tipton a causa del maldito Parkinson, Richie Faulkner asume toda la responsabilidad escénica a la guitarra, aportando juventud y sangre fresca al poderío escénico de la formación, con Ian Hill tan sobrio como en él es costumbre, y con Scott Travis golpeando con fuerza y maestría su batería, con Andy Sneap cumpliendo en su papel secundario a la guitarra.

Los grandes clásicos sonaron tan bien como siempre, acompañando a una sencilla pero potente puesta en escena, y es que cortes como “Turbo Lover”, “You’ve Got Another Thing Coming” o “Hell Bent for Leather” desatan la locura y la admiración entre sus seguidores. Además, nuevas composiciones como “Firepower”, “Lightning Strike” o la poderosa y épica “Rising From Ruins” funcionan como un tiro dentro del repertorio. La sorpresa final vino marcada por la aparición de Tipton en el escenario para interpretar el bis formado por los míticos “Metal Gods”, “Breaking the Law” y “Living After Midnight”, mucho menos exigentes y que nos sirvió para disfrutar del maestro quizás por última vez ahí arriba. Todo un ejemplo de superación. Algún día nos tendrán que decir adiós y parece que el final está cada vez más cerca… hasta entonces sintámonos unos privilegiados.

Y llegaría el turno para uno de los grandes, OZZY OSBOURNE. El inimitable madman por excelencia disfruta de un gran estado de forma tanto vocal como físico, siempre para los parámetros que usaríamos para definir al bueno de Ozzy, y el de esta noche fue un notable ejemplo de ello. Una enorme cruz presidiendo el escenario para el ritual que nos tenía preparado, lleno de grandes hits y con unos músicos enormes acompañándole sobre las tablas, como Zakk Wylde a la guitarra o Tommy Clufetos a la batería, protagonizando sendos y extensos solos, entre otras cosas, para darle descanso al vocalista.

Ozzy no paró de saltar, animar al público y exigiéndoles griterío, al ritmo de canciones como la veloz “Bark at the Moon” o la sentida “Mr. Crowley”, que arrancaron el show, junto a otras míticas de la talla de “No More Tears”, “Shot in the Dark” o “Crazy Train”, sin olvidarnos de clásicos de BLACK SABBATH como “War Pigs” o la inmortal “Paranoid”. Historia viva del Heavy Metal, a la que tan solo algún momento vocalmente deslucido o un Wylde excesivamente desatado en algunos momentos le hicieron perder parte de dinamismo. Poco o nada le podemos reprochar a estas alturas.

Cerraríamos la velada con los suecos H.E.A.T sobre el escenario pasada la medianoche, con ese huracán de energía (y torrente de voz) que es Erik Grönwall al frente, casi todo el espectáculo exhibiéndose, nunca mejor dicho, a lo largo y ancho de la pasarela, regalándonos todo un catálogo de movimientos y posturas marca de la casa, y mezclándose con un público que a estas alturas ya no era tan poblado pero que estaba absolutamente entregado a la causa. Y no era para menos.

Clásicos de su primera época como “Late Night Lady” o “Beg Beg Beg”, se intercalaban con temas de su reciente “Into the Great Unknown”” como la cañera “Bastard of Society”, “Redefined” o la emotiva “Eye of the Storm”. La banda acompañó a la perfección en todo momento a su carismático líder, que ellos mismos comparan con lo que supuso para IRON MAIDEN la entrada de Bruce Dickinson, con Dave Dalone exhibiendo galones a las seis cuerdas y Jona Tee al teclado, ejecutando clásicos modernos como “Mannequin Show”, el himno “Tearing Down the Walls” o una “Living on the Run” que desató la locura entre sus seguidores. Energía tan absorbente para algunos como contagiosa para otros, que a base de Hard Rock melódico y potente y fuegos artificiales sirvieron para despedir una gran jornada.

Mañana más, aunque no sé si mejor. Aunque con nombres como LACUNA COILVIXENMÄGO DE OZSTRATOVARIUSDIMMU BORGIRHELLOWEEN con su reunión nos dan motivos más que suficientes para ser optimistas.

Texto: Lluís “DiMu” García

Fotos: Rock Fest Barcelona

Fecha y lugar: 5 de Julio, Can Zam, Barcelona

Promotora: RockNRock

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El segundo día del Be prog se nos antojaba bastante más tranquilo. Esperábamos un público de mayor edad y algo más clásico dado el plato fuerte del día, que era Steve Hackett y su Genesis revisited. Pero al igual que el género al que está dedicado el festival, la tarde nos deparaba varias sorpresas.

PLINI: SOÑAR DESPIERTOS

Muchísimas ganas de ver a los australianos PLINI (es un proyecto en solitario, si, pero tratándose de un directo con sus respectivos cuatro miembros nos referiremos a “ellos”) en un contexto como este. Su propuesta instrumental era perfecta a modo de bienvenida a los asistentes que entraban pronto. Sin embargo, estuvieron muchísimo más allá de un simple telón de fondo. Era de prever, viendo la afluencia de público que además de ser superior a la apertura del día anterior, comentaba en voz alta su expectación.

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El concierto fue idílico. Su propuesta es tan orgánica que no suena extraño hablar de la musicalización de los sueños. Psicodelia y mucha técnica, pero ante todo alma. Sería un enorme placer poder disfrutarlos en un auditorio preparado para ellos, más allá de en salas pequeñas como pudimos hacerlo el año pasado. , En este caso, lo único de la oportunidad y la comodidad que ofrecía el entorno ayudó en la creación de una atmósfera absolutamente mágica.

Los músicos se mostraron tímidos ante la devoción del público, pero muy agradecidos. Cada vez que Plini hablaba a través del único pié de micro habilitado despertaba la ternura de los asistentes. Pero sus incisos fueron cortos, y su música absolutamente protagonista. Desde luego quedaron altos en el ranking. Uno de los mejores shows del día, y del festival.

GAZPACHO: TAL VEZ DEBIERON SERVIRSE MÁS FRÍOS

La afluencia de público aumentaba. Pero el sol, todavía más extremo que el del día anterior, se hacía notar más que las ganas del público por ver a los noruegos Gazpacho. Su propuesta a medio camino entre el art-rock y el prog era una de las curiosidades del festival, teniendo en cuenta que es difícil cazarlos en show propio por estos lares.

Por desgracia empezaron con un sonido algo sucio, y justamente se trataba de uno de los grupos que más necesitaban de una limpieza impecable. La cosa se solucionó pronto, a la vez que el sol iba dejando paso a la proyección de las sombras sobre la plaza del poble español y los asistentes se iban congregando ante el escenario dejándose atrapar por la cocción a fuego lento de la propuesta.

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La incursión de un omnipresente violín para muchos parecía mera curiosidad, pero poco tardaron en darse cuenta que se trata de gran parte del cuerpo y alma de la banda, dedicada casi exclusivamente a la construcción de atmosferas. Tenían un papel complicado, pues siempre es más fácil disfrutar de estos grupos en sala y pudiendo contra con un juego de luces que la del sol no les permitía.

Lo que si ayudó fue el que posiblemente fuese el mejor uso de la pantalla trasera del escenario, con la proyección de diferentes cinemáticas elegidas para cada tema. Es una buena herramienta para los grupos y se agradece cuando se usa más elaboradamente que para poner el logotipo del grupo de fondo. Al final GAZPACHO consiguieron su propósito y terminaron entregando un concierto solido ante un público que pudo disfrutarles más a gusto de lo esperado, pese no conseguir una ovación absoluta.

SONS OF APOLLO: TRIUNFAN PERO NO EMOCIONAN

Me vais a disculpar lo vulgar de la expresión, pero lo que hicieron SONS OF APOLLO aquella tarde fue una “Sacada de miembro” en toda regla. La plaza presentaba posiblemente la mayor cantidad de público que vimos en toda la tarde, incluso más que de cara al plato fuerte que era STEVE HACKETT.

Con absoluta convicción y conocimiento de su condición de súper grupo, salieron al escenario a hacer lo que todo el mundo espera de un proyecto así: exhibirse. Sheenan y Bumblefoot salieron empuñando sendas doble mástil. Sherinian se marcó un Nacho Cano extremo a los dos teclados. Portnoy exhibía sus cabriolas y trucos habituales a bordo de una batería que ocupaba la mitad de la escena y a Soto no le cabía el Rockstar en el pecho. Los cinco eran absoluta actitud y energía, y desde el principio dejaron claro que aquello iba a ser una masterclass de virtuosismo instrumental a ritmo de una tralla que tenía al público enloquecido. Lástima que en este caso el sonido no acompañase demasiado. Faltaba guitarra y sobraba estridencia en el resto de instrumentos. Pero al respetable parecía darle igual.

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Si algo no faltó en el show fue intensidad, de principio a fin. Todo el mundo se contagió de ella. Yo, por mi lado, eché en falta algo de emoción más allá de la adrenalina rociada en el ambiente. Todo quedó en el umbral del mero entretenimiento, cuando un grupo como es este puede ofrecer muchísimo más. Tal vez tanto exhibicionismo se sintió demasiado impostado. Pero al fin y al cabo lo que vimos fue en consonancia del trabajo que venían a presentar, y que por cierto interpretaron en su totalidad a excepción del puente instrumental: “Figaro’s whore”. El set lo completaron los que posiblemente fueron los más aclamados temas de su concierto. Sendas covers de DREAM THEATER: “Just let me breathe” y sobretodo la vitoreada “Lines in the sand”, que en este caso si emocionó a un público a estas alturas a los pies de la banda, pese a su interpretación mucho más rockera y clásica. 

STEVE HACKETT: HAY PARA QUIEN NO PASAN LOS AÑOS

Se acercaba el momento. El ambiente se cargó de solemnidad para recibir a uno de los grandes de esta liga. Si bien es cierto que la plaza no mostraba el nivel de afluencia que debería ante el evento, lo que si podemos confirmar es que aquellos que no estuvieron allí se perdieron algo absolutamente mágico.

Pese a que el tour recibe el nombre de “Genesis revisited, solo gems and GTR”, no fue hasta aproximadamente la mitad del concierto que Hackett dejó caer nada del grupo que le lanzó al gran público. La primera mitad del show se basó en las “Solo gems” o sea temas propios entre los que se dejó caer la maravillosa “When the heart rules the mind”, único tema de GTM que escucharíamos aquella noche.

La velada se abrió con “Please don’t touch” a modo de introducción. El juego de luces ayudaba en la creación de un ambiente de ensueño. Hackett, entre tema y tema, iba presentando el siguiente con un temple del que solo los ingleses disponen. Siguió con “Every day” en la cual ya hizo aparición Nad Sylvan a las voces, que desde aquel momento se encargó de orquestar las dos horas de concierto que quedaban por delante, con la teatralidad de sus movimientos (que a muchos nos recordaron a Dio) y su poderosísima voz. Una figura permanentemente atrapada entre el hard rock ochentero y el summer of love.

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Todos los músicos estaban en estado de gracia. Haclkett destilando, obviamente, arte a la guitarra. Gary O’Toole hecho un pincel a bordo de una batería que a veces parecía que no pudiese seguirle el ritmo a él. Roger King a los teclados, Jonas Reingold al bajo y el que acaparó la mayoría de las miradas cuando no estaban puestas en Sylvan o Hackett: Rob Townsend, que iba intercambiando saxos, flautas y percusiones continuamente. Una comunión entre mundos que solo consiguen los grandes. El público estaba encandilado, pero sin embargo no fue hasta que no descorcharon de verdad la botella que la masa no explotó en absoluto éxtasis. Y eso fue con “Dancing with the moonlit knight”, de GENESIS, que arrancó una más que Sonora ovación desde sus primeras notas.

A partir de este momento la cosa se puso seria de verdad y los asistentes vivimos una experiencia absolutamente sensorial. Cerrar los ojos y dejarse llevar por la guitarra de Steve era, seguro, un sueño cumplido para muchos de los asistentes. Y es que la atmosfera que se creó, de respeto y atención por parte del público se respiraba en el aire. Ante dicho panorama se hacía todavía más dolorosa la falta de asistencia, ya que se trataba de un show que cualquiera, conocedor o no de la carrera de Hackett, hubiese disfrutado muchísimo.

Seis fueron los temas de GENESIS que pudimos escuchar aquella noche: “Dancing with the moonlit knight”, “The Fountain of Salmacis”, “Firth of fifth”, “The musical box”, y como era de prever: “Supper’s Ready”, sobre la que recayó la mayor atención a lo largo de sus veintitrés minutos de éxtasis progresivo.

El broche final lo puso la habitual “los endos”, que dejó respirar a un público que terminó las dos horas con los ojos brillantes y una sonrisa grabada en la cara.

BURST: SORPRENDEN DE VUELTA

A muchos les podía ya el cansancio o simplemente habían venido solo a por los platos fuertes. Otros nos quedamos a exprimir el festival tanto como pudimos.

Les tocaba la papeleta de cerrar el festival a los suecos BURST, con su reunión show. El grupo lleva inactivo desde 2008, o sea que íbamos a ser los primeros en verles sobre las tablas en diez años, aliciente de más que añadir a la curiosidad que nos mantuvo ahí a algunos.

Cabe decir que entre el público se encontraban algunos fans, pero bastante dispersos. La mayoría eran curiosos que quedaron prendados al primer tema. Y es que el grupo enamoró desde el principio con su propuesta prog-core, pero alejada del djent genérico, cosa que no sabéis cuanto agradecí.

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Completamente entregados ante un público estático pero gozoso no pararon de mostrarse comunicativos y agradecidos por estar ahí viéndolos volver tras tan largo hiato. La combinación entre melodías, ambientes y pura tralla cabezona los hacía absolutamente disfrutables los conocieses o no. Además la energía de Linus Jagerskog era realmente pegadiza. Algunos incluso intentamos abrir un mosh pit, pero la cosa no cuajó. Cierto es que no era el entorno idóneo para ello.

El set lo formaron temas casi exclusivamente de su último disco, compuesto antes del hiato. No trajeron material nuevo ya que el parón fue completo. O sea que fueron sus más míticas como “I exterminate the I” o “I hold vértigo” los encargados de mover las nucas del personal.

Nos fuimos a casa con una sensación distinta a la del día anterior. Igual de positiva, pero hoy nos habíamos dejado sorprender de manera distinta por grupos que no esperábamos disfrutar tanto. Desde luego, la impresión que nos llevamos del festival no puede ser mejor. Esperemos poderlos disfrutar muchos años más, ya que se han convertido en uno de los imprescindibles nombres del verano musical en Barcelona. ¡Hasta el año que viene, y gracias!

Texto: Titus Ferrer Bellés

Fotos: Aránzazu Peyrotau

Fecha y lugar: 30 de Junio, Poble Espanyol, Barcelona

Promotora: Madness Live

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